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Sábado, 10 de octubre de 2026

Senador Velasco se tiró en las víctimas

LUIS FERNANDO VELASCO
  • Por un voto se hundieron las curules de paz, ¿quién tuvo la culpa?
  • Víctimas, por ahora, quedaron sin curules en el Congreso.
  • Actitudes sospechosas de los ausentes en la votación de las circunscripciones especiales de paz.
  • El resultado se dio por una votación de 50 votos contra siete, debían votar 99 senadores. ¿Qué pasó con 42 votos que no aparecieron?

Por Alfonso J. Luna Geller
Por Alfonso J. Luna Geller

En el imaginario colectivo de 335.419 víctimas del conflicto armado registradas en el departamento del Cauca, incluidas en los censos que tiene la Unidad de Víctimas en Colombia (8.250.270 personas), puede haber quedado en evidencia que para el senador liberal del Cauca Luis Fernando Velasco Chaves no tenía ninguna importancia que llegaran al Congreso de la República representantes de esos sectores, que además de padecer el abandono estatal en sus regiones, también sufrieron masacres, abandono o despojo forzado de tierras, amenazas, delitos contra la libertad y la integridad sexual, desaparición forzada, desplazamientos, minas antipersonal, pérdida de bienes muebles o inmuebles, secuestros, torturas, vinculación de niños y adolescentes a la guerra, actos terroristas, pues Velasco Chaves negó, con su sospechosa ausencia en el momento crucial, el único voto que faltó para hacer posible la creación de las 16 curules en la Cámara de Representantes que serían para las víctimas del conflicto, y que era uno de los proyectos más importantes del acuerdo de paz con las FARC.

¿Y por qué el voto de Velasco era más importante y necesario que los otros? Simplemente porque se requerían 51 votos en la plenaria del Senado para aprobar sin problemas aquel acto legislativo y se lograron 50. Además, Velasco Chaves habría podido evitarle al Gobierno Nacional y a tantos millones de víctimas este enredo en que hoy se encuentran porque el departamento del Cauca, como ninguno otro, había sido priorizado para la implementación de los Acuerdos de Paz y lo que aquí ocurre tiene interés nacional e internacional; en este sentido el voto del senador Velasco era fundamental, pues había fungido como integrante de la Unidad Nacional, y al parecer, venía apoyando el proceso de paz y la implementación de los acuerdos, y conoce como nadie la situación social, política y económica del departamento del Cauca, que guarda esperanzas en la implementación de la paz y en la convivencia pacífica entre las comunidades, a pesar de la no-actuación legislativa del senador.

Además, de antemano se sabía cómo iba a decidir el Senado, teniendo en cuenta que votarían negativamente la senadora Viviane Morales, que todavía dice también pertenecer al Partido Liberal, y los seis conservadores que obraron en consecuencia, sumados a los que no votaron, obviamente, los nueve del Cambio Radical y los 21 del Centro Democrático. Pero tampoco lo hicieron por ausencia supuestamente injustificada, según el procurador general, tres liberales, entre ellos Luis Fernando Velasco, de quien nadie se esperaba esa inoportuna actitud, mas tres de la U y 5 conservadores.

Senador Velasco se tiró en las víctimas

Por ahora Velasco, con semejante omisión, le falló a la paz en Colombia. Es una afrenta contra las víctimas, no obstante que había votado la JEP; es decir, borró con el codo lo que había hecho con la mano, lo cual, además, evidencia su talante reaccionario, con el que contribuyó a esfumar la esperanza de las víctimas del conflicto en tener la oportunidad de acceder a una curul en la Cámara de Representantes durante los próximos dos períodos legislativos.

Por el momento, si no se busca una salida para salvar las 16 curules, que sería reconociendo la mayoría absoluta sobre 99 y no con 102 senadores, pues tres de ellos están suspendidos (Bernardo Elías, Musa Besaile y Martín Morales, todos del Partido de la U, que están presos), quedará demostrado lo dijo el ministro del Interior Guillermo Rivera, que “las curules en el Congreso de la República están reservadas solamente para castas familiares o están reservadas para ciertas organizaciones políticas. En esta oportunidad los colombianos más pobres, las víctimas del conflicto que podrían haber llegado al Congreso de la República les negaron esa oportunidad”.

