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Jueves, 22 de octubre de 2026

¿Quién empuja el tren de Roy Barreras? La jugada maestra que se cocina en el Cauca para definir el sucesor de Petro

¿Quién empuja el tren de Roy Barreras? La jugada maestra que se cocina en el Cauca para definir el sucesor...

¿Quién empuja el tren de Roy Barreras? La jugada maestra que se cocina en el Cauca para definir el sucesor de Petro.

Por: Periscopio Político.

Periscopio Político - Proclama del Pacífico

¿Quién empuja el tren de Roy Barreras?

El radar de El Periscopio Político detecta movimientos telúricos en el mapa electoral que se avecinan para 2026. El ambiente no es el de hace cuatro años; las placas tectónicas del poder han cambiado drásticamente, tanto en la dinámica nacional como en la realidad departamental del territorio. El departamento del Cauca y el suroccidente colombiano se preparan para ser el fiel de la balanza en las elecciones de marzo. Si bien la atención nacional está puesta en las consultas interpartidistas, en esta región se teje una filigrana política distinta, donde los liderazgos tradicionales se fusionan con los movimientos sociales emergentes. A pocos días de la cita en las urnas este 8 de marzo de 2026, este es el panorama de las fuerzas que se mueven entre el pacífico, la montaña y el macizo.

El Cauca no es simplemente un departamento en el mapa; es el termómetro político y moral de la nación, actuando como el eje articulador del suroccidente junto a Chocó, Valle y Nariño. Su importancia radica en una paradoja histórica, mientras es el territorio que concentra las heridas abiertas del país como lo es el narcotráfico, minería ilegal, violencia armada, abandono estatal y corrupción sigue demostrando una capacidad inagotable para engendrar el liderazgo que dirige el Estado, honrando su tradición de “Cuna de Presidentes”. Hoy, esa fuerza se manifiesta en un espectro político que va desde figuras presidenciales como Paloma Valencia, hasta la reconfiguración del poder popular que nace en el municipio de Suárez. Este pequeño rincón del Cauca ha logrado algo sin precedentes en la historia del país, elevar simultáneamente a dos de sus hijos a la cúspide del poder, con Francia Márquez en la Vicepresidencia y Juan Pablo Salazar en el Congreso de la República. Que un mismo municipio, golpeado por el conflicto, le entregue al país dos figuras de tal envergadura al mismo tiempo, confirma que todos los ojos de Colombia deben estar puestos aquí, porque en el Cauca no solo se vota, se define la supervivencia y la transformación de la democracia colombiana.

También, desde El Periscopio Político, contamos información que nos llega y la estrategia del gobierno departamental del Cauca que es clara, arriesgada y de alta política, poner los huevos en distintas canastas bajo el paraguas de La Fuerza del Pueblo, aunque con pesos muy distintos. En el centro del tablero, la apuesta “reina” e innegociable es Edgar Gómez Castillo del Partido Liberal a la Cámara de Representantes con el número 103; tiene toda la maquinaria departamental y el capital político del gobernador Octavio Guzmán que parecen alineados para asegurar que Gómez no solo llegue, sino que encabece la votación liberal, convirtiéndolo en el alfil legislativo directo de la administración. Sin embargo, el mapa se complica en los extremos: en el sur del Cauca, la administración busca asegurar terreno con Víctor Armero, una movida pragmática para contener el voto de opinión, las fuerzas indígenas y campesinas en esa zona crítica. Mientras tanto, en el norte, la situación del exalcalde de Miranda, Arnulfo Mostacilla que enciende las alarmas; la percepción en los parques principales de los 13 municipios del norte del Cauca es que esa campaña “no despega”. Con poco más de 50 días para las urnas, el reto para el equipo será titánico, equilibrar las cargas para que la debilidad de Mostacilla en el norte no le reste tracción al proyecto global.

Roy Barreras y el motor de Francia Márquez

Roy, Cepeda y Romero hacen parte de la disputa por el liderazgo de la centro-izquierda y el oficialismo (Pacto Histórico y aliados). El objetivo de ellos es definir quién será el sucesor del proyecto político de Gustavo Petro o su alternativa más cercana.

Roy Barreras con La Fuerza de la Paz tiene como estrategia competir en esta consulta para agrupar no solo a la izquierda, sino atraer al centro (santismo) y a sectores liberales, tiene toda la maquinaria y estructuras del suroccidente de Colombia.

