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Domingo, 11 de octubre de 2026

RESILIENCIA QUILICHAGUEÑA EN 261 AÑOS

Samán Santander de Quilichao

CREPITACIONES 2015

Vamos por partes. Para ilustrar a nuestros amables lectores, primero expliquemos el significado de la palabra RESILIENCIA, la cual a simple vista, es una palabra muy rara como dice la gente, es decir, no muy conocida y que se presta para confundirnos más de la cuenta y embolatarnos de mil maneras, pero hoy en día se usa mucho y es bueno conocerla antes que nos coja de improviso por allí y nos haga quedar mal. RESILIENCIA es la capacidad para hacer frente a las adversidades de la vida, es transformar el dolor en fuerza motora para superarnos y salir fortalecido de ellas. Una persona resilente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y de su propio destino.

Ahora bien, ya conocida dicha palabra, miremos qué relación tiene con nuestra propia historia quilichagueña, ahora que estamos recordando 261 años de vida político-administrativa de nuestro municipio, precisamente el 15 y el 16 de julio del presente año, una fecha histórica muy importante que vale la pena tenerla en cuenta, por cuanto representan nada más ni nada menos que llegar a la meta de cumplir dos siglos y medio de vida legal si se puede explicar así.

Policía en las Ferias quitó carpa para ver cabalgata en el histórico Samán de Santander de Quilichao

Para comprender esa relación entren la resiliencia y los 261 años, coloquemos el espejo retrovisor y recordemos el triste episodio que despertó el alma quilichagueña y la zarandeó el pasado miércoles 29 de junio por la noche, cuando de manera irresponsable un grupo de personas sin tener en cuenta los lineamientos de la junta organizadora de la pasada versión 48 de la feria quilichagueña, colocó junto a nuestro histórico samán centenario una vetusta construcción “dizque para mirar el paso de la cabalgata” del siguiente día. Al instante se dispararon las redes sociales y cual más escribió su mensaje (entre ellos, quien esto escribe) de rechazo a ese acto oprobioso contra un símbolo vivo de nuestro municipio, es decir, teniendo en cuenta el concepto explicado, hubo adversidad, un dolor quilichagueño y así salió fortalecido nuestro espíritu quilichagueño y el sentido de pertenencia. Ese incidente nos volvió arquitectos de nuestra propia alegría y de nuestro propio destino por un momento. De esta manera, al otro día las autoridades quitaron esa construcción vergonzosa.

Ya que hablo de dolor quilichagueño por el tema del samán y su nefasto atentado, es bueno, justo y necesario colocar otro espejo retrovisor más grande, para rastrear esa historia en 261 años y comprobar que en verdad los quilichagueños tenemos mucha resiliencia, alguien diría “mucha capacidad de aguante”, pues sabemos que nos merecemos un mejor destino que el que tenemos ahora, con la construcción de obras urgentes, necesarias y prioritarias para nuestra ciudad, como por ejemplo el terminal de transportes (el actual es un gran parqueadero, un símil como tal y una vergüenza), un hospital digno y especializado, más seguridad vial y control del tráfico, la tan esperada casa de la cultura, la central de carga para evitar esos trancones de las tractomulas en el centro, etc., etc. De todas estas obras, me quedaría por ahora con la primera.

Ojalá que en cada cumpleaños de nuestra ciudad, o en cada cuatro años, nuestros alcaldes inauguraran una obra fundamental que cambie esa imagen que ahora tenemos solo de nombre, de ser la segunda ciudad del Cauca. Así sería un verdadero cumpleaños.

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