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Lunes, 5 de octubre de 2026

Reportaje a Don Quijote sobre la justicia

Jorge Muñoz Fernandez
Jorge Muñoz Fernández - quijote
MATEO MALAHORA
[email protected]

Hace ya tiempo que no había conversado nuevamente con Don Quijote, payanés por adopción, según lo han afirmado eximios poetas y escritores de la ciudad, que resolvió no regresar a La Mancha y prefirió quedarse viviendo en Popayán.

Hoy, después de haber perdido su rastro lo encontré en el sentado en una banca del parque de la ciudad, muy cerca de la estatua de mi pariente cercano Francisco José de Caldas.

Continúa siendo el mismo, campechano, natural, en apariencia ingenuo y simple, sin esa petulancia apestosa de los elegidos y lumbreras del conocimiento.

Abrimos la conversación con un tema en boga y de actualidad.

M.M.- ¿Cómo y dónde ubica la justicia?

DQ.- Comencemos por decir que la justicia no es neutra como históricamente se ha presumido desde Grecia. La justicia es y ha estado comprometida, es un error de percepción ubicarla en el centro, la justicia está ubicada en los extremos. La ley de tierras es un buen ejemplo. Veamos, no hay justicia por encima de los conflictos, un conflicto, de cualquier orden, se mantiene o se transforma, esa es la disyuntiva. En sentido amplio, encarar la justicia es mantener el orden tradicional o modificarlo.

Por eso, cuando hablamos de justicia puede significar que existen unas ideas milenarias y tradicionales que se consideran eternas e inmutables.

M.M.- ¿Y cómo concibe, entonces la justicia?

DQ.- Si la justicia tradicional tuviese una etiqueta, leeríamos en ella el “equilibrio y armonía”, pero las cosas no han funcionado así, hemos tenido la llamada justicia de los vencedores, que es una justicia equidistante, salomónica, maniquea, que obra como un separadora de las conductas buenas de las malas y los hechos buenos de los malos; en últimas, los grupos sociales buenos de los malos. En mis tiempos seguramente fui etiquetado en el grupo de los malos y tuve la suerte de no haber sido enviado a la Nave de los Locos. Si en una realidad histórica los hechos hacen prevalecer dos concepciones de justicia social existirán tentaciones en los excluidos.

MM.- ¿Y cómo es la justicia de los vencedores?

DQ.- La justicia de los vencedores es la justicia divina, la única posible, de la razón, del orden natural, del contrato social, es una elaboración ideológica que sustenta el poder de los triunfadores. Es la justicia que interpreta la armonía pacífica. Es justicia legitimadora de lo injusto. Es la justicia del equilibrio y lo que hoy se necesita es la justicia del desequilibrio, educación gratuita, salud gratuita, vivienda gratuita.

MM.- ¿Y la justicia cómo se relaciona con las ideas vigentes?

DQ.- Mire cómo la cultura occidental es injusta con la mujer, por ejemplo. Eva es sacada de una costilla de Adán. ¿Dónde está el derecho de réplica? El cuerpo de la mujer es considerado por los vencedores, siempre patriarcas, como portador de la maternidad, del amor y la sensualidad. Es el cuerpo romántico. Enorme frivolidad y falsificación de la verdad y la justicia de género. Penélope borda, desborda y recompone. Leyenda asociada a la metáfora de la fidelidad que no habla de la esclavitud femenina.

Es la persona que limpia por la mañana y limpia la casa por la noche. Mujer subyugada. Mujer que cocina por la mañana, si hay comida en la nevera, y cocina por la tarde. Mujer que lava todo el día. Es la mujer objeto a toda hora. Es el cuerpo femenino invadido por la cultura del cuerpo masculino. Es la mujer de los países pobres que teje y desteje su vida. Es la mujer latina que hace el aseo en el Primer Mundo. Y todos asombrados, aún escuchando las sirenas de Ulises.

MM.- ¿Y de la salud…?

DQ.- Allí si es peor, la salud en los países desarrollados es mejor, porque en los países subdesarrollados es catastrófica, sencillamente porque la economía de los países desarrollados vive del subdesarrollo. En palabas más sencillas, la salud de los ricos depende de la enfermedad de los pobres. Y mire algo más injusto, para el Estado es preferible que la gente ignore las causas de su males porque así los curanderos sustituyen las políticas públicas de salud. El problema de la salud es también un problema económico y de poder político.

Hay que mirar la sociedad colombiana históricamente., donde la regla general es y ha sido el conflicto. Recordar que la justicia bailó con los Reyes Católicos pero no con los indios, los negros y los mestizos. La justicia bailó con Belalcázar pero no con el cacique Pubén.

El baile de la justicia debe ser con todos y con música nacional. Que la nueva justicia social colombiana baile bambuco, pasillo, cumbia, currulao y joropo, porque en los grandes salones las clases gobernantes todavía bailan vals a paso lento y corto, como en el Siglo XVI, XVII y XVII.

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