Por su parte Iván Cepeda del Pacto Histórico es la figura central del petrismo «puro» y de la izquierda histórica. Cepeda ganó la consulta interna, mientras que Camilo Romero de los Verdes y Pacto Amplio exgobernador de Nariño y exembajador busca ser el candidato de los sectores alternativos y verdes que apoyan el cambio pero que quizás no militan en los partidos tradicionales de izquierda. Romero ha insistido mucho en que esta consulta de marzo es vital para unificar una candidatura ganadora para el 2026.

La campaña de Roy Barreras, ha logrado una un impacto fuerte e inesperado en el territorio. Lo curioso, y el dato político relevante de esta jornada, es quién está empujando esa barca. No es la maquinaria tradicional liberal o de la U la que lleva la batuta; es el movimiento «Soy Porque Somos». La hoy figura indiscutible del liderazgo afro y social, Francia Márquez, ha puesto a su base a trabajar de manera pragmática, también le pone el corazón, la movilización y el voto de opinión en los territorios profundos.

Para Barreras, Cepeda y Romero, el 8 de marzo es una semifinal. No están compitiendo aún contra la derecha, sino que están compitiendo entre ellos para ver quién se queda con la bandera de la izquierda y el progresismo. El que saque más votos ese día se convierte en el candidato único de esa gran coalición para la primera vuelta presidencial en mayo.

Las apuestas al Congreso de Francia Elena Márquez Mina

Esta alianza no se queda solo en la figura de Roy. El movimiento «Soy Porque Somos» y el Frente Amplio tienen cartas jugadas estratégicamente para asegurar curules propias desde el Senado con Ariel Palacios Angulo del Departamento de Nariño con el número 7 de la lista del Frente Amplio Unitario, su campaña se beneficia del arrastre de la consulta presidencial, consolidando el voto identitario. En cuanto a la Cámara Afro el número 301 que corresponde al grupo político Soy Porque Somos UBUNTU con su candidato Alex Pichi «El Rey del Bunde músico reconocido del Chocó, se encargará de tratar de arrebatarle la curul a Miguel Polo Polo. Alex Pichi no busca votos con promesas de cemento, sino a través de la identidad cultural del Pacífico. Es una apuesta arriesgada pero potente en un electorado cansado de la política tradicional.

CITREP 1. El pulso por la Curul de Paz

Donde la temperatura electoral está al máximo es en la Circunscripción Transitoria Especial de Paz (CITREP) Número 1 (Cauca, Nariño, Valle). Históricamente, se pensaría que las estructuras indígenas (CRIC) o los grandes movimientos campesinos tendrían el camino despejado, pero el escenario ha cambiado drásticamente.

En el partidor están Juan Pablo Salazar (actual representante a la Cámara) y Rosana Mejía (con fuerte arraigo en organizaciones sociales como ACONC) iniciaron como favoritos. No obstante, analistas políticos indican que la sorpresa electoral sería el toribiano Esneyder Gómez Salamanca con el 501 del partido Gestionemos Juntos que podría dar el «batazo» electoral. Su campaña ha logrado algo difícil en el Cauca, la transversalidad con el apoyo institucional en territorio de los Yule, Víctor Armero, de las víctimas del conflicto y otros actores que han logrado capitalizar el acompañamiento de varios mandatarios de municipios PDET. Esto le garantiza una estructura logística el día de elecciones que los otros candidatos, más dependientes del voto de opinión o de asambleas comunitarias, podrían no tener. También, su fórmula de Argelia es la pieza clave siendo el epicentro de una gran densidad electoral en el sur del Cauca y una zona donde la exigencia de paz es un mandato de supervivencia. Tener a una mujer de Argelia le abre la puerta al Cañón del Micay, una zona decisiva.

Solo hay 4 curules para la Cámara de Representantes Territorial Cauca

Hace cuatro años, la ecuación política era otra. Existía una «aplanadora» burocrática compuesta por la Gobernación en cabeza de Elías Larrahondo, el exgobernador Óscar Campo (con la CRC) y Jesús Elver González. Era una lista blindada por el poder institucional. Hoy, esa foto es historia. Óscar Campo enfrenta una campaña en soledad. Perdió la Gobernación, perdió la Alcaldía de Popayán y perdió el control de la CRC. La burocracia que antes aceitaba su maquinaria ahora está en manos del Pacto Histórico, que se erige como la nueva fuerza hegemónica en el departamento debido al ascenso del Pacto Histórico al poder nacional.

