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Domingo, 4 de octubre de 2026

SÓLO UN TRADUCTOR ASESINADO

SÓLO UN TRADUCTOR ASESINADO 3
SÓLO UN TRADUCTOR ASESINADO
Hitoshi Igarashi / Imagen: https://japan-forward.com/
SÓLO UN TRADUCTOR ASESINADO
Imagen Rafael Pérez Gay y Malcolm Lowry: https://el-anaquel.com/ y https://www.penguinlibros.com/

SÓLO UN TRADUCTOR ASESINADO

León Gil

     Hace muchos años que la poesía dejó de ser para mí esa suerte de asidero y asilo espiritual-existencial que, junto con la filosofía, la ciencia y el arte en general tiende su mano y su manto a los huérfanos de dios, a los agnósticos y los escépticos en su ineluctable intemperie moral… Y, por supuesto, muchos años que también dejé de invertir tiempo y dinero en libros y revistas o eventos relacionados con este arte que es mucho más que un simple género literario.

    Pero dos hechos, dos circunstancias que podría llamar ‘mexicanas coincidencias’, me impusieron el deber moral de “mirar” dos libros de poemas.

    La primera: en diciembre del año pasado mi hija, Ana Luna —que como estudiante de filología hispánica de la U. de A. estuvo en un intercambio con la UNAM—, no me trajo a su regreso de México una botella de tequila o de mezcal, como hubiera sido lo más lógico y natural; la razón: según la medicina, alcohol y cigarrillo fueron los nutrientes principales del bicho que por entonces me atacaba sin tregua y sin piedad. Pero en su defecto, me traía dos obras de arte que rezuman alcohol por cada uno de sus poros, por cada una de sus letras: dos libros de Malcolm Lowry, el famoso borracho inglés: (con frecuencia me embriago —de memoria— con textos de su lírica prosa y sus etílicos versos. Por ejemplo: Sin tiempo de pararse a pensar / La última esperanza es el próximo trago… Ideas de libertad están ligadas a la bebida / Nuestro ideal de vida contiene una taberna / Donde no aparezcan letreros de No se Fía / Donde siempre podamos beber sin pagar / Con la puerta abierta y el viento soplando… Dios, da bebida a esos borrachos que se despiertan al amanecer / Farfullando sobre las rodillas de Belcebú, totalmente destrozados…): una nueva edición de Bajo el volcán (Penguin Random House, 2020) y una edición bilingüe de poemas titulada Un trueno sobre el Popocatépetl, Ediciones Era, 2009. Traducción al español de Rafael Vargas, con algunas versiones de José Emilio Pacheco y Jaime García Terrés.

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    La segunda: hace algunos meses, mi querida y mexicanísima amiga, la escritora y editora Delia Juárez, me envió por correo —como paliativo para mi seria convalecencia de entonces— tres libros desde su Ciudad de México. Obviamente; por lo que sabía de mí, y yo de ella, no esperaba que alguno de los mismos fuera a ser de autoayuda, superación personal o alguna de esas trapacerías que, por el contrario, hubieran agravado mi condición. No obstante, uno de ellos, escrito por su esposo, Rafael Pérez Gay, hablaba de un monstruo que, como el mío, solo pudimos enfrentar armados con navaja, en el cuadrilátero de un quirófano. Un monstruo que, gracias a su talento, logró transmutar en un ser, un ente literario: su novela histórico-autobiográfica Perseguir la noche. Otro era una biografía novelada sobre la hermosa poeta rusa Anna Ajmátova (las feministas se molestarán conmigo porque la llamo ‘hermosa’, pero qué puedo hacer, era muy hermosa). Lo he hojeado y ojeado, pero no sé si algún día lo leeré. Y el tercero, el que me interesa mencionar, es un pequeño libro de poemas titulado Amar es dónde, Colección Visor de Poesía, 2015; del poeta catalán Joan Margarit (1938 – 2021). Edición bilingüe.

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    Hablaré brevemente de estos dos libros de poemas. (Aunque no poco podría decir de los demás).

