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viernes 23 julio, 2010 a las 7:02 pm

ROLDANILLO ES FORJA APRETADA Y TEMPLO DE VERSOS

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Colombiano

Termina hoy miércoles el Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas que celebró con éxito su vigésimo sexto aniversario. La varita mágica de Águeda Pizarro, su hada fundadora, se ha convertido en cetro luego de la muerte del Rayo que la acompañó en esta empresa quijotesca. Por su carisma, simpatía y la autoridad con que ha dirigido esta catarata de mujeres que llega a Roldanillo, recibió un espaldarazo. Este año más de 200 cultoras de la Palabra radiantes vinieron a proclamar que esta obra sigue viva más que siempre. No cabía más gente en el octaedro.

El Museo Rayo, se convirtió en un sartal de pechos henchidos de mujeres que pasaban adelante a recitar el canto que venían preparando desde hace un año. Por siete días como diosas en reinado vinieron a cumplir la cita con la poesía y a mostrar la tarea en esta escuela que ya ha graduado a más de una veintena de poetisas que enaltecen su labor constante.

Mujeres como María del Pilar Paramero, Andrea Naranjo, Martha Patricia Mesa, Graciela Rincón, Gloria María Bustamante, Adela Guerrero, María de los Ángeles Popov, Teresa Alzate, Piedad Morales, Fanny Muñoz, Gloria María Medina, Gabriela Santa, Esperanza Jaramillo, Juana María Echeverri, han merecido lucir en su frente el galardón que Ediciones Embalaje concede a quienes presentan un trabajo profundo y trascendente. La voz y disciplina de muchas de ellas ya se sienten en el concierto nacional y han dado frutos internacionales. Roldanillo es un referente de la poesía no sólo en Colombia y su importancia en la formación y promoción de nuevas figuras es inobjetable.

Al Encuentro llegan niñas, jóvenes y mujeres maduras a oír, leer sus escritos iniciales y reciben aplausos más críticas con cinceles y esperanzas. La maceración, el cedazo fino, la experiencia de las “Almadres” o poetas grandes van formando una cauda ya nutrida de voces con timbre propio y afinado. Se han ido Mariela del Nilo, Meira Delmar, Matilde Espinosa. Quedan Gloria Cepeda Vargas, Marga López Díaz, Maruja Vieira, Dora Castellanos, Cecilia Balcázar, Beatriz Castelblanco, María Teresa Ramírez, Mary Grueso y Elcina Valencia. Y se perfilan otras mujeres que han demostrado luz serena, mano experta y confianza en esta obra tan necesaria para la Cultura y el espíritu.

Los recitales de voces blancas, negras, mestizas e indígenas, incipientes o avezadas muestran la apertura de Águeda y del Encuentro a la diversidad a experimentar, a permitir el ramillete no uniforme ni de falso tono. Hubo una lírica subida, emoción y sabor de verso puro. Se vieron retoños de formas nuevas, variaciones de cuño distinto despojado de sonsonete y remilgos apoyados en imitaciones o ecos repetidos.

Roldanillo puede estar orgullosa. El Templo alzado por Omar está en manos firmes y expertas. Las riendas están templadas y los pétalos relucientes. Este escenario no difiere de otros con alcurnia y campanillas. Tiene lo necesario: belleza, trabajo poético, altura lírica, timbre sonoro y magia. Es único en su género y sus pasos tienen la autoridad que dan los años, el sentido de pertenencia y la calidad que exhibe.

El 20 de julio en Roldanillo mostró cara de otra Colombia alegre, que cantó en el silencio de la rotonda de Rayos, vaginas rojas, líneas negras, rombos desplegados, cielo azul, tierra fértil donde las mujeres son reinas y montañas verdes.

21-07-10 – 11:03 a.m.

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