¿Se inicia el derrumbe de las gaseosas?


Las bebidas gaseosas se empiezan a prohibir en buena parte del mundo. O al menos, a limitar su consumo. Nueva York es un ejemplo; el alcalde anterior Michael Bloomberg comprometido con la salud pública, reglamentó el consumo de estos líquidos, limitando la venta pública en tamaños medianos y grandes. Y precisamente en los últimos meses, debido a nuestras campañas de educación y promoción de hábitos más saludables, el negocio de las bebidas azucaradas se ha visto tocado. El presidente mundial de Coca Cola ha anunciado que por primera vez se han reducido sus ganancias, lo cual les ha propinado un tremendo susto. En vista de ello anuncian la entrada al mercado de una especie de Coca Cola verde o saludable, que en realidad no es más que una engañifa disimulada.
Lo que es cierto es que el imperio de las gaseosas, está tambaleante y puede iniciar su desplome. Aun a pesar del enorme poderío de multinacionales intocables como Pepsi Cola y Coca Cola, la gente no es tan boba para dejarse manipular por una seductora publicidad que ha sido su éxito para masificar su consumo. Es lo mejor que han tenido y lo que ha creado millones de ‘adictos’ a estas bebidas. Hoy está demostrado que son un atentado a la salud pública, cuando su costumbre de consumirlas se arraiga, pero muy especialmente en los niños. Su principal riesgo está en el azúcar diluida, uno de los grandes venenos del Siglo XXI.
¿Qué puede provocar el consumo excesivo de azúcar y carbohidratos refinados?
El consumo excesivo de azúcar y carbohidratos refinados puede provocar graves trastornos metabólicos como diabetes y obesidad, además de gran riesgo de infarto temprano. También se ha documentado, que la ingesta de azúcar en líquidos sería responsable del envejecimiento prematuro por daño en la base estructural de las células de muchos órganos.
Para evitar mayores males con la ingesta de carbohidratos simples o refinados, tenga en cuenta:
Restringir al máximo el consumo de todo tipo de bebidas azucaradas (tipo agua de panela, jugos, gaseosas, café, tés, etc.). Su absorción es rápida y puede causar alteraciones de azúcar en la sangre como una hiperglicemia (azúcar elevado en la sangre) o hipoglicemia, una peligrosa caída de los niveles de glucosa en la sangre que puede afear gravemente el cerebro.
La mayoría de alimentos ya tienen almidones o harinas, por ello preferir carbohidratos complejos presentes en cereales, leguminosas, panes integrales, frutas y las pastas, que se asimilan más lentamente, dando tiempo y espacio para su adecuado metabolismo.
Regular el consumo de los refinados y panes blancos de baja calidad. Elegir algunos integrales. Los dulces, azúcares, caramelos, mieles, etc. solo deben consumirse en no diabéticos que tengan un importante nivel de ejercicio diario. Evite tomarlos con el estómago vacío.
Si se consumen ciertas cantidades de estos azúcares hay que aumentar los niveles de actividad física para mejorar el metabolismo.




