Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Jueves, 1 de octubre de 2026

Terror en Santander de Quilichao

Iglesia Santander de Quilichao
Alfonso José Luna
Por Alfonso Luna Geller

Así parezca que soy un aguafiestas, por las salvajes y bárbaras circunstancias que padece Santander de Quilichao, tengo que decir que si se sigue creyendo que la paz en Colombia depende exclusivamente de los acuerdos que se logren en La Habana, la frustración general será inevitable. El resultado final de los diálogos entre el Gobierno y las Farc no nos conducirá al equilibrio social y personal que han de permitir la eliminación del estado de violencia que caracteriza a nuestra sociedad.

La paz, se ha repetido más de mil veces, recordando a Martin Luther King, no es simplemente la ausencia de tensión o conflicto, que es lo que se está negociando con solo uno de los actores armados ilegales que inundan a Colombia, paz es la presencia de justicia; es también el respeto al derecho ajeno, según lo expresó el presidente mexicano Benito Juárez. Así de sencillo, pero así de imposible en un país donde la formación moral y la educación cívica no existen, donde no hay ni justicia ni respeto y el desorden y la falta de compromiso social de la administración pública alimentan la desesperanza.

No existe justicia porque el Estado ha demostrado ser incapaz de brindarla. La pobreza, la desigualdad, la corrupción oficial, el racismo, los prejuicios, la impunidad en casos de crímenes reiterados, son prueba palpable, y son estereotipos que incitan al rebusque ilícito, a la supervivencia violenta, con ira, con odio. Se ha llegado al extremo de creer que portar y accionar un arma de fuego o un puñal, para eliminar a alguien, extorsionar, asaltar o abusar de desprevenidos ciudadanos, es una forma honrosa de vida, inclusive en ese ambiente se exaltan las supuestas virtudes del delincuente.

Iglesia Santander de Quilichao

Y no existe el respeto al derecho ajeno porque no hay tolerancia, a pesar de que compartimos un mismo hogar llamado Santander de Quilichao, donde debiéramos convivir sin agredir al prójimo por lo que cree, por lo que le gusta o por cómo es. Por esto, la paz sólo será posible entre gente civilizada, cuando se respetan los derechos de los demás. Pero eso aquí no existe. Precisamente por eso, no tenemos derecho a la tranquilidad, a la intimidad, a la propiedad (invasiones urbanas), a la integridad, a la dignidad, derechos que son pisoteados cotidianamente. No se trata del juicio apocalíptico de un alarmista, es reconocer que en Quilichao, el malvado ha logrado implantar su agenda.

La situación se desbordó, la gente vive atemorizada, salir a la calle es un riesgo evidente, el desorden público no se pudo controlar y la administración municipal descuidó los asuntos sociales y de calidad de vida para dedicarse a negocios de lotes, a la adjudicación de contratos, a buscar negocios privados para manejar asuntos y bienes públicos con lo cual se demuestra la incapacidad de los funcionarios encargados de administrarlos. Se impuso el crimen como forma de vida con una autoridad incompetente ante la grave situación.

La paz no está sólo en manos del Gobierno Nacional y de las FARC, es un error pensarlo, la paz es un acuerdo entre todos, es un estado civilizado de la evolución cultural, es una búsqueda permanente, pero comprometida por parte de todos los actores sociales. Pero si la administración pública local es la primera que se desentiende del desarrollo económico y social equilibrado entonces surgen factores políticos, económicos, ecológicos, culturales, antropológicos, psicológicos, etc., que amenazan la paz y el respeto mutuo entre los ciudadanos.

Santander de Quilichao debiera ser modelo en educación para la paz, pero eso requiere mucha iniciativa, creatividad, compromiso cívico, asuntos que no se han desarrollado significativamente, en contraste con las considerables gestiones que se hacen para gastar los dineros públicos en asuntos que no son la prioridad que exige el lamentable estado social que padece y muestra nuestra ciudad ante el mundo.

Articulos relacionados

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:58 pm

A espaldas del Cristo

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:12 pm

Operativos, más ONU y CHINA