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Jueves, 15 de octubre de 2026

¿Por qué los agricultores venden la tierra?

¿Por qué los agricultores venden la tierra?
¿Por qué los agricultores venden la tierra?
Alejandro Guzmán Maldonado
Alejandro Guzmán Maldonado

Recientemente encontré en las redes sociales el documento titulado “Distribución del tamaño de la finca, choques del clima y productividad agrícola” escrito por Arteaga, De Roux, Gafaro, Ibanez y Pellegrina y publicado en enero de 2025 como documento CEDE (Centro de Estudios para el Desarrollo Económico).

El documento argumenta que los choques climáticos aumentan la frecuencia de las ventas de tierras y reducen el tamaño de las fincas dentro de los municipios en especial las pequeñas fincas impactando negativamente la productividad agrícola agregada. El trabajo usa información de los agricultores y el clima para Colombia en los años 2010, 2013 y 201. El resultado de este trabajo además incluye a varios países africanos.

La idea de la investigación es muy importante ya que los cambios en el clima ocasionados por los gases efecto invernadero impactan la actividad productiva y la sostenibilidad del sector agropecuario en Colombia y el mundo. El fenómeno del cambio climático supone entonces esfuerzos económicos adicionales en el sector agropecuario y por lo tanto políticas públicas específicas para evitar la quiebra de los agricultores.

En este texto quisiera compartir algunas experiencias en el municipio de Santander de Quilichao, norte del Cauca. Quisiera comentar el trabajo desde una perspectiva comparada y de estudios de caso ya que esta ha sido la metodología que he desarrollado en mis trabajos (Guzman, 2013, 2017). Con los comentarios no pretendo criticar el trabajo realizado por Arteaga, De Roux, Gafaro, Ibanez y Pellegrina que considero un esfuerzo muy valioso. Más bien quisiera entender mejor la metodología desarrollada por los autores y compartir algunas reflexiones que surgen en el proceso de comprender los fenómenos económicos.

Con este objetivo primero se habla un poco sobre las relaciones causa y efecto del modelo y la metodología que los autores plantean. En un segundo momento se comenta cómo los sistemas productivos son afectados de manera diferencial por el clima. En tercera instancia, se intenta explicar cómo la productividad disminuye por la distribución del tamaño de las fincas. Para iniciar nos preguntamos ¿por qué los agricultores venden la tierra? Y ¿por qué pueden aumentar las transacciones de venta de tierras?

Los comportamientos atípicos del clima siempre han sido un factor que influye en la producción y seguramente han afectado las ventas de tierras. Correlacionar los comportamientos atípicos del clima con las transacciones de tierras y establecer una relación de causa – efecto no es una tarea fácil (a menos que la pregunta se haya hecho explícitamente en las encuestas). Primero, porque la realidad es compleja y hay muchos factores que intervienen en las transacciones de tierras y segundo, porque uno podría establecer una combinación de factores que intervienen dependiendo de lo que se hace presente y no se hace presente en en determinada estructura agraria. Dado que el modelo explica el comportamiento del consumo y la inversión para explicar las decisiones de los agricultores para vender la tierra después de experimentar un choque atípico en el clima sería interesante ver entonces como una combinatoria de factores explican esta decisión teniendo en cuenta diferentes escenarios. Esto podría aumentar la eficiencia de la política pública que históricamente se ha caracterizado por homogeneizar el territorio.

En el municipio de Santander de Quilichao los factores que influyen en el consumo y la inversión y en la venta de la tierra para el periodo 2010, 2013 y 2016 (es decir bajo la presidencia de Juan Manuel Santos y las negociaciones de paz de la Habana) pueden ser varios: 1. El conflicto armado interno y el narcotráfico 2. Ausencia de organizaciones sociales con instrumentos que le permitan al agricultor estabilizar los precios de sus productos. 3. Las sucesiones de la propiedad.

