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lunes 11 agosto, 2014 a las 8:23 am

SE AHONDAN LAS FRACTURAS EN EL CAUCA

tierras
santiago zambrano simonds
Por: Santiago Zambrano Simmonds [email protected]

Ante la mirada impávida del Gobierno Nacional y Departamental continuamos viendo cómo sus formas de operar y resolver conflictos contribuyen más en el largo plazo a ahondar en lo que nos separa, que a acercar en lo que nos une.

Ejemplo de esto es el manejo errado que el Gobierno Nacional le da al tema de las tierras sin considerar su finitud, ni la integralidad de los grupos humanos que habitan el Cauca. Sus decisiones parecen más producto de prejuicios capitalinos que de estudios técnicos; y localmente, un Gobierno Departamental que ha carecido del liderazgo necesario para generar la confianza de sentar en una misma mesa a todos y gastar mucho de su patrimonio político y económico (ahora que los hay) en generar procesos de hermanamiento social y económico.

Se les olvida a locales y nacionales que gobernar es decidir, no deberían entronizarse en esas esferas sin tomar decisiones de fondo, pues lo que se está armando en el Cauca es, ojala me equivoque, un grave enfrentamiento por la tierra y el agua. El discurso hoy debería ser de integración, de reconciliación entre iguales y no azuzando el revanchismo tras bambalinas y menos permitir que en nombre de una constitución que discrimina positivamente a unos, se discrimine negativamente a los otros.

La política de la tenencia de las tierras y del agua en el Cauca no pude seguir dictándose mediante acuerdos en una carretera, ni mediante el tráfico de influencias en Bogotá, esto tiene que ser entre todos sentados en una mesa.

Los caucanos desafortunadamente estamos solos, a veces simplemente jugamos el papel de idiotas útiles de los intereses nacionales, porque aquí no se trata de tener un discurso ni anti, ni pro indigenista, sino de arreglar nuestros problemas en conjunto. A propósito que ahora está de moda la paz, deberíamos pensar que el primer paso para realmente conseguirla sale de nosotros mismos, al reconocernos entre todos como iguales y no de un papel firmado.

Vale la pena para darle algo de rigor a ésta argumentación lo siguiente: Con la venia de la inexactitud de las cifras disponibles podemos considerar que de los 1.400.000 habitantes que tiene el Cauca el 60% es rural, es decir, 840.000 personas viven en el sector rural y de ellos aproximadamente 250.000 son indígenas. Ahora bien, el Cauca un departamento con una área de 3.031.464 hectáreas tiene una frontera agrícola (lo realmente aprovechable) de apenas 1.300.000 hectáreas. De ésta superficie, son propiedad de los indígenas 390.000 hectáreas es decir, en términos per-capitas, 1.56 hectáreas/persona indígena. El resto de la población rural, es decir 590.000 personas poseen las remanentes 910.000 hectáreas, es decir 0.64 hectáreas/habitante NO indígena. De la anterior se concluye que los indígenas dentro de la frontera agrícola caucana poseen, en términos per cápita 2.43 veces más que el resto de la población.

De continuar el mismo manejo que se le viene dando al Cauca y ante la contundencia de éstas cifras, se ensombrece el futuro, pues el discurso no puede continuar siendo el de inequidad hacia los indígenas en la tenencia de la tierra, pues a mi parecer igual derecho tiene un indígena que un mestizo. Más bien pongámonos de acuerdo y hablemos sobre cuáles van a ser nuestros propósitos comunes que nos hermanen, de educación, de salud, de equidad de género, de sostenibilidad ambiental y de la propiedad del agua, pues derecho tenemos todos por igual o que alguien nos explique la constitución del 91.

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