SAN ALEJO Y SOR TERESA

Reinel Gutiérrez.-
Bastante expectativa causaron el Padre Marianito y la Madre Laura como santos milagrosos colombianos, aunque hasta ahora las peticiones de los creyentes no hayan sido atendidas.
Tenemos a una Colombia diversa, y en esto de santidades se observan en el horizonte San Alejo 0rdoñez, que no tiene un altar sino una procuraduría desde la cual pontifica a diestra y siniestra, poniendo de manifiesto su vocación visceral de extrema derecha. Y ahora aparece Sor Teresa, hermanastra de los Castaño, impulsores de grupos de autodefensa, y sobre quien pesan serias acusaciones de delitos cometidos. Si Calcuta tuvo a la Madre Teresa, aquí tenemos a una sor también con ese nombre.
Colombia en medio de balaceras, fleteos, choferes borrachos, políticos corruptos, y miseria, también presenta un dantesco cuadro de 11.332 niños abusados sexualmente y maltratados, entre enero y septiembre de este año.
Indefensos seres de 6 y 8 meses, de 5 a 10 años, violentados por sus propios padres, tíos, hermanos, primos, vecinos, y hasta por deshonestas gentes de guarderías y centros de rehabilitación. En medio de todo esto lanzan alaridos los que se pelean el poder como halcones, buscando mejoramiento personal, mientras el pueblo agoniza en un infierno. Muchas personas quieren tener una esperanza, y es que nuestro país clasifique al mundial de futbol, y que los goles que haga, sean como pastillas y sedantes para mermar la ansiedad de solución a los problemas. Pero hay escenas tiernas como el juego que hacen «papi y mami» una hermosa parejita de perros que tiene Sandra Moreli, contralora general, o la mascota que acompaña a Amparo Grisales.



