Sobre cine



Dos películas: Un poeta y Adiós al amigo, bosquejan el cine nacional.
La película, dirigida por Simón Mesa Soto: Un poeta (2025). Las expectativas de Oscar Restrepo, profesor, escritor, desorientado, sin horizonte ante la cruda realidad. Obsesionado por la sensibilidad del poeta como profesor, en el salón de clase, encuentra una niña que escribe. Ella, Yurlady, quien aspira a ser manicurista, es parte de una familia, acosada por la necesidad. Vive en uno de los barrios, construidos en los cerros que se erigen alrededor del centro de Medellín. Oscar, ante el hallazgo de la “poeta”, se interesa para que los escritos de la chica sean conocidos por la asociación de poetas. Y los prohombres, en la farsa del mundo artístico cuentan con apoyo internacional… dinero. Insiste Oscar, se organiza una lectura de poesía y, en el acontecimiento, hay fiesta, trago y borrachera. La chica pierde el conocimiento y a duros golpes y penas, Oscar la lleva a la casa. Y viene la acusación de abuso sexual por parte de la familia, el rector del colegio. Y, la asociación de poetas no puede caer en el desprestigio. Y hay un culpable… Si tuviésemos que soportar todas las situaciones que vive Oscar, difícilmente podríamos sobrevivir al choque, más en el filme la tragedia se mezcla con la risa. Y la película bosqueja en escarnio de la existencia de Oscar Restrepo, que hizo escritos que nadie lee y, que vive en la obsesión de la percepción estética. La película va de la comicidad a la amargura.
Adiós al amigo, dirigida por Iván Gaona, bosqueja el final de la Guerra de los Mil Días (1899-1902). El conflicto se prendió por la exclusión de los liberales de la política y la sociedad, por estar en error y pecado, según el partido conservador y la Iglesia católica, al no aceptar la Constitución de 1886, que derogó la Constitución de 1863. Los muertos fueron más de cien mil, cuando el país no llegaba a cinco millones de habitantes… En el hermoso cañón del Chicamocha, un soldado, de los derrotados en la batalla de Palonegro, está a punto de ser fusilado y, de pronto aparece un fotógrafo que cambia la situación. Quien se salva de la ejecución convence al fotógrafo que busca al asesino de su padre, para que lo acompañe en busca del hermano perdido en la guerra… Bosqueja el filme el vestuario, habla jocosa, creencias, costumbres, cotidianidad de los santandereanos de principios del siglo XX. Campesinos armados, mujeres lectoras del tabaco, el Señor Conde de Cuchicute y Guanentá, soldados, indígenas en una situación sin salida. No hubo alternativa al final de la guerra luego de la captura…. El filme no se agota en la reconstrucción del pasado. Hunde en el presente la esperanza de quebrar la violencia, tal como propuso Rafael Uribe Uribe. No se extingue el filme en la crueldad del pasado, pretende la emoción de respirar un mundo distinto.
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