Santos ruta dos


Confirmado y aceptado en el país y el exterior el triunfo por buen margen de Santos, a pesar de las pataletas de Uribe, al presidente le corresponde sacudirse de la modorra y falta de sintonía con la tribuna que caracterizó a su equipo en la primera etapa y en su segundo tiempo, ponerle el alegre y efectivo toque colombiano para sacar adelante el proceso de paz, que con el reconocimiento de víctimas por la guerrilla siguió sumando avances y además impulsar en el Congreso, importantes reformas como la política, de la justicia, salud, educación y tributaria, agraria y otras que se le enredaron en su primer período y empezar a ejecutar grandes obras públicas, como las autopistas de Cuarta Generación, (4G), que ya empezaron a licitarse para superar el cuello de botella vial que sufre el país y de paso generar nuevos empleos durante su ejecución. Eso sin olvidar la ampliación de políticas de beneficio social orientadas a los desplazados y víctimas de la violencia y la pobreza, que tienen que ver con programas como Familias en Acción, ayudas a la tercera edad, viviendas gratuitas, subsidiadas y pagadas mediante el arriendo y una serie de políticas como la de restitución de tierras y otras que son los verdaderos motores de la economía y sustentos de la paz, que se pretende construir después de que se firmen los pactos de desmovilización con las FARC y el ELN, los cuales parecen no tener reversa.
En lo económico, con un crecimiento record del 6.4%, en el primer semestre, según el DANE, el panorama pinta bien para que merme el desempleo y el Gobierno trace políticas que reactiven las producciones agropecuarias e industrial buscando no depender tanto de la minería que debe ser legal, dejando regalías y controlando sus daños ambientales. Eso sin olvidar el fomento a la investigación y proyectos productivos innovadores desarrollando nuevas tecnologías en el proceso de nuestras materias primas y en tecnología e informática, integrando a las universidades con el sector productivo.
Con la elección de Santos y la integración de la mayoría de la izquierda democrática del país, -asustada por el regreso a las cavernas que implicaba el triunfo de Uribe por intermedio de Zuluaga-, el país fijó su hoja de ruta sintonizada con la tendencia de la mayoría de países latinoamericanos, más inclinados a un socialismo democrático o por lo menos a una ‘tercera vía’, como la del presidente Santos, que al neoliberalismo acérrimo.
El apoyo concedido a Santos por las mayorías del Polo Democrático, la Alianza Verde, la UP, Marcha Patriótica, los indígenas y otros sectores, fue coyuntural para conjurar el retorno a las ‘chuzadas’ como política de Estado; pero tal como lo anunciaron Clara López y otros dirigentes de estos movimientos, continuarán apoyando el proceso de paz; pero en oposición al gobierno de Santos, pues sus programas políticos tienden más al socialismo democrático.
Con la mayoría de congresistas conservadores de retorno a la Unidad Nacional, junto a los de los partidos Liberal, de la “U” y Cambio Radical, el presidente tendrá mayorías para sacar adelante sus proyectos de ley y reformas urgentes para el país; pero con la positiva oposición de la bancada uribista, desde la derecha y las del Polo, la Alianza Verde y otros sectores minoritarios desde la otra orilla.
Sin duda que la mayoría de dirigentes del Polo Democrático, -a excepción de los senadores Robledo y López, aferrados a viejos fundamentalismos maoístas-, demostraron madurez política y realismo, al escoger de dos males al menor. En igual sentido obraron los de la Alianza Verde encabezados por Peñalosa y Claudia López, del PV, y los Progresistas, con Petro y Navarro a la cabeza.
Las pasadas elecciones también sirvieron para perfilar en el país, la consolidación de tres grandes bloques políticos: la derecha encabezada por el Centro Democrático y un sector del partido Conservador; la tendencia social demócrata o ‘tercera vía’ nucleada en la Unidad Nacional alrededor del presidente Santos (partidos Liberal, de la “U”, Cambio Radical y un sector del conservatismo), y la izquierda democrática conformada por: el Polo Democrático, el Partido Verde, los Progresistas, la UP, la Marcha Patriótica, los indígenas y otras organizaciones sociales, que después de firmada la paz con las guerrillas que han entorpecido su trabajo, tendrán el gran reto de motivar al promedio del 55% de abstencionistas que por décadas se han marginado de las urnas.
Es de esperar que para los próximos cuatro años, ya tengamos reforma política, estatuto de la oposición y transformaciones significativas en el sistema electoral, para que consolidemos una democracia con mayores garantías para todos los partidos y en los próximos cuatro años, tengamos unas elecciones con más salsa y sabor y un juego político más interesante.



