TAN POCA VIDA


Leerse un libro de 1004 páginas en esta época, en donde somos unos perfectos dinosaurios supérstites quienes lo hacemos todavía, con la misma disciplina que inculcaban las monjas franciscanas en mi infancia, puede resultar muy extraño al lector de esta columna de 1.200 caracteres. Pero cuando se termina de leer “Tan poca vida” de Hanya Yanagihara no se sabe si el placer estuvo en llegar al final o en sufrir página tras página o el deleitarse en recrear un mundo que se ve ajeno, pero que está a la vuelta de cualquier calle de Nueva York, donde sucede la novela.
Es un libro demasiado impactante para ser tan largo. Cruel y agobiante, pero pegajoso como una galleta wafer. Comienza siendo la historia baladí de un grupo de amigos que mientras estudian comparten apartamento y termina convertida en la historia sádica de uno de ellos que no olvida a ninguno de los otros, 30 años después. Es, finalmente, la historia de Jude, un semiparapléjico atormentado que se convierte en abogado prestigiosísimo de Manhattan, pero que a su vez es la historia que no nos contó en las primeras 500 páginas, aunque todo lector juicioso debería haber intuido.

Es una novela tan maravillosa e impactante que no la volvería a leer, si bien debo hacerlo para entenderla desde el otro punto de vista, el que vergonzosamente descubrí, al final, que debería haber tenido al comenzarla y no haberme metido tan frescamente en la maraña agobiante de la primera mitad del libro.
A los lectores de verdad, y también a los de mentiritas que necesitan un solo libro para las próximas vacaciones, se los recomiendo. Editó Lumen, de Random House.
*****************************
Audio:
Listen to «TAN POCA VIDA,gardeazabal ADN,nov 10» on Spreaker.



