SALIMOS A DEBER


El pasado viernes 1 de febrero de 2016, el editorial de El Nuevo Liberal, escrito por el director Manuel Saa Caicedo, bajo el título de “El Cauca no es prioridad en el posconflicto”, se refirió a las promesas de campaña para con esta región, se refirió a las vías de cuarta generación, a su inversión comparándola con otros departamentos como por ejemplo Antioquia, en donde se planearon 8 proyectos y todos fueron priorizados, con una inversión de 10 billones, mientras las del Cauca, costarían tres; la inversión per cápita en Antioquia será de 1.600.000 pesos, la de nuestro departamento solo alcanzara 650.000.
Agrega el editorial, “lo que produce una distorsión mayor, aumentando la inequidad entre regiones en Colombia y profundizando las razones que algunos esgrimen para justificar la violencia que vivimos. Así enumera el editorialista varias frustraciones en obras de importancia, dejadas de lado, como el estadio para futbol de la ciudad, la vía al Huila, al Macizo y la ampliación del aeropuerto.
Termina anotando: “Como podemos observar, entre las dificultades fiscales de la Nación, el centralismo de nuestros gobernantes y el liderazgo arrodillado de algunos de nuestros dirigentes locales, que se conforman con un poco de mermelada, los caucanos nos quedamos esperando la inversión en infraestructura que transportaría al departamento competitivo que esperamos para un pos acuerdo que lleve a la paz”.
El domingo siguiente, el editorial del periódico impreso bajo la dirección del Instituto de Pensamiento Liberal, por lo tanto seguramente escrito por su representante el doctor Héctor Riveros Serrato, responsable de la edición dominical por convenio establecido con el periódico, con el título de “De rodilleras y de anteojos”, después de anunciar que el presidente Santos es un presidente impopular y de que está en el peor momento de favorabilidad, de hacer referencia al pesimismo, de que hay un grupo significativo de la sociedad que por diversas razones se opone al proceso, continua refiriéndose a como el presidente ha persistido en el proceso de paz.
Más adelante, el editorialista continúa haciendo referencia a los beneficios del proceso en aspectos como los resultados de la Semana Santa, el incremento del tránsito en la vía Panamericana.
El doctor Riveros Serrato, hace además, afirmaciones que ameritan más discusión y debate, frente a las cuales desaparece la caucanidad, atropello que no contribuye al clima difícil que soporta la región.
El comentario relacionado al aumento del precio de la tierra en el Cauca, como efecto del proceso de paz, no favorece para nada la negociación necesaria de la búsqueda de un ordenamiento territorial serio y sustentable, además, es una circunstancia que obedece a otras consideraciones.
Parecido comentario hace con relación al aumento del precio de la vivienda en Popayán, la más cara del país, para los conocimientos económicos del doctor Riveros, “es un indicador de que algo está pasando en la economía caucana”, incluye una bofetada a los programas sociales de vivienda de interés social, en su párrafo “No es mejoramiento de la calidad de vida de la ciudad porque los indicadores no muestran eso”.
Como los caucanos no entendemos sus últimas afirmaciones las transcribo: “Pregonan y desearon apagón y por fortuna, a pesar de múltiples errores de gestión, el sistema ha resistido el fenómeno del niño más grave de los últimos años y persisten en el método del “llanto” permanente para acusar al centralismo de todos los males mientras celebran calladamente la valoración de tierras suburbanas con las que se benefician de las políticas “castrochavistas” de Santos y se lamentan del “olvido”. De donde esta afirmación, que nos presenta ante el país como apátridas?
Su siguiente párrafo, doctor Héctor Riveros, se llevó por delante la historia de esta tierra, de héroes, de próceres, de víctimas, somos diversos, y así hemos estado en todos los momentos de la Patria, y no en cualquier lugar, no se puede olvidar, también aquí se han adelantado significativos procesos de reconciliación.
Transcribo con dolor, su último párrafo” Nunca reclaman por las enormes desigualdades sociales del departamento, sino que “exigen” carreteras. El futuro de los caucanos nos lo labramos nosotros mismos si usáramos anteojos para en vez de ver “rodilleras” por todas partes tuviéramos una mejor visión del largo plazo de los beneficios inmediatos de la terminación del conflicto que algunos reciben y disfrutan pero no perciben por andar en lloriqueos”.
Como no uso ni rodilleras ni anteojos, con el orgullo de la sangre de mis abuelos que merece respeto, no acepto su desproporcionada andanada contra el Cauca, olvidó en nuestras montañas nace el agua que evitó el apagón, nosotros sí hemos sufrido de manera directa la violencia, no nos la han contado, razón por la cual hemos soñado el proceso de paz, pensando solo en la PAZ.
Es el señor presidente Santos el que ha programado la construcción de vías, como instrumento para superar las desigualdades sociales, “no los llorones caucanos”.
Además, bueno sería en primer lugar se discutiera con los parlamentarios aquello de “que nunca reclaman por las enormes desigualdades sociales”, porque por lo visto, le salimos a deber.



