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Viernes, 9 de octubre de 2026
lunes 8 junio, 2015 a las 6:17 pm

SEAMOS HUMANOS… POR FAVOR

CREPITACIONES-2015

CREPITACIONES 2015

Para ilustrar los propósitos de la presente columna de opinión, sabiendo que nos acercamos poco a poco al fin del conflicto armado en Colombia, quiero compartir con ustedes amables y pacientes lectores, dos situaciones de la vida real, una dramática y la otra, circunstancial y nerviosa, que viví en carne propia, las cuales muestran a cabalidad, cómo se comporta el ser humano ante sus congéneres y sobretodo, la necesidad urgente y apremiante de aprender a comportarnos como seres civilizados en sociedad, ahora que también se habla y se comenta por todos los medios del famoso posconflicto.

La primera de ellas, ocurrió hace tiempo, en una calle céntrica de Santander de Quilichao (en el cruce de la calle 4ª y carrera 12), exactamente frente a un puesto de venta de periódicos y revistas que allí había, propiedad de la Señora María Helena (Q.E.P.D.). Estando allí, conversando de todo un poco, cuando pasaba por allí un muchacho, casi un niño, al igual que un perrito callejero, cuando el muchacho en cuestión, sin saber el porqué, sacó de un bolsillo de atrás un pequeño revólver y acto seguido, delante de todos los presentes, le disparó a quemarropa, como si nada, guardó su arma de la manera más fresca y ante la mirada atónita y miedosa de todos, siguió su camino. A los pocos minutos vino la policía y se lo llevó preso.

El segundo caso, menos dramático que el anterior, pero bien miedoso, ocurrió hace más o menos un año, en los tiempos del paro campesino y cafetero. Regresaba de Popayán, entre Pescador y Mondomo, cuando un grupo de muchachos cubiertos con pañoletas de varios colores, con prevalencia del rojo y el verde, le ordenaron al conductor que se dirigiera a un lado de la vía y comenzaron sus arengas a favor del paro. Entonces, a uno de los pasajeros que iban adelante, cerca del conductor, se le ocurrió sacar su celular digital y empezó a tomarles fotos. Esto exasperó a los manifestantes, quienes de inmediato le obligaron a borrar las fotos y ante su negativa, uno de los manifestantes cogió una piedra enorme, se colocó delante del vehículo y amenazó con destruir el parabrisas, ante lo cual, los pasajeros le ordenamos al señor que les hiciera caso. Así, él les mostró su cámara, ellos quedaron satisfechos y dieron la orden de proseguir.

Los dos casos descritos antes, son un fiel reflejo de lo mucho que nos falta a los colombianos común y corrientes, para aprender a calmarnos en nuestra vida cotidiana, a no ponernos airados y coléricos sin ningún motivo, a estar siempre con esa actitud belicosa, a saber colocarnos en los zapatos del otro, del próximo, del prójimo, en pocas palabras, a SER MÁS HUMANOS QUE ESTRICTOS, MOSTRANDO LA CARA DE TIGRE Y LAS GARRAS, SIN NINGÚN MOTIVO. Los hechos vandálicos de Medellín y Cali, por motivo de la final entre el Deportivo Cali y el DIM, son otro ejemplos de esa intolerancia, de esa otra guerra producto de la falta de cultura ciudadana y humanidad.

Llegó la hora de desarmar los espíritus, de convivir en franca camaradería, de erradicar la intolerancia para siempre, en una palabra, de rescatar nuestro sentido humano, con nuestros iguales, con nuestros compatriotas. En conclusión, esta es la gran tarea del posconflicto.

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