Pobreza energética: Colombia avanza, pero millones siguen en la oscuridad.
La tercera edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE), presentada por Promigas y la Fundación Promigas, revela avances significativos en el acceso y calidad de los servicios energéticos en Colombia. Según el informe, durante 2024 la pobreza energética se redujo al 15,4%, lo que significa que más de 300.000 personas superaron esta condición. El IMPE, desarrollado con el acompañamiento de la firma Inclusión SAS, enfatiza que la pobreza energética no se limita a la falta de acceso, sino a un conjunto de privaciones que afectan la capacidad de los hogares para estudiar, trabajar, cocinar y vivir en condiciones dignas.

A pesar del progreso, el panorama sigue siendo desafiante: hoy 1 de cada 6 colombianos continúa en situación de pobreza energética, alrededor de 8,1 millones de personas. Las brechas territoriales son profundas y muestran realidades contrastantes. Mientras Bogotá (1,4%), Quindío (2,9%), Valle del Cauca (3,5%) y Risaralda (4,6%) presentan los indicadores más bajos, regiones como Córdoba (45%), Chocó (52,8%), La Guajira (63,1%) y Vaupés (86,5%) reflejan condiciones críticas que demandan intervenciones urgentes y diferenciadas.

Para Promigas, el IMPE funciona como “una carta de navegación para los gobernantes”, según destacó Juan Manuel Rojas, presidente de la compañía. Advirtió que incluso si se alcanza la meta de un dígito en 2030, alrededor de 5,1 millones de personas seguirían enfrentando privaciones energéticas, por lo que se requieren políticas de largo plazo y acciones coordinadas entre Estado, empresas y comunidades. La invitación final es clara: sumarse al reto nacional de erradicar la pobreza energética y promover un acceso justo, seguro y sostenible a la energía en todos los rincones del país.