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Viernes, 9 de octubre de 2026

Rescate en duda de la niña del terremoto

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Rescate en duda de la niña del terremoto / Por: Alfonso Luna Geller.

Rescate en duda de la niña del terremoto / Por: Alfonso Luna Geller.

“La verdadera heroicidad no está en quién levantó a la víctima, sino en quienes, décadas después, siguen levantando a una ciudad”: capitán Mario Londoño Rodríguez, comandante Cuerpo de Bomberos de Timbío.

Cuarenta y dos años después del terremoto que marcó a Popayán, dos voces reclaman un mismo acto heroico: el rescate de una bebé entre los escombros.
Rescate en duda de la niña del terremoto
Rescate en duda de la niña del terremoto / Bombero Carlos Enrique Rivera.

Popayán no volvió a ser la misma después del jueves 31 de marzo de 1983. Eran las 8:13 de la mañana cuando la tierra se quebró con violencia bajo los pies de sus habitantes. Un terremoto de magnitud 5,6 sacudió la Ciudad Blanca, derrumbó casas, iglesias, vidas. Ese día, la cúpula de la Catedral cayó sobre los fieles reunidos allí aquel día. Más de 250 personas murieron, 1.500 resultaron heridas y miles más quedaron con el alma rota.

En medio del caos, entre el polvo y los gritos, una niña de seis meses fue encontrada con vida bajo los restos de lo que alguna vez fue su hogar, en los Bloques de Pubenza. Sus padres y hermanos murieron. Ella, milagrosamente, sobrevivió.

Carlos Enrique Rivera, bombero jubilado, asegura haberla encontrado entre vigas rotas y ladrillos desmoronados. «Yo fui quien rescató a la niña», declaró con voz quebrada el pasado lunes, durante la conmemoración del cuadragésimo segundo aniversario del terremoto, celebrada en el Parque Caldas, mientras abrazaba a María Eugenia Ossa, ahora una mujer de más de 42 años. La escena, filmada por Novedades Televisión Popayán, conmovió a los asistentes, reviviendo la imagen de la ciudad devastada y el heroísmo de aquellos que, entre el polvo y el llanto, buscaron vida donde solo había muerte.

Pero la historia no termina ahí. Desde La Florida, Estados Unidos, el periodista y también exbombero Jorge Enrique “Kike” Cerón Illera publicó una declaración categórica en su cuenta de Facebook: “Este señor miente. La niña la saqué yo”.

En una extensa narración a Proclama del Pacífico, Cerón reconstruyó su versión. Aquel día, dice, corrió a la estación de bomberos y se reportó. Empezó a caminar entre las ruinas de los Bloques Pubenza, frente a la estación, cuando un llanto débil lo guio. “Había una cuna al fondo del apartamento, una viga mató a la mamá, pero la parte delantera de la cuna se levantó, como si la protegiera. Vi su manita, la levanté y la llevé a la Cruz Roja.”

Rescate en duda de la niña del terremoto
Foto: Bombero ‘Kike’ Cerón.

Cerón recuerda cada detalle: la pijama blanca, la tierra en la carita, la entrega formal al funcionario de la Cruz Roja que llenó el acta. “Ahí debe estar mi nombre, el número de mi casco. Esa es la verdad.”

Kike Cerón también cuestiona la autenticidad de la foto que Rivera presentó como prueba: “La niña está pulcramente vestida, con sandalias, moño y un vestido muy limpio, lejos de la imagen de una bebé rescatada entre escombros. El uniforme del bombero está impecable. No hay polvo, nada de la tragedia de aquel jueves en nuestra ciudad. Esa no es una foto tomada durante el rescate.”

Por eso, las palabras de Cerón tronaron: «cuando uno como bombero sale de emergencia a un operativo, nunca pide un fotógrafo para posar oportunamente ante sus cámaras con la idea de inmortalizar su labor. Uno nunca hace eso».

Varios comentarios en las redes sociales acompañaron la controversia. Juan Guillermo Morales, vecino de los Ossa, recuerda a la familia con nostalgia: «Eran los distribuidores de las máquinas Singer. Darle gracias a Dios por el milagro de la vida». Diana Rivera Basch, hija de Carlos Enrique, expresó su orgullo por el acto heroico de su padre.

Pero más allá de los egos, lo que está en juego es el derecho a la memoria, esa frágil construcción que mantiene viva la identidad de los pueblos.

Ambos hombres, Carlos Enrique Rivera y Jorge Enrique Cerón, son parte de la historia. Ambos fueron bomberos, ambos vieron la muerte de cerca, ambos actuaron en medio del horror. Quizás los dos salvaron vidas aquel día.

“Quizás la necesidad de encontrar un héroe único nos impide reconocer que la solidaridad, en los días más oscuros, fue compartida”, nos dijo el capitán Londoño Rodríguez, quien hoy es el comandante de bomberos en la vecina población de Timbío.

El país recuerda la ciudad que aún duele

Rescate en duda de la niña del terremoto

La historia de María Eugenia no debería ser solo motivo de disputa, sino de reflexión. ¿Qué tanto hemos aprendido del terremoto? ¿Qué tanto honramos la memoria de quienes murieron? ¿Dónde están las voces de los que aún sufren las secuelas físicas y emocionales?

La reflexión del capitán Londoño persiste: “La reconciliación, tal vez, no está en desenterrar verdades, sino en honrar a quienes, desde el polvo, reconstruyeron una ciudad”.