Platanitos Copé resiste deudas y recupera confianza

Platanitos Copé resiste deudas y recupera confianza
David Arango camina entre los pabellones de la macrorrueda de negocios en el Centro de Eventos Valle del Pacífico como lo haría cualquier empresario, pero con una historia que lo distingue del resto. Hace unas semanas, se volvió viral al pedir ayuda pública para salvar su empresa familiar, Copé, dedicada a la producción de platanitos. El video donde expuso su situación financiera recorrió el país y movilizó a miles de personas que decidieron ayudarlo.
En su testimonio no hay dramatismo ni artificio. Arango explica que la deuda, cercana a los 500 millones de pesos, se originó hace seis años tras la quiebra del Almacén La 14, uno de sus clientes principales. Desde entonces, entre pagos pendientes, la pandemia y el paro nacional, la carga financiera fue creciendo sin control. «Llegó un punto en el que no podíamos más. Levanté la mano», dice.
La respuesta ciudadana no tardó. A través de pequeñas donaciones muchas provenientes de personas sin ingresos estables Copé logró reunir casi todo lo necesario para ponerse al día con sus acreedores. «Colombia es un país profundamente solidario. Nos ayudaron cuando más lo necesitábamos», afirma. Aún falta cubrir cerca de 40 millones de pesos, pero el panorama ya es distinto.
Arango aclara que cada peso donado será destinado exclusivamente al pago de deudas. Mientras se actualiza el estado de cuenta con la DIAN y se concretan los desembolsos de la plataforma de recaudo, la empresa continúa trabajando con disciplina, sin desviar los recursos hacia operaciones o inversión.
Copé cumple 20 años. Nació en la cocina de su abuela y hoy sus platanitos se venden en supermercados de Cali, Bogotá y Medellín, gracias a alianzas con cadenas como el Grupo Éxito. En su stand, Arango ofrece productos con sabores variados: limón, maduro, salado. Pero lo que transmite no se mide en sabor, sino en dignidad.
“No escondamos el fracaso. También hace parte de emprender”, dice a los nuevos empresarios que recorren la feria. A ellos les deja una frase que resume su resistencia: “No tiren la toalla todavía, sécuense el sudor con ella”.
En medio de una feria de negocios donde se habla de proyecciones, márgenes y alianzas, su historia conecta con lo esencial: pedir ayuda no es rendirse. Es entender que, a veces, sostener una empresa también significa reconocer el momento de decir la verdad.



