POPAYÁN, CIUDAD NO RECOMENDABLE


Existe una asociación juvenil de orden mundial que por medio de intercambio promueve la unión e identificación de los jóvenes de todos los lugares de la tierra, y que bajo la sigla de AIESEC, la ONG más extendida en el orbe, promueve el liderazgo de las nuevas generaciones para la creatividad, el intercambio cultural y la integración por la convivencia humana, ejerciendo un apostolado socializante entre todas las regiones del mundo.
En el próximo mes de julio nos visitarán representantes de esa asociación, provenientes de las más apartadas latitudes como Japón, China, Lejano Oriente, Europa y toda América, para integrar a nuestra ciudad en el intercambio social, y para darnos a conocer sus respectivas culturas, llevándose a su vez la nuestra como un mensaje a través del mundo.
AIESEC, como Asociación de Estudiantes Universitarios Emprendedores y Creativos, propone e impulsa proyectos de desarrollo en los lugares que visita, dejando la semilla de la iniciativa empresarial entre los líderes juveniles, como planes de tipo recreacional y humanitario.
Una de sus integrantes, mejicana, estudiante de pedagogía dejó en su anterior estadía la siguiente curiosa proclama llena de ingenio paradojal, destinada a sus próximos pares intercambistas que visitarán a nuestra ciudad.
(Texto suministrado por la estudiante Camila Vejarano Sandoval, integrante nuestra en AIESEC)
POPAYÁN, CIUDAD NO RECOMENDABLE
“No te recomiendo ir de intercambio a Popayán por múltiples razones:
En primer lugar porque verás qué tan equivocado estabas al creer que la tierra colombiana y especialmente esta ciudad, eran un semillero de violencia.
En cambio encontrarás aquí sosiego, paz y felicidad.
Porque desde que pisas Popayán la amabilidad de sus gentes y su calor humano, harán que te sientas como si estuvieras en tu propia tierra. Y así no vas a extrañar a tu país.
No te recomiendo ir de intercambio a Popayán porque la frescura de su ambiente, la acariciante suavidad de su clima, el verdor de las colinas que la rodean harán que te sientas feliz estando lejos de tu país y de sus gentes.
Porque los carnavales de blancos y negros harán cambiar tu idea de las diferencias raciales, al ver cómo se integran las caras llenas de harina con las cubiertas de hollín, convenciéndote de que el pigmento de la piel no nos diferencia en absoluto.
Porque al recorrer sus parques, sus calles de armoniosa arquitectura colonial, en esta ciudad de paredes blancas; y al visitar sus viejos caserones y museos y participar en su Semana Santa, su festival de música sacra y su congreso gastronómico internacional, experimentarás una transformación total en tu espíritu nunca antes sentido. Ya no serás el mismo de antes.
No obstante si insistes en ir, vas a encontrarte entre una familia que te recibe con igual cariño a la que dejaste en tu país y luego, al irte, vas a sentir grande nostalgia por dejarla.
No te recomiendo ir de intercambio a Popayán porque su culinaria impregnará tus sentidos al probar una muy variada muestra gastronómica como sus tamales y empanaditas de pipián, adobadas del sin par y exótico ají de maní, o el sabor de un champús en olla de barro para resguardar su frescura, el salpicón de Baudilia exuberante en frutas tropicales, el inefable gusto de la sopa de ternero nonato y la sopa de tortilla o de carantanta que sirven en mesalarga de las plazas de mercado; los aplanchados de doña Chepa y las colaciones de Carmelita, que nunca más volverás a probar, de no ser aquí.
Y nada será comparable al aroma y el sabor de un tinto preparado con el café de sus fértiles regiones aledañas.
Así, no te recomiendo ir de intercambio a Popayán porque esta tierra te embrujará y se meterá hasta el fondo de tus más íntimos afectos, y de ese modo corres el riesgo de no querer regresar a tus orígenes y desearás adoptarte en el lugar más exquisito de los que encontrarás en otros sitios de la tierra.
Esta ciudad se adueñará de ti.”




