Territorio, desarrollo local y planificación.
Eco. Eduard H Mina C
Las dinámicas económicas, sociales, culturales, tecnológicas, ambientales y políticas que han venido siendo observadas en el mundo desde hace ya varias décadas han revalorizado la dimensión territorial como categoría de análisis. Los estudiosos del tema han documentado cómo la decadencia del Estado-Nación en el marco del proceso de la globalización, con la desregulación y apertura de mercados, generó la emergencia del territorio como factor determinante en el proceso de desarrollo. Hemos de recordar que el Estado hoy, en el contexto latinoamericano, ha delegado buena parte de lo que alguna vez se consideró como sus responsabilidad en las estructuras político-administrativas de carácter local y regional.
En este contexto, conocida y/o reconocida la importancia del territorio en el proceso de desarrollo, las estrategias empresariales y de política pública empiezan a tener coordinación o complementariedad -en algunas regiones- en el entendido de que esta situación favorece o incrementa las probabilidades de una inserción exitosa en el ámbito de la economía global (ver el caso de Medellín).
Las estructuras político administrativas de carácter regional con sus procesos de planificación y de ejecución de la política pública tienen el reto de generar condiciones propicias para un desenvolvimiento económico de los actores presentes en el territorio que favorezca su crecimiento, en este sentido estamos hablando de infraestructura de buena calidad: vías, telecomunicaciones, educación, financiamiento, etc., además de ejercer el liderazgo para fomentar la cooperación entre los mismos.
El sector privado por su parte debe tender la capacidad de desarrollar una estrategia empresarial que se integre con el territorio y convierta esta relación en un factor de competitividad y sostenibilidad de largo plazo, aprovechando recursos locales –de todo tipo- que eventualmente puedan estar siendo subutilizados. Lo anterior, como lo plantea Elizalde (2003), resulta particularmente importante para regiones que se encuentran en una región periférica o desfavorecida.
Las organizaciones, instituciones e incluso personas que se definen como agentes de desarrollo no deben perder de vista el estrecho vínculo que existe entre el territorio, el desarrollo local y la planificación. El territorio es un recurso específico que puede ser utilizado en favor del desarrollo de los diferentes actores que lo habitan, siempre y cuando sea posible construir y ejecutar un proceso de planificación participativo fundamentado en una identificación correcta de sus debilidades, oportunidades, amenazas y fortalezas en el contexto global.
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