TITÁN CAÍDO



Alguien preguntó de dónde vino, alguien descubrió la mirada secreta. No era sin embargo para revelarla; y entonces cayó, del cielo se abrió el portal de las alas; y regó el valle con escombros de alas, el Titán perdió fuerzas, como cuando se apaga el tiempo de la vida y el cordón del destino queda sin habla. Y a manera de bronce hueco, carne y sangre de viento se llenaron, los pájaros se espantaron, y hasta la tempestad dejó de batir sus ráfagas.
Alguien preguntó de dónde vino, pero no hubo respuestas; sólo quedaron fragmentos, la historia se tornó enigma; y cada quien, cuando pasa por allí, presiente la grandeza que habitaba un mundo de gigantes. Quedaron las fortalezas astrales, los ojos que dan nacimiento a los astros, el inmenso vacío que anula la vida, la daga que corta el aire, intuiciones y fórmulas para la memoria, y dioses hablaron desde la lejana distancia.
«No seas intruso, de los astros destilamos la esencia del vuelo, pero ya no hay astros que miran dentro; y sólo adentro está el refugio de lo que puede volar más allá del mundo».
Alguien encontró un ojo sideral tallado en bronce verde; dentro de él, mil sortilegios carecen de nombre; son como el alfa del mundo, tan sólo un presentimiento en las manos del tiempo.
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