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Jueves, 22 de octubre de 2026

Petro y China sellan alianza estratégica mundial

Petro y China sellan alianza estratégica mundial / Colombia se une a la Nueva Ruta de la Seda, conozca el...

Colombia ingresará a la Ruta de la Seda para convertirse en puente tecnológico entre América, Asia y Europa

Petro y China sellan alianza estratégica mundial / Colombia se une a la Nueva Ruta de la Seda, conozca el contexto histórico, implicaciones y advertencias internacionales.

La llamada “Ruta de la Seda” fue una red histórica de rutas comerciales que surgió en el siglo II antes de Cristo, bajo la dinastía Han de China, durante el gobierno del emperador Wu. Fue concebida tras las misiones diplomáticas del emisario Zhang Qian, quien abrió el camino para que China pudiera establecer vínculos comerciales con Asia Central y, más adelante, con Europa, el norte de África y Medio Oriente. Estas rutas terrestres y marítimas permitieron el intercambio de productos como la seda (muy apreciada por las élites del Imperio romano), especias, porcelana, papel y otros bienes valiosos. También facilitaron la circulación de religiones, ideas, tecnologías, etcétera, convirtiéndose en el eje del comercio mundial durante más de mil años.

En el siglo XV, con el auge de las rutas marítimas impulsadas por Europa, la Ruta de la Seda original fue perdiendo relevancia. Sin embargo, en 2013, el presidente de China, Xi Jinping, relanzó el concepto con un enfoque moderno y ambicioso: la Iniciativa de la Franja y la Ruta, conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Esta estrategia geoeconómica busca conectar a China con el resto del mundo a través de grandes inversiones en infraestructura: puertos, aeropuertos, redes ferroviarias, carreteras, parques industriales y proyectos digitales, incluyendo cables de fibra óptica submarina. Su objetivo es aumentar el comercio, expandir la influencia china y consolidar su liderazgo global en sectores estratégicos.

Petro y China sellan alianza estratégica mundial - Ruta de la Seda

El lunes 12 de mayo de 2025, Colombia formalizó su intención de ingresar a esta iniciativa global. Durante su visita oficial a la República Popular China, el presidente Gustavo Petro anunció, desde la emblemática Muralla China, que el país firmará su adhesión a la Ruta de la Seda. “Vamos a firmar la Ruta de la Seda. Tanto América Latina como Colombia somos libres, soberanos, independientes, y las relaciones que establecemos con cualquier pueblo del mundo deben ser en condiciones de libertad y de igualdad”, afirmó el mandatario en una declaración registrada por la Oficina de Comunicaciones de la Presidencia de la República.

La decisión de unirse a la iniciativa china ha producido distintas reacciones en sectores económicos y políticos de Colombia. Por un lado, el Gobierno sostiene que esta alianza permitirá al país diversificar sus socios estratégicos, fortalecer su desarrollo industrial, atraer inversión extranjera directa, facilitar el despliegue de tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial, y mejorar la conectividad mediante obras de alto impacto en regiones como San Andrés, Zipaquirá y Buenaventura. Por otro lado, gremios como la Cámara de Comercio Colombo Americana han manifestado preocupación por los posibles efectos que esta decisión pueda tener en la relación bilateral con Estados Unidos, el principal socio comercial de Colombia. Su presidenta, María Claudia Lacouture, pidió al Ejecutivo transparencia sobre los términos del acuerdo, reglas claras y garantías para evitar la pérdida de soberanía o dependencia económica.

La experiencia de otros países que ya han participado en la Nueva Ruta de la Seda ofrece valiosas lecciones. Sri Lanka, por ejemplo, se endeudó con China para construir el puerto de Hambantota, pero, ante la imposibilidad de cumplir con los pagos, tuvo que arrendarlo a una empresa china por 99 años, lo que fue interpretado como una cesión de soberanía. Pakistán, a través del Corredor Económico China–Pakistán (CPEC), ha recibido millonarias inversiones, pero también ha acumulado una deuda significativa, enfrentando cuestionamientos por falta de transparencia y generación de empleo local. Kenia, por su parte, construyó con financiamiento chino el ferrocarril entre Mombasa y Nairobi, cuya viabilidad económica ha sido cuestionada y ha elevado la carga de deuda externa del país. Montenegro se comprometió con un crédito chino para construir una autopista que no pudo terminar, comprometiendo un porcentaje importante de su producto interno bruto. En estos casos, la falta de planificación, estudios técnicos previos o condiciones contractuales desfavorables derivaron en consecuencias financieras y políticas adversas.

Petro y China sellan alianza estratégica mundial - Ruta de la Seda
En China-Celac, presidente Petro propondrá a América Latina como centro global de innovación, energías limpias y ejemplo de multilateralismo.

En contraste, otros países han reportado beneficios concretos. Grecia logró reactivar el puerto del Pireo gracias a la inversión china, convirtiéndolo en un nodo logístico clave del Mediterráneo. Etiopía ha construido parques industriales y mejorado su infraestructura de transporte, impulsando su crecimiento industrial. Serbia ha modernizado su red ferroviaria y vial con recursos chinos, facilitando su integración con Europa del Este. Estos casos evidencian que el resultado de participar en la Ruta de la Seda depende, en buena parte, de la calidad de la negociación, la gobernanza de los proyectos y la capacidad del Estado receptor para proteger sus intereses estratégicos.

Colombia tiene hoy la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), lo que le otorga un papel central en las relaciones birregionales con China. Su adhesión a la Ruta de la Seda podría marcar una nueva etapa en su política exterior, abriendo puertas a nuevos mercados, pero también comprometiéndolo con un modelo de desarrollo que exige visión, autonomía y responsabilidad fiscal.

En definitiva, el ingreso de Colombia a la Nueva Ruta de la Seda representa una oportunidad y un desafío. Las lecciones internacionales demuestran que, si bien esta iniciativa puede traer progreso e inversión, también puede derivar en sobreendeudamiento, pérdida de activos estratégicos o desequilibrios geopolíticos. Todo dependerá de cómo se negocien los acuerdos, qué condiciones se establezcan y qué tan sólido sea el control institucional sobre su implementación.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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