Perfil del docente del Instituto Técnico

Lic. Manuel Jesús Ramos.-
Docente Institución Educativa Instituto Técnico
Se cumplió una centuria de vida institucional del plantel educativo “alejado de bulla dañina y a las sombras de inmenso samán”. Nos referimos al antes llamado Instituto Técnico, hoy Institución educativa Instituto Técnico. A manera de inventario, es necesario buscar en el baúl de los recuerdos toda la historia acumulada presente en todos y cada uno de los docentes que han trasegado por estos lares, con la certeza de encontrar en ellos una característica singular: El perfil de docente del Instituto Técnico.
Indagando sobre este aspecto nos encontramos con las apreciaciones de quienes tuvieron la oportunidad de conocer en persona a algunos de los docentes que pasaron por esta institución y que con su carácter, personalidad, principios morales y forma de ser influyeron en las generaciones de su época.
Vienen entonces a nuestros recuerdos docentes como el padre Arcadio Velasco, don Eduardo Rengifo, don Fernando Galarza, Jorge I. Rivas Molano, Ramón Aguirre, Guillermo Valencia, Eduardo Rengifo Villamil, Orlando Álvarez Coronado, Sixto Ujueta, Raúl Rivera y “El Teacher” Daniel Velasco. Estos profesores tenían unas características bien particulares.
En general, todos ellos iban pulcramente vestidos, con saco y corbata como era la exigencia de la época. Entre ellos se destacaba el profesor Ramón Aguirre con sus elegantes mancornas, pisa corbatas relucientes y el pañuelo en el bolsillo del saco, creando una combinación que impactaba y a su vez generaba distancia ante los estudiantes. En cuanto a su impacto, cómo no recordar su dedo inquisidor y la frase lapidaria: “Ciertos individuos que se la pasan…”
Con el profesor Fernando Galarza, cómo olvidar sus clases de geografía. La recopilación minuciosa de datos, sitios geográficos, accidentes, climas. Y qué decir de sus evaluaciones. Recuerdo una: «Si usted viaja por el río Amazonas, qué afluentes principales tiene, cuáles son los principales puertos, la moneda de cada uno de los países…» en fin, una serie de datos que debían tenerse claros si se quería obtener buena calificación.
Una clase de biología o química con el profesor Rivas, buscaba que lográramos identificar la clase, género y familia de muchos de los vegetales; de todos ellos recuerdo de la “anana sativus” por lo de piña, (esa era mi chapa). Si de química se trataba, la tabla periódica de los elementos, la característica de cada grupo, eran las temáticas de esa clase.
Vienen a mi mente, por ejemplo, el profesor Eduardito, así le decíamos. Tenía encargada la cátedra de castellano haciendo énfasis en la expresión literaria y a la sintaxis. Una de sus frases famosas: “El que conjuga y declina, sabe la lengua latina». Recuerdo a Daniel Velasco, «El Teacher», con su inglés y sus narraciones encabezadas con la frase “Cuando estuve en los Estados Unidos…” Y qué decir del profesor Orlando Álvarez de algebra o física: “diga algo o le coloco una estaca” (Uno). Era la peor nota que se podía sacar.
En general la exigencia era mayúscula, memorística, rigurosa y se requería de una responsabilidad única, cualidad de la gran mayoría de profesores que supieron inculcar en todos y cada uno de sus estudiantes. Quiérase o no de todos y cada uno de ellos tenemos alguna impronta. Ese era el perfil de los antiguos docentes que laboraron en esta institución.
Así llegamos a la década del setenta con otras dinámicas de trabajo, y por supuesto nuevos profesores, con cualidades y parámetros diferentes y ¿por qué no? con nuevas valoraciones, empezando porque muchos de ellos o estaban aún terminando su licenciatura o estaban recién egresados.
Comenzando por su presentación personal, sólo el primer día de su presentación, venían con saco y corbata; pasada esta presentación, su vestimenta era estilo sport. Su paso por la universidad hacía de ellos unas personas más próximas al estudiante en la medida que eran casi de la generación de algunos estudiantes que tenía la institución. Jesús Alirio Tamayo, (tal vez con veinte años); Germán Quintero, excelso deportista, concretamente futbolista y qué buen “back central”; Ernesto Villegas Cabezas, serio pero muy organizado, amante del teatro, amigo de la buena presentación con estilo, algo así como “despacio y buena letra”. Manuel Ramón Pastrana, el costeño de las abarcas; José Progenio Vargas Astudillo, con la nueva concepción de la historia y de las ciencias sociales; Francisco Javier Mendoza, Carlos Calvano Hernández, Gilberto Játiva, José Ireno Cuesta, Fidel Mosquera, todos ellos, imbuidos de las nuevas tendencias sociales y políticas del momento (unos más que otros, claro está), generaron un perfil de docente que influyó de manera notoria en la transformación de la actitud pasiva de los estudiantes forjando inquietudes que más adelante estarán presentes en los distintos movimientos sociales de la conflictiva década del setenta. Sin embargo la exigencia académica, memorística, sigue siendo alta y esto hace que el colegio se mantenga en los primeros lugares.
Posteriormente llegará otra época, nuevos docentes, nuevas tendencias pedagógicas, nuevas inquietudes: Wilson Arnold Delgado(q.e.p.d.), Nelson García Rojas, Ramiro Polanco Palomino (q.e.p.d), José Libardo Rojas, Luis Augusto Ortiz, Luis Arley Ocampo, Orlando Salazar Sánchez, Carlos Harold Muñoz, José Aldemar Díaz, Blanca Cecilia Navarro, Luz Mary Lemos, Aura Eliza Idrobo, (hoy en los EE.UU.), Antonio José Sarmiento, José Olegario Ferro, Libardo Mosquera, Fulton Mosquera, Mario Triana, Hernán Dorado (q.e.p.d.), etc., docentes que también continuaron dándole lustre a esta Institución, sembrando en sus estudiantes el espíritu solidario, el liderazgo que más tarde los llevaría a sitiales de responsabilidad política administrativa, el interés por continuar los estudios superiores y convertirse en unas personas que llegaran a superar a esos maestros y a fe que lo lograron pues muchos de ellos se han destacado en todos los campos del saber.
«Cualquiera que recuerda su propia experiencia educativa se acuerda de los profesores, no de los métodos y técnicas. El profesor es la persona clave de la situación educativa. El hace y deshace los programas.»
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