
El economista Harold Banguero, exvicerrector y exdecano de la facultad de economía de la universidad del Valle y exsecretario de Planeación del Valle del Cauca, fue nombrado (1993-1994) por el gobernador Temístocles Ortega para reemplazar a Luciano Echeverry quien fue destituido por irregularidades administrativas.
En año y medio alcanzó a formular el Plan de Desarrollo a 10 años que marcó la ruta para un ordenado crecimiento administrativo, financiero y de ejecución de obras en el municipio de Santander de Quilichao; creó la empresa Merquilichao para administrar la galería, pero poco pudo adelantar del plan propuesto y quienes lo sucedieron ignoraron la mayoría de estudios y proyectos que años atrás, gratuitamente, habían elaborado para el municipio profesionales y estudiantes de las facultades de arquitectura, ingeniería sanitaria, economía, entre otras, de la Universidad del Valle.
Una de las propuestas más importantes para superar el bulto de anzuelos en que se había convertido la extensa y congestionada área de varias manzanas alrededor de la plaza de mercado y la improvisada terminal de transportes (antigua estación del ferrocarril), era la construcción de un edificio de 4 plantas, en un amplio lote a un lado de la galería en cuyo sótano ubicarían el parqueadero y en los pisos restantes a los vendedores que con toldas copaban varias manzanas circundantes a la galería. Sin embargo, un particular se adelantó y adquirió el lote donde “Martillo” construyó un centro comercial de menor tamaño.
Desgraciadamente los alcaldes que lo sucedieron no continuaron con el plan de obras que se harían más necesarias y urgentes, después que, tras la salida de Banguero de la alcaldía, por elección popular fue electo Aldemar Ríos Bermúdez, encabezando una coalición de grupos que derrotó al pelaísmo y a quien le correspondió la “bonanza” generada por la expedición de la Ley Páez, que benefició al municipio y al norte del Cauca con la instalación de grandes industrias acogidas a las exenciones tributarias ofrecidas por dicha ley, disparándose la economía, el crecimiento de la población, del área urbana y los empleos tanto en Quilichao como en las poblaciones vecinas (cerca de 25.000 formales fuera de los informales), complementándose la expansión de la economía, del comercio formal e informal, de la construcción y la apertura de sedes en la cabecera municipal de las universidades del Valle, Cauca y la nueva construcción del SENA.
Ante el crecimiento de la población y la instalación de Colombina, Metecno y otras industrias, desde entonces ya se avizoraba la necesidad de comprar lotes en el área de expansión urbana ubicada al noroccidente de la ciudad para construir el nuevo hospital de tercer nivel destinado a cubrir las necesidades de salud especializada para los municipios del norte del Cauca, la terminal de transportes para superar la estrechez de la acondicionada al lado de la estación de bomberos y ampliar la oferta de servicios con la apertura de nuevas agencias de empresas y rutas.
Aldemar Bermúdez, quien sucedió a Banguero, “no era el líder transformador y con enjundia que necesitaba el municipio y se apartó de las directrices del Movimiento Cívico, el Nuevo Liberalismo y otros grupos políticos que lo habían respaldado dejándose influenciar por dirigentes payaneses”, según recuerda uno de los impulsaron su campaña. Durante su periodo en la alcaldía dejó como gestión más notable la compra de la hacienda La Samaria, pensando en la construcción de una gran urbanización de vivienda popular, proyecto que no pudo concretar y solo años después, en su primera alcaldía, pudo iniciar Eduardo Grijalba.
A Bermúdez lo sucedió en la alcaldía William Ortíz Ararat, quien alcanzó a concertar con los comerciantes la reorganización del mercado y el posible traslado a una nueva galería que se construiría después de conseguir fondos y el lote, pero al final de su mandato no pudo concretar la propuesta.
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