Sabemos que en los años 2010, 2013 y 2016 no se experimentaron eventos climáticos atípicos en el municipio de Santander de Quilichao. El comportamiento de las lluvias registrado estuvo de acuerdo con el promedio histórico de 20 años, es decir alrededor de los 1500 ml anuales y con una distribución normal bimodal durante el año. En esta época los grupos armados y el ejército se enfrentaban mientras negociaban en la Habana. En las elites empresariales había una sensación de incertidumbre porque se creía que el gobierno estaba negociando el modelo económico y poniendo en peligro los derechos de propiedad. Hemos visto cómo la incertidumbre en Santander de Quilichao aumenta las transacciones de tierras. Por ejemplo, algunas de las tierras que el Ingenio de Occidente ha adquirido en los últimos años.

Por otro lado, Santander de Quilichao es un municipio donde la economía ilegal es extendida. Un factor que influye en el mercado de tierras y en la probabilidad de venta de la tierra de los agricultores son los dineros del narcotráfico. Por ejemplo, en el caso de las veredas de la Arrobleda y San Rafael del municipio de Santander de Quilichao ha llegado una migración de la costa pacífica y ha comprado propiedades de comunidades étnicas con dineros de origen dudoso.

Para explicar variaciones por región, observemos que a nivel nacional pudo haber sucedido un comportamiento atípico del clima en el año 2010. La catástrofe del sur del Atlántico está asociada a este comportamiento atípico. Pero hay que tener cuidado ya que la catástrofe también se puede explicar por un problema estructural del desarrollo rural y la modernización en Colombia. Durante la administración del Rojas Pinilla se construyeron los terraplenes para evitar las inundaciones del río Magdalena y bajo la administración de Carlos Lleras Restrepo se hizo una reforma agraria junto con un distrito de riego financiados por el Banco Mundial. Ambos casos son obras de ingeniería que intentan moldear la naturaleza, el problema es que requieren una inversión y un mantenimiento sostenido en el tiempo para que funcionen. Es por lo tanto normal que el río abra un boquete en el jarillón, retome su curso e inunde sus áreas históricas (ver los trabajos en historia y geografía de Agustín Blancos Barrios). Lo más curioso es que en la olla del sur del Atlántico muchos campesinos lecheros están organizados apoyados por los sindicatos desde hace mucho tiempo y les cuesta mucho trabajo vender la tierra para irse a otro lugar (recordemos que el GINI de tierras de los municipios del sur del Atlántico está alrededor de 0,6).

En segundo lugar, en algunos productos agropecuarios no hay contratos de compraventa y los precios varían mucho en buena medida por el clima pero fundamentalmente por unos mercados poco desarrollados. El mejor ejemplo en Santander de Quilichao es el de la cadena de la yuca y el almidón de yuca. La cadena de la yuca se caracteriza por una alta informalidad y por productores que no están asociados para contrarrestar las variaciones de los precios y capturar de manera más segura el valor agregado incorporado en sus productos. No hay instrumentos que permitan estabilizar los precios para estos productos y muchos otros. Esto aumenta la probabilidad de salida de los agricultores.

El tercer punto son las sucesiones. Recordemos que la estructura agraria de Santander de Quilichao tiene formas de tenencia como la de adjudicatario o comunero y propiedad colectiva. Por ejemplo, en el resguardo de Canoas. El mercado de tierras en zonas de resguardo es mucho más inmovil que en otras zonas y esto podría estar afectando la relación causa – efecto entre clima y venta de la tierra. De todas formas, las áreas que están bajo propiedad privada son las que más predominan. Si tenemos en cuenta las comunidades del consejo comunitario el Pandao en la zona plana encontramos propiedades muy pequeñas con mano de obra proletarizada o semi proletarizada. En cualquier caso, en las nuevas generaciones se observa un desinterés por trabajar en el campo y esto genera una mayor probabilidad de venta de sus propiedades.

