Pedro caudillo y el despelote vial en Popayán


Desde que dejó de perorar a todo pulmón frente a la alcaldía, después de aplicarse sus buenos tragos de aguardiente, hacía meses que no lo veía y menos con esa cara de pocos amigos, como ayer me lo encontré cuando transitaba por el parque.
Al encontrármelo hablando sólo, manoteando, después de mirarme con la típica cara de iracundia que en centésimas de segundo transmutó en sonrisa de colmillos rutilantes, me dijo:
–Es que estoy emberracado llavecita por lo que me pasó está mañana cuando venía de mi casa en el Liceo y por la carrera 3ª, a la altura del Palacio Nacional caminaba tranquilo… Y de sopetón, un motociclista que iba de afán, encaramó ese tiesto en el andén y me toco abrírmele, cual figura del toreo improvisando chicuelinas con el saco al hombro… De repeso, treinta metros adelante una estufa de leña con ruedas llamada buseta, me floreó una huracanada de humo negro que me puso a toser y a la señora que iba al lado, le dejó negro el vestido blanco que llevaba puesto; y como para completar, cuando empezaba a reponerme de la asfixia del humo, veinte metros adelante me topo con una escobita, bien protegida con su tapa-fauces, alborotando el polvo que le ayudaba a esparcir el viento soplando en contra… No joda ni porque se hubieran puesto de acuerdo para ahogarnos a los peatones que somos los que más llevamos del bulto en este pueblo grande que se volvió ciudad y llenó de carros y motos para que circulen por las mismas calles de siempre a ritmo de procesión en viernes santo… Y eso que están pavimentándoles las calles por donde circularán los busetones del Transporte Público a los dueños de las empresas que se unieron para crear una sola… Ojalá sea verdad y no nos salgan con el bocadecaballo de pintar esas estufas de petróleo que circulan por las calles, después de meterlas a talleres chimbos donde les hacen ‘arreglos’, que a los quince días muestran las ‘mataduras’, como le pasa a las bestias pintadas por los gitanos para engañar a los mensos… ¿Sí leyó el Nuevo Liberal? Popayán es de las ciudades con peores calificaciones en el manejo del ambiente… Pocas zonas verdes por habitante, mala calidad del aire y de agua en los ríos, poco espacio público, no aprovechamos basuras orgánicas, ni se recicla papel, plásticos y metales, se desperdicia agua y energía, no hay educación ambiental y mal transporte público y escasas vías, la mayoría en mal estado.

El nuevo alcalde deberá mermar la contaminación y basuras regadas en las calles… Entre el gobierno nacional, que metió el 70% de la plata y la Alcaldía y el Acueducto que invirtieron el resto están arreglándoles las vías para que circulen los buses de la nueva empresa… Mínimo, los que van a explotar el negocio deben comprar suficientes buses modernos bien cómodos y presentados para que atiendan rutas tradicionales y las nuevas… Además para descongestionar el tránsito, el municipio también deberá construir ciclo-rutas seguras de sur a norte y de oriente a occidente para estimular que cada vez más gente se desplace en velocipedos y merme la congestión. También deben facilitarles parqueaderos, pues en la mayoría de oficinas hay letreros “Prohibido entrar bicicletas”… No joda… También deben regular el moto-taxismo y los parqueaderos callejeros de motos, pues no tienen controles y cada día hay más gente dedicada a rebuscarse… Con lo cara que está la gasolina los que se acostumbraron a comprar el pan del desayuno en carro y a cebar la panza tragando a toda hora sin hacer ejercicio, les conviene que se acostumbren a caminar en esta ciudad donde todo queda cerca y además deben ampliar las aceras, especialmente las del centro histórico, pues hay algunas por las que sólo cabe una persona, como la de la calle sexta por el “Sotareño”.
… Si hay buen servicio de transporte público, pueden movilizarse en buses y ahorrarse la gasolina y el parqueadero o hacer ejercicio movilizándose en bici, lo que es bueno para la salud, sin necesidad de ir a donde el médico para que los embutan de drogas, que a la larga son hasta más peligrosas que el trago y junto al cigarrillo les joden el hígado, los riñones, pulmones, el mango, la presión y el resto de la maquinaria, sobre todo cuando se vuelven hipocondriacos y se la pasan visitando consultorios. Los carros particulares que los dejen para viajes largos, fuera de las horas pico y fines de semana.
De repente, la melodía del tango “Cambalache” repicando en el celular, me obliga a despedirme de Pedro caudillo, cuando iba a preguntarle, si continuará echándole discursos a Cesar Cristian Gómez, como lo viene haciendo con todos los burgomaestres municipales desde hace 10 años , desde cuando Víctor Ramírez Fajardo era alcalde.



