SECTOR EXTRACTIVO VS. DERECHOS FUNDAMENTALES



Hay una explicable andanada del «sector extractivo» en contra de los derechos fundamentales de los ciudadanos colombianos de a pie que viven en las veredas y despoblados. Aquellos ingresan con sus turbinas, bulldóceres y maquinarias de última generación con oficios en mano y protección policial a excavar, perforar y devastar cuanto encuentran a su paso. Como antiguos colonizadores, prevalidos de órdenes reales y sello de la Corona, despojan a propietarios y comunidades raizales indígenas de sus terruños.
Terruño es una palabra minimizada para apodar a la tierra. La tierra del pobre no merece el nombre de tierra. No se le respeta, no vale la pena, parecen no existir derechos fundamentales ni propios para los campesinos, eternos trabajadores y usuarios del campo. Como pasó en El Quimbo.
Periódicos y emisoras han abierto páginas y micrófonos para apoyar a las multinacionales. Y, por supuesto, para cuestionar los fallos a favor de la gente humilde de regiones apartadas con parcelas y familias. No les reconocen autoridad para suspender las actividades que llevan a cabo eminentes dueños extranjeros como Kasi Five o Aronson de empresas que explotan el precioso territorio de la Costa atlántica.*
Argumentan que magistrados con nombre propio están oponiéndose con los fallos a enriquecer sus arcas a cambio de invadir sectores turísticos, ricos en flora, fauna, aunque estén cerca de reservas naturales. No importa que el artículo 8 de la Constitución obligue al Estado a preservarlos, como también a ríos, selvas, caños y humedales.
Mientras el capital está oculto en papeles fuera de Colombia, la Industria vernácula está estancada. Pareciera que la fuente de divisas y tesoro para el erario solo estuviera a merced de la explotación de petróleo, carbón, níquel, y otros metales. De nada sirve que en universidades se estén capacitando millares de ingenieros de todo orden, economistas, administradores de empresas y de negocios internacionales. No se sabe para qué sociedad van a trabajar ni en qué oficio se van a emplear los estudiantes de hoy.
Colombia se ha quedado reducida a fabricar artesanías y a matricular pequeñas empresas textiles y de materiales reciclables o Mipymes, para mostrar la producción nacional en ferias y exposiciones nacionales y departamentales. No hay una corriente pujante de investigación para la innovación y desarrollo a gran escala. Planeación se ha ido convirtiendo en una sucursal del Dane, pero entre esas estadísticas no figuran el aumento de ingenierías para las vías 4G ni las tecnologías de punta o el desarrollo del campo.
A diario aparecen las tales Agencias entre las cuales se difumina el gobierno, como ocurrió con la concesión para explotación de hidrocarburos en Caño Cristales. Hay desgreño oficial en la concesión de licencias ambientales y no se ve el crecimiento industrial. Solo dependemos desafortunadamente para bajar o subir el PIB de la extracción de pozos y de minas de carbón. El ingenio de nuestros profesionales pilos no se ve. Y ahora menos que renunció Gina.
12-10-16 11:03 a.m.
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http://www.periodismosinfronteras.org/paz-a-cambio-de-petroleo.html