El segundo punto de este ensayo desarrolla la idea del impacto diferenciado del clima sobre los sistemas productivos y la resiliencia, muy común en regiones tropicales y biodiversas. Los sistemas productivos están determinados por sus tecnologías y sus mercados. No todos los productos se producen igual y por lo tanto no todos los sistemas productivos son afectados por el clima de la misma manera. Por ejemplo, mientras la ganadería de leche o de ceba en invierno tiene buena comida y le va bien, la caña de azúcar se inunda y le va mal (teniendo incluso buenos drenajes). O mientras que una sequía golpea fuertemente al arroz, a la yuca no la afecta. Cada sistema productivo es afectado de manera diferente por el clima y el impacto neto del clima sobre la venta de tierras y la productividad total del sector habría que verla con cuidado. Los choques climáticos desencadenan otro tipo de problemas y deberían modelar las plagas, la entomofauna, las bacterias, los hongos y otros cambios en el ecosistema que afectan la producción agropecuaria. Lo que sí se puede observar es que muchos agricultores tienden a producir en aquellos productos donde encuentran un mercado más seguro y desarrollado y por supuesto que no son afectados por el clima. Por ejemplo, la producción de pollos de engorde en fincas pequeñas y grandes se ha vuelto una práctica común en la región de Santander de Quilichao y Colombia.

El último tema importante es la dinámica de la concentración, desconcentración y reconcentración de la tierra y sus propietarios. Históricamente este proceso ha sido mediado por la intervención del Estado regulando el comportamiento del mercado. En países como Colombia donde las elites en el Estado tienen mucho poder las reformas agrarias han tenido impactos muy pequeños. La Reforma Rural Integral es un ejemplo. Los informes de la Agencia Nacional de Tierras para los últimos 3 años muestran como los resguardos indígenas están siendo ampliados en el municipio de Santander de Quilichao y como se han entregado tierras a agricultores pertenecientes a minorías étnicas. Sin embargo, casi no se ha avanzado en 8 años. Recordemos que algunos empresarios de la ciudad de Cali apoyaron al bloque Calima y desplazaron a una gran cantidad de agricultores de Santander de Quilichao y el norte del Cauca. Adicionalmente la minería ilegal sigue desplazando a los agricultores.

Para los años del estudio que aquí se comenta y teniendo en cuenta los GINIs de tierras para el municipio de Santander de Quilichao alrededor de 0,8 para el periodo 2000-2012 un estudio hecho por el estudiante de Economía de la Universidad del Valle David Paredes muestra como la eficiencia agrícola medida como la productividad de la tierra depende del tamaño de la finca (contribuyendo a la tesis de Albert Berry). La cuestión aquí es cómo distinguir si la disminución de la productividad agrícola agregada se debe a el incremento de las transacciones de tierra de los pequeños agricultores por el clima o por una combinación de factores que incluyen al clima. El gráfico abajo muestra la correlación entre productividad y tamaño de la finca para el norte del Cauca.

Eficiencia agrícola en el Norte del Cauca, 2013

¿Por qué los agricultores venden la tierra?
¿Por qué los agricultores venden la tierra?

Fuente: Paredes, David (2020), Estructura Agraria y productividad agrícola en el norte del Cauca. Tesis de Grado, Dr. Alejandro Guzman M. Universidad del Valle. Cálculos a partir de Microdatos del 3er CNA (DANE, 2014).

 

En este pequeño ensayo he querido cuestionar la relación de causalidad entre choques de clima, venta de la tierra y disminución de la productividad para el caso del municipio de Santander de Quilichao. De manera alternativa al documento publicado por el CEDE se ha introducido una perspectiva comparada y de estudio de caso que toma en cuenta un conjunto de variables para explicar la relación de causalidad. Estas variables afectan el consumo y la inversión de los agricultores debido al contexto de violencia e ilegalidad que hay en la región pero también al desarrollo precario del sector agropecuario y de sus instituciones.

Alejandro Guzmán Maldonado. Profesor asistente de Economía en diversas facultades de la Universidad del Valle.

Créditos de la fotografía: IA
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