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Lunes, 12 de octubre de 2026

Toribío y FARC-EP abren camino de paz

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En territorio nasa, la palabra volvió a ponerse en el centro. Autoridades indígenas de los resguardos de Toribío, Tacueyó y San Francisco anunciaron el inicio de un piloto de paz con presencia de delegados de las FARC-EP, con el propósito de desescalar el conflicto armado en el norte del Cauca y abrir un camino de diálogo tejido desde las comunidades.

El anuncio se realizó en rueda de prensa transmitida desde Santander de Quilichao, como parte del Plan de Vida Proyecto Nasa y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN). Voceros y autoridades explicaron que esta iniciativa no nace del Gobierno nacional, sino de una decisión asumida desde la autonomía y la jurisdicción indígena, en respuesta directa al incremento de la confrontación en la región.

El coordinador político organizativo del Plan de Vida Proyecto Nasa recordó que desde hace cerca de tres años las autoridades vienen trabajando la propuesta denominada “piloto de paz”, concebida como un espacio para concertar asuntos de fondo relacionados con la guerra y con las tensiones internas que atraviesan a las comunidades.

Según lo expuesto, el piloto tiene dos componentes. El primero se orienta a revisar los conflictos que se expresan al interior de las familias y de los territorios: violencias intrafamiliares, divisiones por enfoques políticos o religiosos, tensiones económicas y heridas abiertas que no siempre aparecen en el relato del conflicto armado, pero que afectan de manera directa la convivencia cotidiana.

El segundo componente se refiere a los diálogos con los actores armados. En este caso, las autoridades informaron que el 24 de diciembre se realizó en Toribío un primer encuentro entre delegados del Plan de Vida Proyecto Nasa y representantes de las FARC-EP, donde se acordó iniciar diálogos exploratorios, definir una agenda y establecer mínimos de seguridad para las partes.

En ese primer acercamiento, ambas delegaciones coincidieron en un punto central: la necesidad de una salida política al conflicto armado interno. Las autoridades indígenas señalaron que la guerra ha golpeado de manera reiterada al pueblo nasa y que los territorios se han convertido en escenario de reclutamiento, señalamientos, asesinatos y presiones sobre la guardia indígena, las familias y los jóvenes.

Como gesto inicial, las autoridades de Toribío decidieron entregar a sus familias a cinco jóvenes milicianos que se encontraban bajo control de la autoridad indígena, todos oriundos de las propias comunidades. La entrega se realizó el 24 de diciembre, en presencia de las familias, como parte de la disposición expresada de tramitar las tensiones por la vía del diálogo y no de la ruptura definitiva con quienes han sido vinculados a la confrontación.

En la misma dirección, los delegados de las FARC-EP manifestan —según lo relatado en la rueda de prensa— su disposición a abrir un canal de conversación estable, a reconocer el papel de las autoridades indígenas como instancias legítimas en los territorios y a revisar prácticas como el reclutamiento de menores, tema que fue planteado como uno de los puntos sensibles de la agenda.

Las autoridades insistieron en que el objetivo inmediato es desescalar la confrontación en los territorios del Plan de Vida Proyecto Nasa y reducir el impacto directo sobre las comunidades, sin perder de vista que el conflicto atraviesa todo el departamento. En sus intervenciones señalaron que el Cauca vive una crisis generalizada y que ningún municipio está completamente al margen de la guerra, lo que exige una postura clara de la sociedad frente a los distintos actores armados.

El piloto de paz fue presentado como una experiencia inicial que, si logra avances, podría servir de referencia para otros territorios de la Çxhab Wala Kiwe (ACIN) e incluso para procesos del Consejo Regional Indígena del Cauca. Sin embargo, las autoridades subrayaron que se trata de un ejercicio contenido, con riesgos y límites claros, que deberá ir paso a paso y siempre de cara a la comunidad.

Uno de los retos centrales será la participación comunitaria. Los voceros reconocieron que existe desconfianza y miedo acumulado por años de violencia, y que muchas familias se preguntan cómo serán atendidos los casos de asesinatos, desplazamientos, desapariciones o señalamientos que han marcado la historia reciente del norte del Cauca. En este sentido, indicaron que la agenda con las FARC-EP deberá incluir el esclarecimiento de hechos puntuales y la discusión sobre responsabilidades, sin convertir el diálogo en un simple trámite formal.

El tema de las economías ilícitas ocupa también un lugar relevante. Las autoridades plantearon que el avance de los cultivos de uso ilícito y de otras economías ilegales ha modificado el tejido social, ha facilitado la presencia de armas y ha convertido a varios territorios en destino de bienes robados. Frente a ello, insistieron en que el piloto de paz debe abrir discusiones sobre el modelo económico que se está imponiendo en la región y sobre sus efectos en la niñez y la juventud.

En la rueda de prensa, los voceros enviaron un mensaje directo al Gobierno nacional. Recordaron que la Corte Constitucional, mediante el Auto 004 de 2009, reconoció el riesgo de exterminio físico y cultural del pueblo nasa y ordenó la protección de sus territorios; sin embargo, señalaron que gran parte de esos mandatos se han quedado en el papel. Por eso, reiteraron que estos diálogos se adelantan en ejercicio de la autonomía, con o sin respaldo gubernamental, pero que el Estado no puede ignorar el proceso.

Finalmente, las autoridades del Plan de Vida Proyecto Nasa afirmaron que los primeros diálogos exploratorios con las FARC-EP se desarrollarán durante el primer trimestre del año, una vez se definan la metodología, las reglas de conversación y los mecanismos para informar y recoger la voz de las comunidades. El llamado que dejaron a la población nasa y caucana fue a no renunciar a la búsqueda de la paz, por difícil que resulte, y a participar de manera crítica y activa en la construcción de salidas propias frente a la guerra.

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