El pronóstico para Campo es reservado, aunque es la única figura fuerte de su lista (sin competencia interna ni aliados como el partido MIRA que estuvo hace 4 años), llegar a las dos curules se ve como una tarea titánica. Podrían superar el umbral de los 45.000 votos, pero la cifra repartidora es la gran incógnita que podría dejarlo por fuera o con una victoria pírrica.

También hay otros escenarios según la matemática donde no se admite una lectura lineal; las proyecciones oscilan pendularmente entre la concentración bipartidista y una fragmentación que podría redefinir el mapa del poder regional. El primer horizonte sugiere un enroque de fuerzas tradicionales donde las cuatro curules se repartirían equitativamente bajo una hegemonía dual: dos escaños para el Pacto Histórico y dos para el Partido Liberal. En esta ecuación, el oficialismo aseguraría el ingreso de Jorge Bastidas y Luz Mirian Moncayo, mientras que, en las toldas rojas, aunque la maquinaria favorece a Edgar Gómez y César Cristián Gómez Castro, la dinámica impredecible del voto preferente mantiene abierta la posibilidad de que Lucy Amparo Guzmán con el #102 dé la sorpresa y dispute el segundo renglón. Este desenlace consolidaría una representación monopolizada por dos estructuras de alto nivel, cerrando la puerta a terceras vías.

Sin embargo, la política es dinámica y un segundo panorama plantea una fisura en este bloque con una hegemonía parcial del Pacto Histórico con apertura a fuerzas alternativas. Aquí, la lista de gobierno conservaría su blindaje con dos credenciales, pero el liberalismo cedería terreno quedando con una sola representación. Ese espacio vacío sería capitalizado por la coalición de centro conformada por el Partido Mira, la Alianza Verde y Colombia Renaciente, cuyo principal opcionado, según la lectura territorial, es Víctor Armero. Este escenario marcaría un punto de inflexión, permitiendo que una voz distinta a los bloques predominantes rompa el cerco bipartidista.

Finalmente, existe una tercera proyección de mayor dispersión democrática con un reparto salomónico entre cuatro fuerzas. Ante un electorado fragmentado, la torta burocrática se dividiría entregando una curul al Pacto, una al liberalismo, una a la coalición alternativa de Armero y la cuarta quedaría en manos de la alianza liderada por Óscar Campo y Cambio Radical junto a sectores conservadores. Este sería el panorama de mayor pluralidad, reflejando un departamento sin dueños absolutos y con una representación atomizada que obligaría a nuevas formas de concertación legislativa.

¿Qué puede pasar en el Senado?

Aterrizando en la Cámara Alta, el panorama es desolador para la clase parlamentaria tradicional. El Cauca se quedó sin «pesos pesados» de talla nacional; ya no hay figuras que marquen la línea desde Bogotá como en su momento lo hicieron los Iragorri, Chuspas, Jesús Ignacio, los Salazar o el mismo Aurelio, entre otros.

En el partidor local, Ferney Silva (Pacto Histórico) parece tener su curul asegurada, más por la inercia orgánica del Pacto Histórico pues está totalmente desaparecido, sin saludo navideño y tranquilo, su curul está asegurada. En contraste, figuras como Paulino Riascos han visto su capital político disminuido, haciendo improbable que repitan curul, especialmente en partidos como Cambio Radical donde el umbral es alto y el acceso es difícil.

La proyección más agresiva es la del Centro Democrático, que podría pasar de 13 a 19 curules por el «Efecto Uribe». Aunque algunos entusiastas ven a Álvaro Uribe entrando en el puesto 25, analíticamente es muy difícil. Para que entre el renglón 25, la lista tendría que romper todos los récords históricos de votación y cifra repartidora. Su ubicación simbólica al final busca empujar la lista para asegurar esos 19 escaños, actuando como una «locomotora» electoral más que como un legislador activo para el periodo.

El Partido Conservador según expertos proyecta una baja de 15 a 14 senadores. Esto demuestra que su estructura es de «maquinaria pura». No dependen de la opinión pública nacional, sino de sus barones regionales (especialmente en la Costa y Antioquia), lo que les da un piso muy estable.

