Popayán Ciudad Región


En dos anteriores artículos destaqué la ausencia de planeación urbana a largo plazo, desnudada con la ejecución de las obras del Plan de Movilidad, evidenciando carencia de nuevas carreras, calles, áreas de construcción de proyectos de vivienda, zonas verdes, parques, sitios de recreo y un manejo adecuado de los ríos que la surcan.
En cuanto a la actividad económica, al fracasar los dos intentos de atraer a la gran industria, hechos después del terremoto de 1983, con la creación del Parque Industrial y en 1994, con las exenciones tributarias y estímulos para las empresas que se instalarán en él, acogiéndose a la ley Páez, en la ciudad fuera de las fábricas: Icobandas, Empaques del Cauca y la Industria Licorera, sólo existen pequeñas empresas dedicadas a la comercialización y procesamiento del café y otros productos, talleres de confecciones, metalmecánica y establecimientos relacionados con suministros y equipos para la construcción, el mediano y pequeño comercio, concentrado en barrios periféricos, el centro y alrededor de las plazas de mercado, que en desventaja compite con los grandes supermercados de cadena, los restaurantes, fuentes de soda, tabernas, discotecas, hoteles, posadas, inquilinatos, numerosos artesanos en diferentes oficios, los trabajadores de la construcción y gran cantidad de vendedores ambulantes de alimentos y diversos artículos y gran cantidad de población estudiantil y de desempleados.
Los vinculados a entidades oficiales como la Alcaldía, Gobernación y entidades del Gobierno nacional, los empleados de bancos, docentes de primaria, secundaria y universidades, los vinculados al sector salud y otros servicios, representan la mayoría de la cuota del sector formal o empleos de calidad, con salario mensual, cesantías, afiliación y a pensión.
Aprovechando su atractiva arquitectura, pasado histórico y cercanía a fuentes termales y sitios arqueológicos, desde hace décadas las administraciones y dirigentes, vienen promoviendo la vocación de ciudad turística y universitaria, como motor de desarrollo; pero el conflicto armado y la ausencia de proyectos dinamizadores por parte de las administraciones municipales y la clase dirigente, han hecho que estas aspiraciones se queden en sueños.
Sin duda que al Cauca y a Popayán más que a ninguna comarca del país, les conviene el éxito del proceso de paz con las Farc y el Eln, para que los turistas no teman visitarnos.
Confiando que el 2015 sea el año de la paz, debemos prepararnos para el posconflicto, sacando adelante proyectos como la planeación urbana, alrededor de un Plan de Desarrollo a largo plazo, acorde con el Plan de Ordenamiento Territorial, rescatando iniciativas como la construcción de la represa multipropósito de Julumito, la cual que además de generar energía eléctrica, permitiría la piscicultura y práctica de deportes acuáticos y construcción de posadas y restaurantes, ampliando la oferta turística de la ciudad, que se concentra en el turismo arquitectónico y religioso, durante la Semana Santa.
En cuanto a la “Ciudad Universitaria”, con gran peso económico por la demanda de servicios que requieren los estudiantes locales y foráneos, ésta debe ser liderada por la Universidad del Cauca, la de mayor tradición y prestigio, pues ninguna acreditada institución universitaria del país, ha demostrado su interés para abrir sedes en Popayán, a pesar de sus atractivos climáticos y del ambiente.
El impulso a la investigación, cualificación de sus docentes y programas en carreras, tecnologías, posgrados y doctorados ligados a la Ingeniería Civil, Electrónica, de Sistemas, Telemática y la Salud, deben convertirse en motor de desarrollo de empresas orientadas a la prestación de servicios en esas áreas y a la creación de Software, tal como lo han demostrado jóvenes docentes y alumnos que han desarrollado programas reconocidos nacional e internacionalmente. Esto sin olvidar el prestigio de carreras tradicionales ligadas al Derecho, las Sociales y las Artes.




