POESÍA EN LA BIBLIOTECA DEL CENTENARIO DE CALI


Loco-mbiano.

El jueves 14 en la noche tuvo lugar un recital con ribetes de caras jóvenes y nuevas en la Biblioteca más antigua de Cali. Se ha remodelado y luce con sus rasgos originales y un rediseño moderno, al estilo de cualquier Biblioteca europea, con secciones y salas de lectura y hasta cafetería, venta de libros y pósteres.
El grupo literario Jueves de Centenario liderado por la poeta Gloria María Medina ha reunido a cinco exponentes de quienes representarán la poesía en los años venideros. Ellos han surgido de entre las más de 20 tertulias que vienen trabajando – algunas con más de diez años de esfuerzos -, para dar oportunidad y espacios a quienes no tienen acceso a recitales oficiales de poetas ya conocidos.
Son fruto de sus primeros años en clases de literatura en sus colegios, de su vocación al arte de Erato y de talleres y noches de reescritura y corrección. Porque la poesía es arte difícil y canto con ritmo de fina pluma. La poesía se labra en cada verso como un mármol de Miguel Ángel o como hicieron Gauguin o Rembrandt en los lienzos. Se trata de poner en un pedestal a la Palabra e inmortalizarla.
Los invitados esta vez a presentar alguna muestra de su obra han ido perfeccionando sus versos bajo la mirada de otros poetas y del público que se ha ido formando en los recitales de la ciudad que ya abundan dentro de una semana cualquiera. Algunos ya se han atrevido a publicar en revistas y antologías y han ido con sus poemas a hacer vibrar las fibras del lirismo ante auditorios selectos. Dos de ellos ya han probado invitaciones festivales y han cosechado congratulaciones y elogios.
Estuvieron sentados en una banca al frente del público sin mesas separatorias ni vino en su boca. Estaban allí Miguel Fabricio Sánchez un joven egresado de la Escuela de Filosofía de la Universidad del Valle, Gloria Mary Mesa, ganadora ya de un primer premio, Alexander Campos, de 15 años, con premios en las categorías infantil y juvenil, María del Mar Mosquera, recién egresada de la Universidad Autónoma de Occidente y Gerónimo de la Cruz, licenciado en Artes visuales. Todos ya han pasado por la criba de la crítica en su paso por varios espacios de la ciudad.
Los tonos de las diferentes voces y escrituras fueron suficientes para definir su clase y altura. No hay rebuscamientos, lugares comunes, lenguaje oscuro ni afanes de impresionar con escatologías. Hubo imágenes vívidas, prosa poética, metáforas bien logradas. Sin dificultad los asistentes pudieron valorar la dureza propia de cada cantera y el amargor de algunos versos.
Al final, el arpista caucano Manuel Ruiz interpretó varias piezas del folclor latinoamericano como Noches de Ipacaraí, de Demetrio Ortiz, Cascada de Digno García, Concierto en la llanura de Hugo Blanco y El Pájaro Campana.
De noches de poesía se está llenando la ciudad. Los jóvenes están buscando caminos de libertad, de ojos que los oigan y miren, de manos que los estimulen y de cribas que les sacudan lo que sobra y nubla su trabajo. Para el jueves próximo Águeda Pizarro vendrá desde Roldanillo a dejarnos entrar con ella y Eurídice al reencuentro de su Omar-Orfeo que la acompañó a tocar la lira.
http://www.youtube.com/watch?v=Q1gjU93JLwc&feature=youtube_gdata
16-11-13 / 8:23 a.m.





