Paul Auster ante un cuadro de Van Gogh – Un aniversario – 13 PosTrinos


Paul Auster ante un cuadro de Van Gogh

En la segunda parte su libro La invención de la soledad (1982), titulada El libro de la Memoria, Paul Auster recuerda que, siendo un adolescente, pocos días después de asistir a una exposición de Van Gogh en Nueva York, en compañía de una chica que amaba, «comenzó a escribir una serie de poemas (ahora perdidos) basados en los cuadros que había visto, cada uno de ellos con el título de una obra de Van Gogh. Fueron los primeros poemas auténticos que escribió» (Aquí es preciso anotar que, a lo largo de toda esta parte, El libro de la Memoria, Paul Auster escribe sus recuerdos en tercera persona, refiriéndose a sí mismo simplemente como A.)
Muchos años más tarde, hacia la mitad de su vida (diciembre de 1979), Paul Auster vuelve a ver estos mismos cuadros en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, y anota las reflexiones e impresiones que le dejaran la contemplación del cuadro conocido como La habitación en Arlés, a la que el propio Van Gogh tituló simplemente como El Dormitorio:
Van Gogh a su hermano: «Esta vez se trata sólo de mi dormitorio… La visión del cuadro debe hacer descansar la mente o, más bien. La imaginación…
» Las paredes son violeta claro, el suelo de baldosas rojas.
» La madera de la cama y de las sillas es del color de la mantequilla fresca, la sábana y las almohadas de un verde limón muy claro.
» El cubrecama escarlata, la ventana verde.
» La mesa de tocador naranja, la jofaina azul.
» Las puertas lilas.
» Y eso es todo, en esta habitación con las persianas cerradas no hay nada…
» De este modo me vengo del descanso forzado que me han obligado a tomar…
» Otro día te haré bocetos de las demás habitaciones.»
Y continúa escribiendo Paul Auster; es decir, A.:
Sin embargo, al examinar el cuadro con atención, A. no pudo evitar sentir que Van Gogh había creado algo muy distinto de lo que se proponía. Si bien la primera impresión de A. ante el cuadro había sido de «descanso» como pretendía su autor, poco a poco, mientras intentaba penetrar en la habitación del lienzo, comenzó a verla como una prisión, un espacio imposible, una imagen no ya de un lugar donde vivir, sino del espíritu forzado a residir en ella. Si se observa con atención se ve que la cama bloquea la puerta, las persianas están cerradas, no se puede entrar; y una vez dentro, es imposible salir. Cautivo entre los muebles y los objetos cotidianos de la habitación, uno comienza a oír un gemido de sufrimiento en el cuadro y una vez que se escucha por primera vez resulta imposible detenerlo. «Grité a causa de mi aflicción…»; pero no hay respuesta en este grito. El hombre del cuadro (éste es un autorretrato, sin ninguna diferencia respecto de un cuadro del rostro de un hombre, con ojos, nariz, labios y barbilla) ha estado demasiado tiempo solo, y ha luchado demasiado en las profundidades de su soledad. El mundo acaba ante esta puerta-barricada, pues la habitación no es una representación de la soledad, sino su misma sustancia. Y resulta tan opresivo, tan irrespirable, que no puede mostrarse en otros términos. «Y eso es todo, en esta habitación con las persianas cerradas no hay nada…»
ADENDA
Unos versos de mi libro Del Huerto de Van Gogh (1990):
AUTORRETRATOS
Tu silla con tu pipa
y la radiante sombra de tus manos
¡El más vivo autorretrato!
Tu habitación iluminada
por tus ojos y fantasmas
¡El más vivo autorretrato!
Un fuego lamiendo tus entrañas
y tu sonrisa agonizante
¡El más vivo autorretrato!
Brujo
has retratado el alma
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60o Aniversario de Crónica de un niño solo

