PRINCIPIOS BÁSICOS DE ACCIÓN POLÍTICA
(Confidencias de un candidato alternativo III)
Popayán, 25 de abril de 2011
Por Fernando Dorado G.
El revolucionario debe ser una especie de monje Shaolin. Interviene en la sociedad no para vencer a otros sino para ayudar a que el paciente (la sociedad) sea capaz de auto-curarse.
“La mejor victoria es vencer sin combatir” dice Sun Tzu en el “Arte de la Guerra”. En esa dinámica comparto algunas ideas básicas para abordar la tarea política (que asume forma electoral) que nos aprestamos a desarrollar en los próximos días y meses:
Nuestra convicción: Si el pueblo logra desencadenar sus fuerzas vitales y desarrollar su creatividad – ya demostrada en el trabajo de supervivencia –, lo puede hacer todo. Nada es imposible para un pueblo apropiado de sí mismo. ¡El pueblo unido jamás será vencido!
El tiempo o ambiente: Existe un ambiente favorable para el cambio. Ha llegado el tiempo para que ello se realice. La crisis de los partidos tradicionales y de la política tradicional (incluida aquella que muchos de nosotros hemos hecho en forma equivocada), han generado las condiciones para que exista un vacío real. Ese vacío va a ser llenado de forma natural – no por una persona o un grupo –, sino por un sentimiento. ¡No más corruptos!
El terreno: La población que vivía en el campo y que ha luchado allá – que es un terreno bien difícil – ha sido desplazada a las ciudades, y la que todavía vive en zonas rurales, poco a poco se ha ido liberando de los lazos de servidumbre que la tenían atada a la vieja aristocracia y a sus elites cortesanas. Incluso los campesinos (pequeños y medianos productores de café, caña panelera, papa, frutas, ganado, coca, y otros productos) se han apoyado en su incipiente economía para construir escenarios de comportamiento libre. Una gran parte de la población – la más consciente –, ya pisa un terreno de ese tipo. ¡No más miedo!
La dirigencia: La dirigencia tradicional está quebrada. No cree ni en sí misma. Ya no hay mando ni honor. La actividad política se ha reducido a la compra del voto. Ello es negativo pero a la vez es un síntoma de la descomposición de las clases dominantes. Es algo mejor que en el pasado cuando la gente votaba por obediencia o lealtad servil. La gente ha dado un paso y hay que ayudarle a dar otros más. Entre las comunidades encontramos gente con sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina para construir un nuevo tipo de mando. “¡Mandar obedeciendo!” o “¡gobernar entre todos!”.
Los vínculos (organización): Se necesita diseñar un método adaptado a las circunstancias actuales. Que cada cual siga haciendo lo que hace, pero que establezcamos puntos, centros, formas de comunicación y de apoyo, que logren motivar a quien ya está activo para activarse más y motivar a otros, sin generar demasiados desgastes ni esfuerzos. Cada cual debe ser mejor a diario y no tiene que abandonar nada para hacerlo mejor. Así, las ideas e iniciativas más acertadas cogen fuerza sin que sean impuestas por un aparato o terminen encerradas en pequeños círculos. Hoy podemos comunicarnos en forma fluida y acordar tareas puntuales que sean contundentes para nosotros mismos y para la sociedad. La idea en sí misma es organizadora. “No hay nada más práctico que una buena teoría” dijo Kurt Lewin.
Con estos elementos básicos lo/a invito a seguir siendo usted mismo/a, a quererse plenamente y a luchar – con entera libertad – por concretar su sueños de cambio y transformación social.
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