¿Sabes qué te limita hoy?


Créditos: Beatriz Palá
¿Sabes qué te limita hoy?

En ocasiones nos enfocamos en cómo deberían ser las cosas, cómo deberían actuar las personas, cómo debería ser tal o cual circunstancia, ese “Debería” que nos aleja con fuerza de lo natural y el ritmo de la vida; encontramos en esta palabra un tipo de creencia que muestra parte de nuestra mentalidad rígida y limitada que nos genera sufrimiento, es importante que podamos echar un vistazo a cuáles son esas creencias posiblemente equivocadas o erróneas que nos están impidiendo vivir con más flexibilidad, con más libertad y cuando tenemos una manera de ver, de entender y comprender más flexible vamos a reducir nuestros niveles de sufrimiento y malestar.
Todos tenemos creencias algunas nos potencian y otras no tanto, quiero darte 3 ejemplos de creencias que resultan ser bastante comunes, a ver si te suenan, la primera es “para ser feliz no debo tener pensamientos ni sentimientos negativos” y esto es algo imposible esta creencia está muy presente en nuestros pensamientos, llevando energía, lucha y resistencia ante aquello que consideramos negativo y “en este negativo” prohibiciones, alimentos, espacios etc… estar creyendo que hasta que tu mente no sea de una determinada manera, hasta que en tu cuerpo no haya un determinado sentimiento o emoción, tú no puedes ser feliz, no puedes vivir esa vida plena y esto realmente nos está limitando.
¿Qué sucedería? si fuera posible modificar estos pensamientos y sentimientos negativos?
Tal vez no aparecería tanto sufrimiento, no es caer en resignación sino entender que todo lo que tiene valor en la vida conlleva abrir un espacio a sentimientos y pensamientos agradables y desagradables, porque son dos caras de la misma moneda, en la vida habrá cosas que etiquetamos como positivas y otras que etiquetamos como negativas, agradable y desagradable, el punto es no perdernos ni querer únicamente lo que es agradable y rechazar lo desagradable, podemos ir haciendo el cambio de mirada desde nuevos enfoques, dándonos cuenta de cómo funciona la vida.
La segunda creencia a la que podemos echar un vistazo podrías ser “para sentirme seguro o segura debo tener una salud perfecta” personas que no toleran ningún tipo de incomodidad en el cuerpo o algún tipo de dolor que únicamente quieren tener una salud perfecta como si la salud perfecta existiera, pensando que un médico, un profesional o especialista nos puede asegurar que siempre vamos a tener esa salud perfecta y esto va unido a la creencia anterior que siempre vas a sentirte bien y qué hay detrás de esto hay miedo enfermar, al dolor, hay intolerancia a sentir y en vez de de revisar nuestros miedos nuestras intolerancias vamos corriendo buscando esos especialistas que nos aseguren que no nos pasa nada que nos incomode, todo está bien y por supuesto cuidarnos, consultar a los profesionales cuando lo necesitemos, sin generar una dependencia de consultar y consultar.
Por último la creencia “Es malo sentir tristeza/rabia/ miedo/ vergüenza” cualquier emoción o sentimiento que quieras, esta idea de que es malo sentirse de X manera o es malo tener X tipo de pensamientos es lo que nos está generando malestar no es el pensamiento, la emoción o el sentimiento es el juicio, que por un momento crees que es malo sentir o pensar y aquí podemos tener pensamiento del tipo no deberías sentirme así, esto no se debe pensar, esto esto está prohibido, debería sentirme, me pasa algo malo por sentirme así o por tener estos pensamientos y darte cuenta como muchas veces cuando alguien nos está contando de forma honesta sincera lo que realmente piensa y siente automáticamente decimos cosas del tipo esto no es normal, esto no deberías pensarlo si sientes eso es porque…. y cortamos la comunicación y prolongamos esta forma de pensar
Vivir la vida y ser nosotros mismos nos permite decir que está bien no sentirnos bien todo el tiempo, está bien sentir tristeza, está bien que te desilusiones, está bien que sientas miedo, está bien que un día te quieras quedar en la cama, está bien que un día no quieras cumplir todas las normas para ser saludable, “está bien” incluye lo que necesitas y revisar nuestras las exigencias, creencias, perfeccionismo que tenemos. Está bien lo que piensas y lo que sientes porque es humano, porque es universal y a partir de ahí se libera un poco la presión, reducimos el sufrimiento y tenemos más capacidad de poder acercarnos a cómo queremos vivir y queremos estar.
Para trabajar nuestras creencias podemos empezar por apreciar todo lo que somos, la vida, las circunstancias y acercarnos a mirar con perspectiva de amplitud, porque por mucho que nos empeñemos en que las cosas deberían ser blancas o negras hay infinitos matices, hay infinitos colores; por mucho que te empeñas en qué deberías sentirte de una única manera o que el mundo debería ser de cierta forma según tu criterio esto no te va a ayudar a ser más feliz, más libre; por el contrario te va a generar más sufrimiento. Por eso debemos ser conscientes de nuestras creencias de cómo influyen en nuestras acciones y percepciones, poder identificarlas y cuestionarlas para abrirnos a nuevas posibilidades.
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