El oficialismo muestra síntomas de desgaste. Podría bajar de 20 a 19 curules indica que el Pacto ya no está expandiendo su base; se está atrincherando. La ficha clave del Suroccidente es Ferney Silva. Al estar ubicado en el puesto 8 de la lista cerrada, y dada la proyección de 19 curules, su entrada es altamente probable. Esto es vital para el Cauca, asegurando que el departamento mantenga un alfil directo en la bancada de gobierno, blindado por la lista cerrada.

En el caso de la Alianza Verde caerían de 13 a 8 curules con el fenómeno del caso Duvalier Sánchez, pues a pesar de la debacle del partido, el vallecaucano se proyecta en alta opción, estaría en el top 5 bajo su estrategia de confrontación directa contra la hegemonía de Dilian Francisca Toro en el Valle, esto le ha permitido consolidar un nicho de «voto de opinión anti-maquinaria» muy fiel. Él sobrevive porque tiene identidad propia, mientras que otros verdes más tibios se hunden.

El Partido Liberal se mantiene en 14 curules, demostrando que es el partido de las «federaciones de caciques». Dentro de los seguros está Diego Patiño Amariles de Risaralda que entraría cómodo en el renglón 8 o similar, gracias a una maquinaria aceitada y su hijo gobernador. La «Zona de Quemados» en el Valle darían a Álvaro Henry Monedero y Leonardo Gallego con opciones condicionadas al trabajo con resultados en votos, algunos ven muy difícil que alcancen la votación. ¿Por qué? Porque para el Senado liberal se necesita una votación nacional o una estructura departamental gigante. Al competir con las maquinarias del Partido de la U, Cambio Radical en el Valle y una Cali petrista, estos candidatos liberales se quedan cortos de gasolina para dar el salto nacional si no tienen alianzas en otros departamentos.

En los parques y galería de nuestros pueblos indican la caída estrepitosa de la avioneta de Cambio Radical de 11 a 9 curules (y con riesgo de bajar a 7 según otras fuentes), esto pone en aprietos a los candidatos «satélite». El riesgo de Paulino Riascos quien desde la comodidad del Club Lake House Resort, por estar en una lista que se encoge, es sinónimo de peligro. Si el partido cae en curules, es muy probable que los escaños se los queden los clanes tradicionales de la Costa (los Char, los Lorduy, los Motoa), desplazando a liderazgos emergentes o afrodescendientes como el de Riascos.

La U pasaría de 10 curules a 8 perdiendo fuerza nacional, pero Norma Hurtado es, efectivamente, la «joya de la corona» del partido. Su curul está asegurada por la inmensa estructura de «Nueva Generación» en el Valle. Ella no depende de la opinión, depende de la organización, y esa la tiene. ¡Ahora Colombia! (MIRA + En Marcha + Dignidad): Subirían a 5 curules, pues la entrada de Jorge Robledo capitaliza el voto de opinión crítico a Petro pero que no es Uribista. El drama de Juan Fernando Reyes Kuri (Valle), su perfil es técnico y de centro compite por el mismo electorado que los Verdes y el Nuevo Liberalismo, y sin una maquinaria pesada detrás, podría quedarse viendo un chispero si la coalición no supera con creces el umbral, ojalá Alejandro Eder, alcalde de Cali le pueda dar el impulso a este joven palmirano.

Comunes y su ocaso pasaría de 5 a 0 curules, acabando así el periodo de gracia del Acuerdo de Paz. Sin votos reales de opinión y con el estigma de su pasado, el Partido Comunes desaparece del Senado.

El 8 de marzo y las fechas subsiguientes marcarán historia. En el suroccidente del país, la noticia no será solo quién gana la consulta presidencial, sino cómo el movimiento de Francia Márquez (Soy Porque Somos) demostrará capacidad de endoso político hacia La Fuerza de la Paz de Roy Barreras, y cómo, en las curules de paz, el pragmatismo y las alianzas territoriales de Esneyder Gómez podrían superar a las estructuras organizativas tradicionales. El Cauca está votando con un pie en la esperanza de paz y otro en la estrategia política pura. Seguiremos informando desde el Periscopio Político de acuerdo a como se vayan equilibrando las cargas.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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