    A la antesala para la escisión de mi CBC me llevé el libro de poemas de Lowry. Lo abrí; o más exactamente, se abrió en las páginas donde estaba la hoja de block (además de un separador, suelo introducir una hoja de block doblada en cuatro, para tomar notas, pues por recato y por respeto a un hipotético futuro lector no rayo ni subrayo los libros…escolios los llamaron los griegos, Marginalia llamó Coleridge a dichos apuntes). Fue en las páginas 42 y 43. En la primera apareció el poema titulado In the Oaxaca jail (así, en cursiva) y en la otra su traducción: La cárcel de Oaxaca, también en cursiva.

    Me molestó que la traducción omitiera la preposición ‘En’ (‘In’). No veía la razón, y sí mucho la necesidad. No es lo mismo decir ‘La cárcel de Oaxaca’ que ‘En la cárcel de Oaxaca’; y menos aún en este poema que; como suele ocurrir con toda su obra, tiene una génesis autobiográfica. Este surgió de la experiencia que vivió Lowry la víspera de navidad del año 1937, cuando por razones oscuras, no definidas con precisión, fue recluido en una celda de la cárcel de Oaxaca. Es decir, habla de su vivencia En la cárcel de Oaxaca, más que de La cárcel de Oaxacacomo tal.

    También me molestó de entrada que no se respetara en la traducción la estructura del poema, su disposición tipográfica: el original lo conforman cuatro estrofas de cuatro versos cada una. La traducción, dos estrofas de seis versos y dos de cinco. Con el agravante que los versos son recortados a troche y moche, quizás por razones de espacio en la página.

    Continué con el poema. El primer verso es ‘I have known a city of dreadful night,’. Su traducción: ‘He conocido una ciudad de noches espantosas,’ ¿Por qué ‘noches espantosas’, si Lowry sólo pasó una noche en la cárcel y; lo principal, el poema lo dice textualmente en singular? Una “licencia traductora” que reitera en el segundo verso: ‘Dreadfuller far than Kipling knew, or Thomson…’. Su traducción: ‘harto más espantosas que las de Kipling o de/Thomson…’. Ese “harto más espantosas” es espantoso, casi una redundancia. ¿De dónde sacó ‘harto’? ¿Por qué omitió la traducción de la forma verbal ‘knew’?

    Trataré de resumir: en el tercer verso insiste una vez más con ‘noches’ en lugar de ‘noche’, y en el cuarto “traduce” el adjetivo ‘evanescent’ como ‘precario’. ¿Qué necesidad tenía el maldito traductor de mistificar al pobre autor con un adjetivo tan disímil, cuando el equivalente exacto existe en español?: ¡evanescente!

    Y es imposible que me abstenga de comentar el quinto verso: ‘In the dungeon shivers the alcoholic child,’. Traducción: ‘En el rincón tirita el muchachito ebrio,’. ¿Por qué este criminal hizo desaparecer el maldito ‘calabozo’(dungeon), reemplazándolo por un simple ‘rincón’? ¿Y es que acaso estaba borracho el pánfilo cuando tradujo ‘muchachito ebrio’, sabiendo que no solo dice textualmente ‘niño alcohólico’ (alcoholic child), sino que esa condición del niño es importante, ya que como él mismo (Lowry), el pequeño está temblando (shivers) –no tiritando– por los rigores del síndrome de abstinencia? Mi traducción sería, literal y sencillamente: En el calabozo tiembla el niño alcohólico.

    Y una última observación (aunque hay muchas más, por supuesto), brevemente: el octavo verso dice: ‘From the town and from the garden which evicts those who destroy’. O sea, algo así como ‘Desde la ciudad y el jardín que expulsan (desalojan, arrojan) a quienes lo destruyen’. La traducción en el libro: ‘…del pueblo y del jardín que expele al destructor de cualquier cosa’: ¿De dónde – y por qué razón– este mentiroso se inventó eso ‘de cualquier cosa’? Es inaudito que este animal utilice el verbo ‘expeler’, como si se tratara de los gases de un exosto, o de un pedo. Es obvio que, además de pésimo traductor, también ignora la obra de Malcolm Lowry, en especial esa metáfora tan recurrente como lo es la del paraíso y la expulsión del mismo. Bajo el volcán termina con este epígrafe, que es un leitmotiv del libro: ¿LE GUSTA ESTE JARDÍN? / ¿QUE ES SUYO? / ¡EVITE QUE SUS HIJOS LO DESTRUYAN! Y en la famosa y memorable Carta al editor Jonathan Cape insiste: «… la profundidad y el sentido final… deben también considerarse en su relación universal con el destino último de la humanidad: ¿Le gusta este jardín? / ¿Por qué es suyo? / ¡Expulsaremos a quienes lo destruyan!».

