SOBRE EL PAPEL EN BLANCO


Todos quieren pronto aprender a escribir sin hacer el menor esfuerzo. Se cree que con muchos volúmenes, que dicen enseñar cómo hacerlo será la solución al problema. Pero por experiencia se sabe que sólo aprende escribiendo.

Para atrapar las palabras como peces también se hace con el anzuelo de la lectura. Porque si no se leen tampoco se aprende, ni mínimamente el arte de escribir, poner bien una palabra detrás de la otra Y en verdad es un arte como la pintura o la música. Formarse con el único fin que se entienda el mensaje.
Hacer comprender una o varias ideas, es el objetivo de la comunicación, y para su logro se debe sin afanes realizar todos los días al igual que el pintor. Cualquier escrito debe tener música y el tono de la voz del autor. Lograr uno propio será la maestría suprema, pero a esto sólo se llega realizándolo mil y más veces hasta llegar a dominar la palabra. Escribir bien es pensar bien, organizar el mundo en la cabeza.
Somos sólo palabras. Y con ellas somos como humanos. Mucha de la bestialidad que sucede alrededor, sólo depende de la lucha a muerte por la dominación de las palabras. Se piensa, dice y escribe una cosa pero hace otra. No existe concordancia, ritmo, música en nada: Por un lado salta el verbo y por otro el sustantivo, y ni se digan los adjetivos inútiles con sus complementos.
Algunas recomendaciones de Hemingway, tomadas en síntesis de la biografía de Anthony Burgess, son: 1-Escribir corto. 2- No olvidar al lector. 3- No ser ladrilludo. 4- Utilizar formatos periodísticos: una cuartilla (hojas tamaño carta) de 22 renglones de 66 caracteres cada uno. A doble espacio. 5- Sea original dejando de utilizar un lenguaje acartonado. 6- Aprender a mirar y ver. Utilizar un estilo coloquial. Tener humor. 7- Cuidarse del adjetivo. 8-Aprender a decir con sencillez y profundidad, ritmo, dedicación y sobre todo conciencia, para saber que sólo las ideas se colman cuando se juntan con felicidad. Cuando de verdad hace el amor sobre el papel en blanco.



