SIETE CANDIDATOS A LA PALESTRA


SIETE CANDIDATOS A LA PALESTRA

Según el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), en la antigüedad clásica, la PALESTRA era el lugar donde se argumentaban y se discutían las ideas, sin rivalidades de ninguna índole. Antes de seguir adelante, es bueno, justo y necesario, recordar otros sinónimos o palabras parecidas a la que estamos comentando, PALESTRA, para demostrar que nuestro bello idioma español es muy rico en vocablos que ustedes, amables lectores (as), tal vez hayan escuchado alguna vez, que tienen el mismo significado, por si de pronto no les gustó la que estamos comentando: al ruedo, al escenario, a la plaza, a la lucha, al reto, al combate, a la pugna, al desafío ideológico, al duelo. Por esto decimos que el sustantivo “a la palestra”, es polisémica, por tener varios significados parecidos.
Ahora bien, yendo al grano, vamos a referirnos en forma a los 6 CANDIDATOS, cada uno de ellos aspirante a obtener el cargo de ALCALDE MUNICIPAL DE SANTANDER DE QUILICHAO, CAUCA, el segundo municipio de nuestro gran departamento. Ellos son: FABIÁN ANDRÉS VALENCIA, FRANCISCO ELÍAS FIGUEROA VALENCIA, LUIS ALFONSO TRUJILLO FERNANDEZ, JOHN EDWIN VARGAS CALAMBÁS, LUIS EDUARDO GRIJALBA MUÑOZ, JESÚS ARIEL YULE CERQUERA, LUIS ANDRÉS SADOVNICK ROJAS.
Para ellos como CANDIDATOS y para ustedes amables lectores (as), les voy a regalar un primer recorderis etimológico acerca de origen de la palabra en sí, como jefes de la administración local del municipio, elegidos popularmente para un período de cuatro años del 24 al 27: “en el lenguaje político se llama CANDIDATO aquel que aspira a desempeñar algún cargo público que es presentado a los electores como digno de ser elegido para ocupar un puesto oficial o de representación. Tanto el concepto como como la palabra existen desde el tiempo de los antiguos romanos. Se llamaban CANDIDATOS porque los tales iban vestidos de una túnica blanca o CÁNDIDA, que por lo regular, era de tela ordinaria, cubierta de una solución de yeso. El candidato, vestido de esta forma, iba y venía por las calles y plazas, recogiendo VOTOS entre los ciudadanos, a los cuales, para congraciarse su estima y obtener el sufragio, les daba la mano y los llamaba por sus nombres (ayudado siempre por un apuntador Parece que la blancura o candidez de la toga, constituye para el CANDIDATO, más que un artificio técnico para distinguirse entre la muchedumbre y para reclamar su atención, un signo ostentoso que significaba su integridad moral y la honorabilidad con que desempeñaba su cometido. (Véase el libro “BIOGRAFÍA DE LAS PALABRAS”, Efraín Gaitán Orjuela, Bolsilibros Bedout, Editorial Bedout).
Para pensar: “NO DESTRUYAS AMISTADES POR POLÍTICA, TRABAJEMOS UNIDOS POR NUESTROS TERRITORIOS”.
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One comment
Jorge
jueves 5 octubre, 2023 a las 5:15 pm at 5:15 pm
Felicitaciones por tan acertada columna sobre el periodismo de pacotillas de muchos de los medios de este país que están al servicio de los más poderosos para desinformar y confundir.
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