Este 2025 se celebra el 60o Aniversario de Crónica de un niño solo, la ópera prima del cantautor, actor, libretista, guionista y director de cine argentino Fuad Jorge Jury Olivera (1938 – 2012), más conocido como Leonardo Favio. Sí, el cantautor de «Ella ya me olvido», «Quiero aprender de memoria», «Mi tristeza es mía y nada más», «Ni el clavel ni la rosa»; y muchas otras canciones versionadas a más de 14 idiomas. (‘Favio’ era el apellido de su madre).
Su debut en el cine como actor, director y guionista fue en su primera película Crónica de un niño solo. Estrenada el 5 de mayo de 1965.
Leonardo Favio es considerado un director de culto; así como esta, su ópera prima, la que en 2000 fue reconocida como la mejor película de todos los tiempos, en encuesta realizada por el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken.
En 2022, la película Crónica de un niño solo fue declarada Bien de Interés Artístico Nacional por el gobierno argentino, para garantizar la conservación del soporte material (negativos, positivos y negativos de sonido, etc.).
Crónica de un niño solo (1965) es la primera de una trilogía (sin nombre), a la que siguieron El romance del Aniceto y la Francisca (1966) y El dependiente (1969).
Otras películas de Leonardo Favio como director y guionista:
– Juan Moreira (1973)
– Nazareno Cruz y el lobo (1975)
– Soñar, soñar (1976)
– Gatica, el Mono (1993)
– Perón, sinfonía del sentimiento (1999)
– Aniceto (2008)
En 2022 el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata adoptó el nombre de Leonardo Favio y desarrolló un programa con diferentes actividades en su memoria.
En YouTube (y algunas plataformas) está la mayoría de sus películas. Acá va el enlace a Crónica de un niño solo:
https://www.youtube.com/watch?v=0JqrrLAfAOA&t=115s
13 PosTrinos
- Exigirle al poderoso que no abuse del poder es tan absurdo como pedirle al lobo o al león que no hagan uso de su fuerza.
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- Qué es eso de la soteriología
Le pregunté a un sacerdote amigo mío si él de verdad creía en eso de la soteriología.
Me pidió que primero le explicara qué era eso de la soteriología.
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- ¿Con tu libro será distinto?
A las manos de poetas y escritores suelen llegar decenas de nuevas publicaciones que jamás serán leídas. ¿Qué te hace pensar que con tu libro será distinto?
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- Nazareno Cruz y el Lobo

Decía el actor José Camero de la actriz Marina Magalí; coprotagonista de la película Nazareno Cruz y el lobo (1975), de Leonardo Favio: «tiene en su mirada la inocencia y en su boca el pecado».
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- ¿Midorexia o Gerascofobia?
Está bien no sentirte viejo, el problema (y el peligro) es olvidar que realmente lo eres, pues corres el riesgo de caer en el ridículo (o inclusive en el piso), intentando lucir y actuar como un joven.
¡Ojo, podría tratarse de midorexia o gerascofobia!
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- El gran “Dorado” que nos dejó la Conquista: la bella lengua castellana.
Escribía Freud, en nota a propósito de una versión al español de sus obras completas:
«Siendo yo un joven estudiante, el deseo de leer el inmortal “Don Quijote” en el original cervantino me llevó a aprender, sin maestros, la bella lengua castellana.».
Viena, 7 de mayo de 1923
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- El escritor como un malhechor

«Un escritor debería ser considerado como un malhechor que no merece, sino en casos rarísimos, el perdón o la gracia. Esto sería un remedio contra la invasión de libros.»
Friedrich Nietzsche, en su Humano, demasiado humano/Un libro para espíritus libres (1878)
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- En las sectas cristianas
Entre los miembros de las sectas cristianas abundan los exconvictos, exalcohólicos, exprostitutas, excorruptos, exprostitutos, expederastas, exadúlteros, exvioladores, exputas, exatracadores, exdrogadictos, exsicarios, etcétera. Y todos estos “ex” entre grandes comillas.
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- El leit motiv de la película El último boy scout (1991): «El agua moja, el cielo es azul y las mujeres tienen secretos»
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- «El genio no es más que la infancia recuperada a voluntad»
Charles Baudelaire, en su libro El pintor de la vida moderna (1863)
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- Una cosa mala de envejecer: problemas en huesos y articulaciones. Y una buena: que ya no hincamos la rodilla ante nada ni nadie.
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- La enemistad de Borges con Astor Piazzolla

Era bien conocida la enemistad de Borges con Astor Piazzolla:
«Un amigo me llevó a un concierto de él en Córdoba -le dijo en una ocasión a Ernesto Sábato-. Tocó seis piezas. Las escuché y me dije: me voy; como no tocan tango, me voy».
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- ¿A quién piden su aguinaldo navideño los niños de padres satánicos?: a Satán Claus.
FIN




