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Domingo, 4 de octubre de 2026
lunes 3 abril, 2017 a las 11:43 am

PLENILUNIO ES NOCHE DE ALBRICIAS

leopoldo
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
En la foto casi se oye hablar a Ana María Gómez en la intervención de Laboratorio Poiesis

Cada primer sábado de mes la Fundación Plenilunio nos tiene acostumbrados a quienes amamos la Poesía a juntarnos a oír cómo conversa la Luna cuando está llena. Acuden al encuentro una treintena de tozudos contertulios a escuchar cómo hilan versos y palabras quienes son discípulos de Erato y de la pluma, de la lectura y la talla que pule y desbroza.

Este sábado la cosecha era de tres tipos. Se conmemoraban los 180 años del nacimiento del gran poeta caleño Jorge Isaacs. Para conmemorar ese hecho grandioso, Gabriel Ruiz de NTC había sugerido en voz alta, que desenterrara un ensayo que estaba escondido en una Revista discreta, escrito por el año 2004.

Además, se presentaba Laboratorio Poiesis a dar a conocer su trayectoria y trabajo como Grupo de poesía -uno de los que recorren las calles y dejan su huella en esquinas, barrios y Comunas de esta Villa generosa. Y al final vendría el plato infaltable. Un recital preparado con curia, mucho corte y peluqueada.

El ensayo «Jorge Isaacs, lira vallecaucana desempolvada» por el autor de estas líneas, recogió la queja del autor de María y más de doscientos poemas. En vida, unos le desconocieron su acento valluno y lo despreciaron por ser de ascendencia judía. Otros le aplaudieron su novela María y su estilo fiel a las costumbres de su tiempo.

Dijeron que el valor de su pluma residía en su Novela romántica. Pero desconocieron el valor de su poesía y quedó casi dormida en el fondo de un desván, como lira olvidada. Mas grandes amigos reconocieron su estro de alto vuelo y lo proclamaron con razón como excelso poeta.

Un estudioso y lector feliz de la cercana Yumbo, Luis C. Bermeo, afirma que no solo es mejor poeta que narrador sino que su novela es un auténtico poema. Se trataba esta noche de desempolvar al poeta del rincón olvidado y sacar a luz la verdad de una estrella con nombre de Patriarca.

Se levantaron, enseguida, los integrantes del Grupo Laboratorio Poiesis. Nos contaron con qué ingredientes trabajan la creación literaria a pie y sufriendo trancones, derivando a campo traviesa. Se dan el lujo de mojarse con la lluvia, de visitar el Río y sus riberas y de trabajar donde nadie paga por una silla porque no las hay para escuchar una trova. Parecen unos anacoretas que mezclan letras con fuego y unen estrellas mientras sacan del bolsillo la goma de mascar como los juglares de antaño.

Al final, y para terminar la faena, saltaron al ruedo tres poetas que habían asistido al taller donde se criban palabras y versos en el cedazo de la crítica. Relucieron unos cortos versos que se salvaron de la quema y lucieron su verbo macizo para darle más brillo a la Luna.

Así terminó esta noche de Plenilunio con aplausos, buena música en los versos y celebración con vino en la casa de los anfitriones como es costumbre ya veterana.

Leopoldo de Quevedo lee: https://youtu.be/6pmVZcoViX4

 

 

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