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Domingo, 11 de octubre de 2026

Señores: “Serenidad y paciencia, mucha paciencia”

Señores: “Serenidad y paciencia, mucha paciencia”
Señores: “Serenidad y paciencia, mucha paciencia”
Señores: “Serenidad y paciencia, mucha paciencia”
Foto: Semana

Señores: “Serenidad y paciencia, mucha paciencia”

Javier Enrique Dorado Medina

Quizás ustedes, amables lectores (as), recuerden con mucha nostalgia, como me ha pasado a mí, en la década entre el 50 y el 60, la aparición de las llamadas radionovelas, las cuales eran sin lugar a dudas, el invento perfecto que aparecieron por arte de magia de destacados hombres de radio y de guionistas, plenos de creatividad, de imaginación y de recursos técnicos maravillosos, quienes se las imaginaban para volver amenas las tardes y las noches, con títulos atrayentes los cuales se nos quedaron grabados para siempre.

A título personal, recuerdo mucho por las noches las aventuras del famoso detective “CHAN LI PO”, quien, con su voz gruesa y taimada, nos conducía por lugares y ambientes, plenos de peligro y miedo. Otra radionovela famosa fue “el ídolo de la cumbre”, con situaciones plenas de amor y peligro. Ya que hablo de amor, cómo no recordar dos de ellas infaltables y perennes: “El Derecho de Nacer” y “Simplemente María”, que marcaron a varias generaciones con sello propio. Junto a este grupo de radionovelas famosas, imposible no citar al famoso “KALIMÁNY EL PEQUEÑO SOLÍN”, la dupla que nos deleitó sobremanera, quedando de él en nuestro imaginario consciente la famosa frase y consejo convertido en cliché: “SERENIDAD Y PACIENCIA, MUCHA PACIENCIA, MI PEQUEÑO SOLÍN”, cada vez que haya algunas situaciones riesgosas que ameritan solucionar algún problema o situación delicada.

Ahora que ya entramos en materia, esas palabras famosas del gran “Kalimán”, vienen como anillo al dedo a raíz de la confrontación colombiana y personal entre el actual Francisco Barbosa, en su calidad de fiscal general y Gustavo Petro Urrego, como presidente de Colombia, convirtiendo al país en un escenario vergonzoso ante la opinión local y peor aún, ante la internacional, cuando apenas hace unos días, fue declarado nuestro país como una democracia ejemplar en el mundo en el año 2022, por la “FREEDOM HOUSE”, por la transición entre la democracia y la izquierda, a pesar de las dificultades y deficiencias en la desigualdad social y en la violencia contra los líderes sociales.

Volviendo al grano de los dos contrincantes, sin motivo y sin razón, por culpa en mi concepto personal del Señor Fiscal, quien ha tomado muy a pecho lo que expresó el Señor Presidente, cuando simplemente le expresó su verdad personal sin querer queriendo: “Yo soy el jefe del Estado, por tanto, el jefe de él”, palabras que envalentonaron al Señor Fiscal, sabiendo que él se cree la perfección total en su cargo (como un summun). Como todo se convirtió en un ring de boxeo, es bueno, justo y necesario, mirar las dos partes, con un imparcial árbitro de paz, en este caso el famoso jurista y analista Rodrigo Uprimny.

Versión fiscal: Hace responsable a Petro de lo que pueda pasar con sus palabras, al manifestar: “Si algo me pasa, a mí o a mi familia”. Además, calificó a Petro como dictador, en un acto imprudente y de mal gusto.

Versión Uprimny: “Ambos están equivocados. Con la tesis de Petro, sería jefe de las Cortes, del Congreso, de los órganos estatales, acabando así la separación de los PODERES y el Estado de Derecho.

CARTA FINAL DE GUSTAVO PETRO URREGO: “COMUNICADO A LA OPINIÓN PUBLICA”. Da por finalizada su “pelea” con el Fiscal, desde Lisboa (Portugal), el 6 de mayo de 2023, reconociendo el llamado de la Honorable Corte Suprema de Justicia, respetando la autonomía dela Fiscalía y de las Ramas del Poder Público. Borrón y cuenta nueva.

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Javier Dorado

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