    En fin, así podría continuar, casi que verso por verso, señalando los variados y crueles y viles atentados que sufrió el poema del pobre poeta San Malcolm Lowry en las garras de este traditore.

    De sobra conozco todo lo que podrían objetar los traductores profesionales —y quienes pretenden serlo— a mis observaciones. Tal vez hasta me tildarían de ignaro y bárbaro. Y también conozco la cantidad de frases y textos y ensayos que hacen apología de la traducción y los traductores. Por ejemplo, que “Los escritores hacen la literatura nacional y los traductores hacen la literatura universal” (José Saramago) ¡Cómo ignorarlo, que lo digan si no Homero, Shakespeare, Cervantes…! Pero tampoco podemos negar lo que con su consabida causticidad decía Borges: “El original no es fiel a la traducción”, ni ignorar lo que exigía Henry Wadsworth Longfellow: “Al traductor, como al testigo llamado a juicio, deberá obligársele a extender la mano y jurar: decir la verdad y nada más que la verdad.”.Y qué traductor, amante o lector no ha enfrentado el tremendo dilema que planteara el poeta ruso Yevgeny Yevtushenko en su ya proverbial sentencia: “La traducción es como una mujer. Si es hermosa, no es fiel. Si es fiel, ciertamente no es hermosa”.

Jaime García Terrés
Jaime García Terrés / Imagen: https://buzos.com.mx/

    Termino con la que creo se aproxima más al presente texto, la genial paranomasia: Traduttore, traditore (Traductor, traidor). Aunque lo hecho por el señor Jaime García Terrés más que una traición es un crimen, una bellaquería. Y creo que es un deber cívico revelar su nombre, señalarlo, pues como tan acertadamente escribiera Miguel Sáenz “Si el traductor hace su trabajo como debe, es un benefactor de la humanidad; si no, un auténtico enemigo público”.

(Al final anexo el poema original y la mencionada traducción. No incluyo la mía…. Derechos Reservados de Autor… Aquí se debería insertar una carita sonriente… hacen falta teclados con emoticones y todo eso…)

NOTA: gugleé Jaime García Terrés, y encontré múltiples entradas, una de ellas dice:

Poeta, ensayista, traductor y diplomático mexicano nacido en Ciudad de México en 1924.
Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de México, Estética en la Universidad de París y Filosofía medieval en el Colegio de Francia.
Gran impulsor de la cultura mexicana, ocupó cargos tan importantes como Presidente de la Comisión Editorial de UNAM de 1953 a 1955, director de la Revista de la Universidad de México de 1953 a 1965, director de la Biblioteca de México, director de biblioteca y archivos de la Secretaría de Relaciones Exteriores en 1967, embajador en Grecia de 1965 a 1968 e integrante del Colegio Nacional desde 1975.
Su obra poética está contenida en los siguientes títulos: «El hermano menor» en 1953, «Correo nocturno» en 1954, «Las provincias del aire» en 1956, «La fuente oscura» y «Los reinos combatientes» en1961, «Carne de dios» en 1964, «Todo lo más por decir» en 1971, «Corre la voz» en 1980 y un compendio de lo mejor de su obra reunida en «Las manchas del sol» en 1988.
Tradujo con gran fluidez a Yeats, Coleridge, Hölderlin, Blake y Pound, y publicó importantes ensayos sobre diferentes tópicos de la literatura.
Falleció en Ciudad de México en 1996.

