Santos, Presidente

Un nuevo sol alumbra el cielo de Colombia: Juan Manuel Santos, nuevamente Presidente. Poco sirvió a los uribistas el desprestigio y la guerra sucia contra Santos, ni las calumnias de Uribe sobre denuncias que no pudo demostrar con pruebas, en el sentido de que en 2010 la campaña de Santos había sido contaminada por dineros ilegales. Ni el grito triunfalista de Zuluaga que se creía presidente tras los resultados de la primera vuelta pudieron atajar el triunfo contundente de Santos en la segunda vuelta del pasado domingo 15 de junio, fecha histórica para la democracia colombiana.
Nunca vimos la posibilidad de que un personaje como Zuluaga pudiera gobernar este país. A su falta de carisma, hay que agregarle que hasta hace unos meses era un desconocido y que lo único que se sabía de él era haber sido ministro de Hacienda de Uribe, pero nada más. Hasta que el ex presidente Uribe le sacó del anonimato y le colocó de candidato del ‘partido’ Centro Democrático con la intención de continuar gobernando en cuerpo ajeno a través del Zorro. Como si no hubieran sido suficientes los ocho años de mandato de ingrata recordación para la historia democrática del país.
Después de la primera vuelta en la que Zuluaga aventajó por casi medio millón de votos a Santos, las dos campañas hicieron sus respectivos ajustes y se pronunciaron las diferentes adhesiones de parte y parte. En la etapa final de la campaña se sintió que Santos se fortificaba cada vez más en la medida en que vastos sectores económicos, sociales y políticos se le sumaban, mientras la campaña uribista se desdibujada ante una serie de incoherencias. Zuluaga negó continuar con el proceso de paz, pero pocas horas después advirtió estar dispuesto a continuarlo, pero con unas condiciones que en la práctica la guerrilla no aceptaría; después negó la existencia del conflicto, que la paz sí pero no, que si…, es decir, una serie de cantinfladas que terminaron desconcertando a la opinión pública y a los potenciales electores.
A esto hay que sumarle el hecho de que Zuluaga no le olió una a Santos en los debates. Santos siempre fue superior. Demostró ser conocedor de los problemas del país mediante datos concretos y creíbles, expuso claramente sus propuestas y las soluciones a los problemas. Se mostró argumentativo y propositivo. Sereno y respetuoso con su contrincante. Zuluaga se caracterizó por todo lo contrario. Le fue tan mal a Zuluaga en los debates que terminó “enfermándose” y adoptar una actitud de no más debates. Para nadie es un secreto que Zuluaga en el último debate en televisión se mostró agresivo e irrespetuoso con su rival, nada menos que con el Presidente de la República. Como candidatos ambos estaban en planos de igualdad. Pero si Zuluaga es grosero, arrogante y agresivo contra el Presidente, qué se podría esperar de su comportamiento con ciudadanos comunes y corrientes. “Con usted no se puede ser respetuoso”… “Con usted no se puede ser respetuoso”. Esta respuesta airada de Zuluaga a Santos cuando éste serenamente le manifestó que le habría gustado más la actitud de Zuluaga en el anterior debate que en el que se estaba desarrollando en ese momento.
Juan Manuel Santos, reelegido presidente 2014-2018. El pueblo colombiano tomó esta decisión. Advirtió el Presidente que gobernará sin odio y con sencillez. Santos en su segundo mandato tiene la posibilidad de rectificar los errores, de enfatizar sus programas de economía social, de seguir acercando el Estado a los pobres, de promover iniciativas legislativas y aplicar unos ejes programáticos encaminados a democratizar una sociedad como la nuestra, sacudida por profundas desigualdades socioeconómicas; y de continuar con hacer realidad el sueño de la paz como un compromiso de todos los colombianos. Ante esta posibilidad, después de conocer los resultados electorales, reiteró que la paz no se hará a cualquier precio y que debe estar apegada a la Constitución y a las leyes.
En la sede de su campaña, poco después de conocidos los resultados a favor de Santos, Zuluaga tuvo la entereza de reconocer el triunfo de Santos, al igual que Santos lo hizo con él con los resultados de la primera vuelta. Mientras Uribe descalificaba el triunfo de Santos, argumentando, entre otras cosas, la compraventa de votos, violación de la ley de garantías, propaganda ilegal con dineros del Estado, advirtiendo que su partido estará presto a llevar a cabo su agenda legislativa acorde a sus principios. Reiteramos, un nuevo sol alumbra el cielo de Colombia: Santos, nuevamente Presidente.




