Poder y legitimidad


Carlos E. Cañar Sarria.
Comenzaremos resaltando algunas tesis de nuestro escrito titulado: “El arte de gobernar”: “La dirección de los barcos, como la del Estado exigen un dominio de conocimientos y destreza”. “Quien asume con responsabilidad las riendas del Estado y del poder, al igual que el timonel del barco, debe tener un horizonte, saber para dónde quiere ir, conocer muy bien la tripulación, dónde se encuentra el timón y en qué parte de la caña debe colocar su mano, cuál es su propia ubicación con respecto a todo lo que hay en el barco y lo que le corresponde hacer para no perder el control. Debe saber dónde se encuentra su barco, de qué clase de barco se trata y dónde está navegando. Conocer el medio ambiente propicio: arrecifes, bancos de arena, aguas bajas, corrientes y canales de navegación…”. “Cualquiera que dirija los asuntos de un país debe conocer la historia, la idiosincrasia de su pueblo, sus expectativas, esperanzas, frustraciones e imaginarios, las debilidades y fortalezas. Saber sortear las dificultades y oportunidades y prever los resultados. Conocer de antemano lo que el ordenamiento jurídico, los partidos y los movimientos sociales y políticos le aceptará. “El gobernante no debe improvisar, pero sí estar presto frente a las eventualidades y adversidades, para asumir las decisiones más racionales, oportunas y convenientes en tiempos difíciles. Prudencia en las palabras, decisiones y acciones para no tener de qué arrepentirse. Hablar lo necesario en el momento indicado”. “Quien conoce su barco, despeja obstáculos y así logra cosas buenas y novedosas para su pueblo y para sí mismo, la felicidad de su pueblo es su propia felicidad. Construye y evita recurrir al pasado en busca de “chivos expiatorios” para justificar sus propios fracasos o imposibilidades”. “Un gobernante eficiente y eficaz jerarquiza prioridades, para convertir la política en el arte de lo posible, tal como la entendieron los estadistas del siglo XIX. No navega en el mar de lo superfluo. Le caracteriza la capacidad para aprender, es crítico y autocrítico. Aprende de sus propios fracasos y de las experiencias buenas o malas de los demás gobernantes. Corrige acciones y errores, lo cual tiene sus costos. En política con frecuencia resulta caro y doloroso cambiar los antiguos hábitos. Se debe estar preparado para los cambios y sacrificios necesarios. Para decir la verdad, en política como en muchas otras cosas, no hay nada gratis”.
Las tesis anteriores nos parecen oportunas para ser tenidas en cuenta por parte del alcalde de Popayán, César Cristian Gómez, ya que le pueden resultar de utilidad en momentos en que completa los 90 días de mandato, tiempo relativamente necesario para medir la temperatura de lo que lleva de gestión y vislumbrar lo que viene.
La verdad es que al alcalde hay que reconocerle su interés en generar e implementar hábitos y comportamientos acordes con una ética ciudadana, tan escasa en nuestra ciudad considerada caótica; ciudad de nadie, sin dolientes, al garete, etc. Donde el desorden cunde por todo lado y hasta el momento todo parece seguir igual o peor a pesar de los desvaríos.
Por algo su discurso de cambio cautivó a tanta gente que le respaldó con el voto. Cambiar los antiguos hábitos-como dice nuestra tesis- tiene sus costos. Sin embargo es la cuota de sacrificio que se debe afrontar con miras a la defensa del bien público. Gobernar es resolver problemas que es lo mismo que tramitar conflictos, procurando que las partes queden satisfechas. No obstante, que todo el mundo quede contento es sumamente difícil y hay que tomar decisiones ojalá más temprano que tarde. No se puede desconocer que en toda solución de conflictos entre Estado y sociedad el bien púbico está por encima del interés particular.
Es así como respecto al conflicto con los transportadores que paralizaron la ciudad por varios días, el alcalde al principio manejó un discurso argumentativo, que demostraba autoridad, seguridad, decisión y deseo de no reversar los cambios emprendidos, para finalmente terminar haciéndolo. De ahí las críticas al alcalde en el sentido de que con el manejo del paro expuso su capital político para hacer entrar en juego su legitimidad, no obstante contar con el respaldo de la ciudadanía que desde un comienzo estuvo de acuerdo con sus posturas.
De pronto algunas excepciones, pero durante los días del paro transportador fungió un Concejo Municipal de Popayán invisible, mejor dicho, no se sintió. Lo mismo, una clase política regional indiferente y acrítica. Vendrán tiempos difíciles pero no hay que perder las esperanzas en que el alcalde con sentido crítico y autocrítico pueda descollar con éxito su administración.
Coletilla: El magisterio caucano desde el día de ayer se encuentra en paro regional indefinido en defensa del derecho de la salud y la vida digna frecuentemente vulnerados. Frente a los requerimientos de los maestros las soluciones no sólo son posibles sino también legítimas.



