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Jueves, 1 de octubre de 2026

Rosas; un terreno inestable

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Rosas; un terreno inestable
Rosas; un terreno inestable

Por: Felipe Solarte Nates, Leidy Capote López y Maria Fernanda Daza

Aunque la temporada de verano intenso detuvo movimientos de grandes masas de tierra en la vereda Portachuelo, causando el hundimiento de un sector de la Panamericana que de inmediato intervino Invías para evitar otra prolongada interrupción al tráfico entre el norte y sur del país, el problema sigue latente y con perspectivas de agravarse cuando vuelvan las intensas lluvias.

Proclama Cauca y Valle visitó las veredas: Chontaduro, Portachuelo y la cabecera municipal de Rosas, logrando evidenciar el significativo daño estructural de viviendas, de la vía y terrenos aledaños, además de dialogar con algunos habitantes de la zona y el alcalde municipal, Marco Antonio Rojas, buscando obtener una visión más aproximada sobre los continuos movimientos y hundimientos de grandes masas de tierra que afectan esta comarca y sus habitantes.

También, para conocer acerca de las ayudas prometidas a los damnificados por las autoridades municipales, departamentales y nacionales, después de las diferentes tragedias que a lo largo de los años han sucedido en el sector, especialmente desde el año 2010.

Comenzamos desde la vereda Chontaduro, donde supervisados por Invías, los contratistas trabajan intensamente para dar servicio al puente metálico de 125 m de largo, con el que regularizarán el tráfico automotor por la carretera Panamericana entre Popayán y Pasto. Las obras incluyen perforaciones y tuberías para drenar el agua hacia alcantarillas que son habilitadas, la construcción de muros en concreto y la afirmación de taludes que serán sembrados de grama para que las raíces ayuden a retener la tierra y evitar futuros derrumbes sobre la vía.

Rosas; un terreno inestable
Rosas; un terreno inestable

Así mismo, visitamos el sector de Portachuelo, donde hace pocas semanas los vecinos denunciaron movimientos que afectaron la estabilidad de los terrenos de varias fincas y sus viviendas donde son visibles grandes grietas y se registró hundimiento de la banca en la carretera, que rápidamente fue intervenido por Invías, aprovechando el verano que secó el terreno y facilitó trabajos de perforación y drenaje para conducir las aguas más abajo, donde las tierras son inestables.

En las viviendas cercanas pudimos constatar, y las fotografías que acompañan este texto lo demuestran, la magnitud de los desplazamientos de tierra registrados en el sector desde hace muchos años, como el del año 2019, en la vereda Portachuelo, donde resultaron 33 personas sepultadas en sus viviendas por un derrumbe.

Posteriormente, en el año 2010 se habría registrado un gran movimiento de tierras en un amplio sector, que causó la pérdida de numerosas viviendas y fincas, con gran cantidad de familias damnificadas, la mayoría campesinos, a los cuales no les cumplieron muchas promesas anunciadas por funcionarios públicos, según denuncian vecinos del sector.

Rosas; un terreno inestable
Rosas; un terreno inestable

Al entrevistar a algunos habitantes, nos muestran  que no solo es por la ubicación de una vasta zona del municipio de Rosas alrededor de la falla del Romeral, lo que la expone a continuos movimientos de masa y hundimientos del terreno, sino que, también influye la acción de familias que por décadas han colonizado áreas, especialmente después de la construcción de la carretera Panamericana, apropiándose de terrenos de lado y lado que hacen parte de la zona de protección de la vía, en los cuales cortan árboles y construyen viviendas con redes de conducción de aguas y pozos sépticos para depositar las servidas, que al filtrarse, junto a las intensas lluvias, ayudan a debilitar la estabilidad de los terrenos.

Sin embargo, otra causa es la ubicación geográfica de la cabecera municipal de Rosas y de la vereda Portachuelo, que prácticamente es un barrio, tal como destaca el alcalde, Marco Antonio Rojas: “el nombre original de Rosas era La Orqueta, porque está situada en medio de dos grandes cerros de los que desciende bastante agua; El Broncazo, al occidente el más alto, sobre el que llueve con mayor intensidad y donde nacen varios afluentes y al oriente, el cerro de San Francisco. Ambos cerros han sufrido la tala de gran parte de los árboles nativos.

Además, perforando la tierra han encontrado agua subterránea que junto a la falla El Romeral contribuye a la inestabilidad de los terrenos. Todos estos factores naturales sumados a la acción incontrolada de los colonos que a lo largo de los años han construido sus viviendas alrededor de la carretera Panamericana con su continuo tráfico pesado, también potencian los hundimientos de grandes extensiones de tierra que se traga la carretera, viviendas y fincas, como sucedió en enero del 2023, en la vereda Chontaduro, y deslizamientos como el que en abril de 2019 sepultó a 33 personas, en Portachuelo.

En ese sentido, para atender las emergencias los gobiernos municipal, departamental y nacional han desplegado planes de contingencia orientados, inicialmente, a buscar albergues en centros educativos a quienes perdieron sus viviendas y suministrar alimentos, frazadas y otros elementos necesarios.

Sin embargo, el proceso de reubicación de los damnificados ha sido más difícil, pues la mayoría han tenido que arrendar a costos considerables las escasas viviendas que disponen en la población de Rosas, donde ya casi no se consiguen habitaciones para alquilar.

Cabe mencionar que, inicialmente a los damnificados de la vereda Chontaduro, les asignaron un cupo para alquiler de viviendas, mientras el gobierno nacional adelantaba la negociación de fincas que llenaran las exigencias y expectativa de las familias campesinas que lo perdieron todo y no querían ir a climas y regiones lejanas.

De tal forma, el proceso de compra de fincas ya se encuentra adelantado. El problema que afrontan las familias, a las que se repartirán los terrenos, es el de la vivienda, pues estas fincas solo contaban con una casa y las numerosas familias que recibirán parcelas necesitan construir las suyas y para ello el gobierno no ha anunciado un plan de financiamiento y asesoría, al igual que lo relacionado con asistencia técnica y financiamiento para sus cultivos de café, plátano y proyectos agropecuarios.

Por otra parte, un habitante de Portachuelo e integrante de la Defensa Civil, indicó: “cerca de 40 familias de Portachuelo no han sido reubicadas ni han recibido respuesta del Estado. Lo que nosotros miramos el día que hicimos el recorrido es que le están echando material a las afectaciones para ir sosteniendo la vía y a medida que se le va echando el material más peso coge y va bajando más la vía.

Según lo anterior, en la zona afectada en Portachuelo se tiene una gran calamidad que desde la carretera no es visible, pero si se hace un recorrido en la parte de abajo es evidente que se están hundiendo fincas y algunas casas. Hay partes donde el barranco tiene de 3 a 4 metros por detrás de las casas, lo cual genera mayor riesgo para las familias que allí habitan.

Por ahora continúan las extensas labores de adecuación de la vía y construcción del esperado puente, sin embargo, la comunidad de la vereda La Laja manifiesta gran preocupación, pues si se baja la carretera en Portachuelo quedarían embotelladas cerca de 160 familias de La Laja.

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