    No tenía idea de quién fuera, de quién fue —me avergüenza un poco que le haya dado un trato algo descortés en este texto, por aquello del respeto debido a la memoria de quienes no se pueden defender—; y menos aún podía imaginar que alguien con tales “pergaminos” pudiera cometer semejante traducción. ¡Imagínense: poeta, filósofo, ensayista y traductor profesional que, entre otros, tradujo a Yeats, Coleridge, Hölderlin, ¡Blake y Pound! Esto más bien confirma esa frase que leí siendo muy joven, y que no sé por qué razón jamás olvidé: «Un título universitario no acorta el tamaño de las orejas, lo único que hace es ocultarlo» (la cito de memoria, desconozco el nombre de su autor). Y también reafirma algo que no ceso de repetir y confirmar: títulos académicos, premios y distinciones pueden ser importantes en las ciencias, la medicina, la ingeniería y otras tantas profesiones afines, pero en el campo de las artes y las letras solo sirven para impresionar a quienes poco o nada saben de las artes y las letras. Todo lo contrario, pareciera que las musas son alérgicas a las estolas y birretes y las correspondientes calvas y barrigas académicas; y veleidosas y caprichosas como son suelen colgarse del brazo de cualquier poeta astroso o acompañar a su buhardilla al músico famélico o al sucio pintor.

    Iba a rematar esta nota diciendo –medio en broma– que sinceramente me asombra que hasta ahora sólo se tenga noticia de un traductor asesinado: el que, paradójicamente, lo fuera no por mal traductor, sino tal vez por todo lo contrario. Se trata de Hitoshi Igarashi, catedrático japonés que tradujo a su idioma el libro Los versos satánicos, de Salman Rushdie, y que fuera publicado en 1990 en Japón, a pesar de las protestas de la comunidad musulmana en ese país… El 12 de julio de 1991, el catedrático japonés, de 44 años, fue apuñalado por un desconocido en el edificio de la Universidad de Tsukuba, 60 kilómetros al norte de Tokio.

    Decía que iba a hacer alguna referencia al malestar, indignación o rabia que en su momento les debe haber producido a muchos autores la horrorosa traducción que han conocido de alguna de sus obras; pero justo en esos momentos eché mano al otro libro de poemas que mencioné al comienzo, y bastó una simple ojeada para que revaluara mis temerarias suposiciones. Me explico:

    Tomé el pequeño libro de Visor, en cuya portada aparece, debajo del nombre del autor, Joan Margarit, el título en español: Amar es dónde.

SÓLO UN TRADUCTOR ASESINADO

    Años atrás había leído un hermoso y conmovedor poemario suyo, Joana (2002), en el que el poeta recoge los textos que después de su muerte le escribiera a su hija Joana, quien falleció a la edad de 30 años, afectada por el síndrome de Rubinstein-Taybe. Fue este un motivo más para animarme a leer otro libro de poemas (el de Lowry, realmente, no he vuelto a tocarlo).

    Abrí el libro. En la portadilla aparece en mayúsculas el título en español, y debajo, también en mayúsculas, el título en catalán: AMAR ES DÓNDE / ESTIMAR ÉS UN LLOC. Y debajo de estos, en letras pequeñas: Poemas en castellano del autor.

      El título del libro es tomado del primer poema que aparece en el mismo; o más exactamente, de su traducción: AMAR ES DÓNDE. El título original del poema es ESTIMAR ÉS UN LLOC.

    Además de que el catalán no me intimida mucho, —antes del internet ya lidiaba un poco con las traducciones de las canciones de Serrat que aparecían en algunas revistas y libros sobre el gran cantautor—, tan solo por curiosidad suelo hacer una ligera confrontación. Y da la casualidad que las cuatro palabras del título, ESTIMAR ÉS UN LLOC, me eran conocidas, y literalmente traducen ‘AMAR ES UN LUGAR’.

    ¿Por qué el traductor; es decir, el mismo autor del poema, tradujo el sustantivo LLOC (LUGAR) por el adverbio interrogativo (o exclamativo) DÓNDE?

