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Viernes, 2 de octubre de 2026

SAUDADE

Dilma Rousseff
Omar Orlando Tovar Troches
Por: Omar Orlando Tovar Troches / [email protected]

«suidade propriamente he sentido que o coraçom filha por se achar partido da presença d’algùa pessoa ou pessoas que muito per afeiçom ama, ou espera cedo de seer [partido]»: palabras de Don Duarte, rey de Portugal

Saudade, palabra del portugués que es un nombre femenino y denota nostalgia o añoranza. Se dice también que se puede definir como un presentimiento de saber que aquello que se extraña quizás nunca volverá. Y eso es precisamente lo que sienten los millones de habitantes de Brasil que salieron de la pobreza durante el periodo de mandato del P.T. y que quedó suspendido con el golpe institucional en contra de la presidenta Dilma Rousseff.

En un proceso político, mezcla entre lo macondiano y lo kafkiano, el congreso brasileño seriamente cuestionado por corrupción, decidió separar a Rousseff del cargo por 180 días, mientras se la encuentra culpable de una nimiedad formal. Mientras tanto, el urdidor de todo este entramado, el hoy encargado presidente Michel Temer, orgulloso al lado de su muy joven (para él) y atractiva modelo esposa, empezó de forma presurosa a echar reversa a los logros sociales de Lulla y Rousseff, para entregarle en bandeja de plata el Estado brasileño a sus amigos banqueros y empresarios salpicados con los escándalos de la estatal Petro Bras (cualquier parecido con lo que se pretende en el vecino oriental… no es coincidencia).

Michel Temer

En el nuevo gabinete de Brasil, no hay mujeres ni negros. Este conjunto de notables brasileños brillan por ser muchos de ellos los derrotados de Da Silva y Rousseff, brillan por ser un grupo no tan variopinto de financistas, miembros de sectas religiosas y de arrepentidos de izquierda. Echemos una miradita.

Aunque por fuera del gabinete ministerial, don Temer tiene a su derecha a don Ilan Goldfajn, hasta hoy jefe del banco Itaú Unibanco, la mayor entidad privada del país. En el Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento nombró a Blairo Maggi, del PP, conocido como el «rey de la soja», y flamante ganador del premio «Motosierra de Oro», por la desforestación en sus tierras. Cuentan desde Brasil, que mientras don Temer se preparaba para apuñalear por la espalda a su presidenta, tuvo serios problemas para la escogencia de tan destacado gabinete, los profesionales idóneos para las distintas carteras, rehusaron ser parte de tan indignante entramado.

El flamante esposo de doña Marcela Temer, una exconcursante de certámenes de belleza y 43 años menor que su marido y que fue ensalzada en un polémico perfil de la revista conservadora ‘Veja’ como la primera dama perfecta: «Bella, recatada y de su hogar», estuvo a punto de nombrar a unas joyitas amigas suyas (de don Temer) como ministros: un autonombrado pastor electrónico evangélico, ardiente defensor del creacionismo y demonizador de Charles Darwin para el Ministerio de Ciencia y Tecnología; el Ministerio de Defensa para un diputado, hijo de uno de los símbolos de la corrupción en Brasil. Los jefes de las tres armas hicieron llegar a Temer un mensaje corto y seco: jamás aceptarían ser comandados por semejante figura. Y así hasta llegar a lo que nombró en la actualidad.

Para los realmente demócratas alrededor del mundo; ha resultado indignante la posición indiferente asumida por los países llamados democracias respecto a este golpe a la institución en Brasil. Mucho más indignante ha resultado ver a cientos y cientos de brasileños felices con este exabrupto, ellos no abrigan nostalgia, no sienten saudade, ellos serán las víctimas de las viejas elites, que esperaban agazapadas a que un traidor les abriera el resquicio por donde colarse, para lavar sus crímenes, para volver a tener el poder y convertir a todo Brasil en una desértica e inmensa favela.

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