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domingo 5 junio, 2016 a las 8:53 am

EL ROMANCE DEL FANÁTICO CON EL FÚTBOL

El Pibe
Bulevar
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy / Loco-mbiano
El Pibe
http://www.taringa.net/posts/deportes/13578926/Los-Mejores-Jugadores-de-la-Historia-de-Colombia.html

Comenzó la disputa entre los equipos que representan el fútbol de las Américas. Participan doce naciones unas con más tronío en este deporte porque ha sido su máximo ídolo desde que apareció en el espectro mundial. Sur América siempre gozó con las gambetas, adornos y goles de Pedernera, Di Stéfano, Rossi, Zuluaga, Pelé, Maradona, Francescoli, Garrincha, Sotil o Calero, Valderrama, Willington, Higuita, Asprilla o Falcao.

Cada temporada aparecían algunas estrellas y los torneos mostraban lo mejor que salía de la camada que cuidaban los empresarios y entrenadores. Como en una corrida de toros, se abrían las compuertas de los estadios y salían miuras de casta que hacían sonar aplausos y coros. Casi todos los que poblaban las graderías eran hombres, pues a las mujeres les quedaba mal asistir a estos y otros espectáculos. Hoy podemos ver por la TV que la mujer también viste la camiseta de sus equipos y lleva a sus hijos. Goza y sufre por igual que el hombre y hasta llora porque su favorito pierde en la final y no gana el título.

Las hinchadas cada vez en Colombia son más abundantes y comprometidas. Tanto los hombres como las mujeres ven los torneos de las ligas europeas y hasta se saben de memoria los integrantes de cada equipo y el color de su camiseta. Se dan cuenta cuánto se pagó por el traspaso de un jugador y van al aeropuerto a saludar a su ídolo que va de paso.

Tratar bien la pelota, la buena finta, el pase certero y a tiempo, el sombrerito, el drible y la elegancia en la carrera como la de Romario cuando se entra al área chica, son los atractivos que hacen valer a jugadores y equipos. Y, claro, también es importante que lleve el nombre de su ciudad o su región.

La afición a este deporte se ha convertido en fanatismo. Siempre se ha utilizado esa palabra para nombrar a los amantes del jogo bonito. No hay espectáculo más grato que ver la disputa de un balón en la cancha para llevarlo por tierra o aire o con la cabeza hasta la puerta contraria y marcar gol. Nos acostumbraron Carlos Arturo Rueda y Pastor Londoño a narrar poéticamente cada domingo lo que ocurría en El Campín o  el Pascual Guerrero, Palogrande, el Atanasio Girardot o en La Arenosa. Ir a los estadios era una fiesta. No había barras bravas ni sustos a la salida.  

Cuántos astros colombianos hemos visto en los estadios patrios y ajenos dar la vuelta olímpica llevando la Copa del torneo doméstico o la Libertadores. O cuántas veces se nos han salido las lágrimas o hemos quedado aburridos porque perdió nuestro equipo favorito.

Sí, el fútbol es pasión, más que afición, más que gusto o ser accionista. Se es fanático, a mucha honra, y punto.

04-06-16                                   11:35 a.m.

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