    Igual hace en el sexto verso:Estimar és un lloc, i sempre hi ha una cosa. Su traducción: Amar es dónde, algo lo evoca siempre:

    Sin embargo, el antepenúltimo verso es precisamente, y solamente ‘Estimar és un lloc.’, el cual el autor traduce como ‘Amar es un lugar.’

    No entiendo en absoluto esta “licencia”, este “capricho”, esta “veleidad” de traductor. Es decir, del autor, pues ya dije que el traductor es el mismo poeta: Joan Margarit.

    Así que como escribiera Newton: Hypoteses non fingo, refiriéndose a que no tenía explicación alguna para las causas que producen la fuerza de gravedad, yo tampoco tengo la más mínima idea de por qué el mismo autor del poema desechó la que para mí sería no sólo la más obvia sino también la más justa y apropiada, tanto por su traducción literal como por su significado en el contexto general del poema: Amar es un lugar.

     A continuación, van los dos poemas objetos de este texto, tal como aparecen en los correspondientes libros:

In the Oaxaca jail
Malcolm Lowry

I have known a city of dreadful night,
Dreadfuller far than Kipling knew, or Thomson…
This is the night when hope’s last seed is flown
From the evanescent mind of winter’s grandson.

In the dungeon shivers the alcoholic child,
Comforted by the murderer, since compassion is here too;
The noises of the night are cries for help
From the town and from the garden which evicts those who destroy!

The policemans shadow swings against the wall,
The lantern’s shadow is darkness against the wall;
And on the cathedral’s coast slowly sways the cross’
— Wires and the tall pole moving in the wind —

And I crucified between two continents.
But no message whines through for me here, oh multitudinous,
To me here — (where they cure syphilis with Sloans liniment,
And clap, with another dose.)

La cárcel de Oaxaca
Traducción Jaime García Terrés

He conocido una ciudad de noches espantosas,
harto más espantosas que las de Kipling o de
Thomson…
Noches en que la última semilla
de la esperanza deshabita
la muy precaria mente del nieto del invierno.

En el rincón tirita el muchachito ebrio;
El asesino lo consuela, pues con nosotros mora
también la compasión.
¡Los rumores nocturnos son voces de auxilio
provenientes del pueblo y del jardín que expele
al destructor de cualquier cosa!

Se mece sobre el muro la sombra del guardián,
la sombra de la lámpara es parda sobre el muro;
Y en la pendiente de la catedral
con lentitud la cruz se balancea
—un poste y sus alambres, movidos por el viento—

Y yo crucificado entre dos continentes.

No hay mensaje para mí,
oh muchedumbre, para mí acá-
(donde curan la sífilis con linimento de Sloan,
y las bubas con otra pasada de lo mismo).

ESTIMAR ÉS UN LLOC
Joan Margarit

Assegut en un tren miro el paisatge
i de sobte, fugaç, passa una vinya
que és el llampec d’alguna veritat.
Seria un error baixar del tren
perquè llavors la vinya desapareixeria.
Estimar és un lloc, i sempre hi ha una cosa
que m’ho desvela: un terrat llunyà,
aquella estrada buida d’un director d’orquestra,
només amb una rosa, i els músics tocant sols.
La teva cambra quan s’alçava el dia.
Per descomptat, el cant d’aquells ocells
al cementiri, un matí de juny.
Estimar és un lloc.
Perdura al fons de tot: d’allí venim.
I és el lloc on va quedant la vida.

AMAR ES DÓNDE
Traducción Joan Margarit

Sentado en un tren miro el paisaje
y de pronto, fugaz, pasa un viñedo
como el relámpago de una verdad.
Sería un error bajar del tren
porque entonces la viña desaparecería,
Amar es dónde, algo lo evoca siempre:
un terrado a lo lejos, la tarima vacía
(en el suelo una rosa) de un director de orquesta,
los músicos que hoy están tocando solos.
Tu habitación al clarear el día.
Y, claro está, los pájaros que cantan
en aquel cementerio una mañana de junio
Amar es un lugar.
Perdura en lo más hondo: es de dónde venimos.
Y también el lugar donde queda la vida.

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