Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Lunes:
Popayán 9 y 0
Cali 9 y 0
Lunes, 12 de octubre de 2026

Totoró: Cuna Sonora de la Guardia Indígena

Bicentenario Totoro 36
Doly Enríquez / Periodista y Poeta / Cali Colombia

En las montañas del oriente caucano, donde sobresale el cerro del gallinazo, entre zapaticos, zarcillos, matacuy, entre otras flores propias de Tororó, se destaca el botón de oro o inmortal como la llamaba mi abuela, inmortal como el Namtrik; lengua propia del Pueblo Indígena Totoróez que es resguardo y municipio a la vez.

Desde estos paisajes llenos de cultivos de papa, árboles como el motilón cuyos tizones encendidos son los propios para bajar la pasilla del café cuando no hay colador.

Camino a casa de Manuel, en El Pedregal, Carlos Conejo Angucho, integrante del grupo musical 4+3, intérprete del Himno de la Guardia Indígena, me cuenta que su música “es una ayuda a las comunidades indígenas porque los Guardias cuidan los pueblos” y que han tenido gran recibimiento en las diferentes regiones de Colombia, donde han plasmado la palabra a través de la música parrandera a base de guitarra, tiple y puntera que invita a proteger la cultura del pueblo totoróez y perpetrarla.

Llegamos a la casa de Luis Manuel Sánchez Benachí, autor del Himno de la Guardia Indígena.

Con Manuel S Benachí

Al entrar, retumban en mi espíritu: “Fuerza Guardia, por mi raza por mi tierra”, en medio de un hermoso jardín, a orillas de la carretera El Libertador que lleva a Tierradentro, en las montañas verdeazul de Totoró, Manuel me dice: “hacemos música para no olvidar las historias de nuestra comunidad” y me cuenta que el himno surgió ante los problemas de inseguridad causados por personas ajenas y entonces armados de bastones y valor en defensa y protección, la Guardia Indígena inició su labor en la región.

“Se hizo en una grabación casera y doméstica porque nunca pensamos que fuera a ser catalogado como un himno, sólo lo hicimos para bailar”.

En humildad y sencillez como somos los pueblos indígenas, Manuel me brinda los mejore brillos de resistencia y autonomía propias, contándome que el grupo tuvo varios nombres y finalmente lo llamaron 4+3 porque nació el 4 de abril de 2004; un juego de números, que revelado el número de integrantes que es 9, es el número perfecto de los pueblos indígenas.

Entre los recuerdos quedó para siempre cuando en La María Piendamó, frente a cientos de personas y un expresidente de la república en el momento de entonar el himno nacional nadie se puso de pie. Pero, “cuando entonamos el Himno de la Guardia Indígena toditicos se pararon y fue algo emocionante”.

Este músico, compositor y profesor de lengua propia, destaca el papel que en su momento tuvo Ayda Quilcué Vivas, Consejera Mayor de Derechos Humanos de la Organización Nacional Indígena-ONIC, quien dio a conocer el himno.

En su mensaje para toda la humanidad, Manuel dice: “que sigan forjando sus ilusiones y escribiendo para no olvidar porque la esencia está en escribir desde el corazón y dar a conocer lo que sentimos”.

Con Carlos y Gilma

Y en Namtrik-lengua propia del Pueblo Totoróez, me abraza con su saludo de bienvenida siempre.

Gratitud infinita a Gilma Sánchez Conejo y su familia, por toda la generosidad recibida en su hogar, donde a ritmo del fogón de leña, en el frío de páramo y observándola tejer sus mochilas, nos deleitamos varios días en su casa.

Grato reencuentro de empoderamiento ya que hace unos años le compartí a Jilma y a otras mujeres un taller de derechos de las mujeres y hoy, ella es Autoridad como Coordinadora del Programa Mujer del resguardo Indígena de Totoró.

De regreso me asomo a su mercado sano, sin químicos y auténtico, comprobando una vez más que la comida saludable herencia de mis ancestros indígenas yanakunas es lo que me tiene fuerte.

Articulos relacionados