Se supo que cuando se acabó el tiempo reglamentario para la votación de la conciliación del proyecto hubo gritos de júbilo en el Senado entre los del Centro Democrático, Cambio Radical y Viviane Morales, quien aplaudía la exclusión, mientras Luis Fernando, paradójicamente, dizque andaba por acá, en el Cauca, explicando la implementación de la paz en un foro académico. Lo anterior suena más a una disculpa con el fin de no tener que cargar con el estigma de no respaldar a las víctimas del conflicto. Al parecer, Velasco aún no se ha dado cuenta de la nueva indignación que causó en las víctimas y en las organizaciones de derechos humanos, indígenas, comunidades afros y otros sectores sociales vulnerables.

“¿Dónde están los senadores que faltaron cuando se debatían las circunscripciones de paz?”, se cuestionó el jefe del Ministerio Público, Fernando Carrillo Flórez, cuando anunció que la Entidad revisará con cuidado las actas de asistencia a las deliberaciones de la última legislatura, “porque el ausentismo no puede seguir siendo la fórmula para evadir responsabilidades y ponerle zancadillas a los avances democráticos. No crean los congresistas ausentistas que van a seguir jugando con la ley”, sentenció.

Para el jefe del Ministerio Público también resultó lamentable y deplorable que uno de los temas fundamentales para la consolidación de los acuerdos de paz haya tenido un nivel tan alto de ausentismo. El procurador general aseguró que es importante determinar “qué fue lo que pasó y cuál es la opinión de esos 43 senadores sobre las Circunscripciones Especiales de Paz, porque ni mucho menos estábamos en la condición de llevarlos a votar de una u otra manera. Lo que debían era estar presentes y votar sí o no a esa iniciativa”, y advirtió que al organismo no le va a temblar la mano para sancionar a quienes violen la ley.

Senador Velasco se tiró en las víctimas

Del Centro Democrático y el combo de Cambio Radical no hay que extrañar pues siempre han estado en contra de las víctimas y del proceso de paz. No es sino recordar que hace 8 años, en el 2009, el entonces presidente Álvaro Uribe, tampoco se interesó por el sufrimiento de las víctimas, con el argumento de su ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, de no contar con el presupuesto para resarcir a las víctimas de la violencia, razón por la cual el Senado hundió, también en conciliación, el proyecto de Ley de Víctimas, a pesar de que la plenaria de la Cámara lo había aprobado.

En esa ocasión, el senador Juan Fernando Cristo, denunció que el Gobierno «es discriminatorio y de poca responsabilidad para reparar al grupo de víctimas del conflicto armado en el país». «Al Gobierno está demostrado que le interesan más los victimarios que las víctimas; y esto se ve en que se aprueba el principio de oportunidad para beneficiar a los paramilitares desmovilizados pero no se hizo lo mismo con la ley que resarcía a las víctimas», recalcó Cristo.

Posteriormente, el presidente Santos logró, con amplia mayoría, a pesar de la insistente oposición de los uribistas, que la plenaria del Senado aprobara en último debate el proyecto de Ley de Víctimas del conflicto armado (Ley 1448 de 2011, más conocida como Ley de Víctimas y Restitución de Tierras), considerado por el Gobierno uno de sus proyectos bandera, reconociendo la existencia de conflicto armado interno. El autor y ponente del proyecto, Juan Fernando Cristo (P. Liberal), dirigió el debate, calificó la jornada como “histórica” porque por primera vez en Colombia el Congreso legislaba en favor de los millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado.

En conclusión, lo sucedido, y no-ocurrido esta semana en el Congreso no es, ni puede ser, el fin de la historia, pero es, sin duda alguna, un capítulo que permite evidenciar quiénes están o no con las víctimas del Cauca y con el pueblo de Colombia, para saber cómo orientar los esfuerzos en el debate electoral que llega, pensando en que podríamos reinventarnos, cada día más, como un país sin violencia y con congresistas que de verdad, por lo menos, miren a las víctimas.

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