Sofía Zapata, la periodista que ve con el alma

Por David Luna
La mirada de Sofía Zapata Meneses no se rige por las mismas reglas del mundo que la rodea. Sus ojos, marcados por un trastorno llamado nistagmo, se mueven involuntariamente, negándose a quedarse quietos. Su visión es reducida, pero su capacidad de observar va más allá de lo físico. Desde los once años ha sido periodista, contando historias que muchos no ven, visibilizando a quienes han sido ignorados y enfrentando la vida con una determinación que desafía cualquier obstáculo.
El nistagmo es una condición neurológica que provoca movimientos incontrolables y repetitivos en los ojos, dificultando el enfoque y la percepción clara del entorno. Para Sofía, cada imagen se compone de fragmentos en movimiento, un mundo que nunca deja de oscilar. Sin embargo, en lugar de rendirse ante la incertidumbre visual, ha construido una mirada propia: la de una periodista que ve más allá de lo evidente, la de una joven que entiende que la verdadera visión no está en los ojos, sino en el alma, en el corazón.
A sus diecisiete años, Sofía no solo ha logrado abrirse camino en el periodismo empírico, sino que ha encontrado en la era digital una herramienta para potenciar su mensaje. A través de sus redes sociales, bajo el nombre Inclusión con Sofía Zapata, ha transformado su experiencia en una plataforma de sensibilización y conciencia. No se trata solo de compartir información, sino de generar un cambio real en la manera en que la sociedad percibe la inclusión.
Su vocación social la llevó a formar parte de Impactando Vidas con Sofía, una fundación creada junto a su madre y su hermano. En tres años, han impactado

Sofía Zapata, la periodista que ve con el alma
a más de 500 emprendedoras y han impulsado el proyecto Atuendo se refleja en chic, una iniciativa liderada por Olivia Cárdenas con más de 4.000 mujeres de Ciudad Córdoba. Desde ahí, apoyan a pacientes con cáncer de mama a través de monografías gratuitas y organizan la maratón Cali se tiñe de rosa, donde el deporte y la solidaridad se unen por una causa común.
Su vida no se limita a las entrevistas o la gestión de su fundación. También es atleta, nadadora, corredora y una apasionada de la equitación, disciplina en la que ha sido campeona en varias ocasiones. Los caballos, al igual que el periodismo, son su refugio y su fuerza. A través de la equitación, ha aprendido a confiar en sus instintos, a sentir el ritmo del galope como si fuera una extensión de su propio cuerpo y a entender que la conexión con el mundo va más allá de la vista.
Desde su infancia, el periodismo ha sido su forma de habitar el mundo. Ha entrevistado a altas figuras de la cultura y la política, explorando historias que merecen ser contadas. Su voz ha resonado en medios como Colmundo Radio, donde demostró que la pasión y la disciplina son más importantes que cualquier limitación física. Cada palabra que escribe, cada historia que comparte, es un testimonio de su capacidad para ver la esencia de las cosas, incluso cuando sus ojos se niegan a fijar un punto exacto.
Su compromiso con la inclusión no se queda en el discurso. Lo lleva a la práctica cada día, impulsando espacios de equidad y abriendo puertas para quienes, como ella, han sentido el peso de la exclusión. En su mundo, la capacidad diferente no es un obstáculo, sino una forma distinta de experimentar la vida. Su mensaje es claro: la inclusión no debe ser una concesión, sino un derecho garantizado para todos y ella lo hace respetar desde el periodismo.
En fechas especiales, su labor se extiende a niños y ancianos, organizando actividades en Navidad y Halloween. Ahora, su fundación se prepara para abrir comedores comunitarios en Palmira y Pradera, consolidando un legado que trasciende su edad. Con solo diecisiete años, ha logrado lo que muchos tardan una vida en comprender: el verdadero impacto de una persona no se mide por lo que ve, sino por lo que es capaz de hacer por los demás.
Sofía no necesita una visión perfecta para comprender el mundo. Lo mira con la claridad de quien sabe que las grandes historias no se encuentran en la superficie, sino en los detalles invisibles para la mayoría. Mientras siga contando historias, el periodismo tendrá una mirada más humana, más auténtica y, sobre todo, más incluyente, gracias por ser ejemplo.
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