Partidos de oposición denuncian falta de garantías en el Cauca.
Redacción Bogotá – Por: Carlos Villamil.
A menos de dos meses de las elecciones del próximo 8 de marzo, los candidatos de los partidos de oposición enfrentan un escenario cada vez más adverso para hacer campaña política en varias regiones del país. El departamento del Cauca se ha convertido en uno de los casos más críticos: inseguridad creciente, control territorial de grupos armados ilegales y ausencia efectiva del Estado han limitado, cuando no impedido, el ejercicio pleno del proselitismo político.
En este contexto, Alberto Acosta, candidato al Senado por el Partido Conservador, oriundo del Cauca, reconoce que su campaña se desarrolla bajo restricciones que no son electorales, sino de seguridad. “La situación está muy difícil en el departamento. Mis posiciones firmes en materia de seguridad me han obligado a restringir la visita a ciertos territorios”, afirmó en entrevista con Cauca Noticias y Proclama del Pacífico.
El panorama no es aislado. Según Acosta, dos candidatos a la Cámara ya han renunciado a sus aspiraciones en el Cauca, precisamente por la imposibilidad de hacer campaña en condiciones mínimas de seguridad. Para Acosta, esto evidencia una falla estructural del Estado: “El gobierno y las instituciones han renunciado a la autoridad, al orden y a defender la Constitución y la justicia”.
Seguridad total vs. paz total
El eje central de la propuesta política de Alberto Acosta gira en torno a lo que denomina “seguridad total”, en abierta contraposición a la política de “paz total” del Gobierno Nacional, la cual califica como un fracaso, particularmente en el Cauca.
“El Cauca está golpeado fuertemente. No se puede transitar con tranquilidad. Hemos visto atracos a buses intermunicipales, secuestros, quema de maquinaria, amenazas a empresas y suspensión de proyectos de infraestructura por falta de garantías”, sostiene el candidato.
Su propuesta se estructura sobre tres pilares:
- Restablecer la autoridad y el respeto por las instituciones, devolviéndole al Estado su rol constitucional.
- No ceder ante estructuras criminales, evitando negociaciones que, según él, debilitan al Estado frente a la delincuencia.
- Fortalecer las Fuerzas Armadas, incluyendo la militarización permanente de territorios afectados por la violencia, amparada en el Código Nacional de Policía.
Acosta anuncia que, de llegar al Senado, impulsará un proyecto de ley que permita la militarización permanente no solo del Cauca, sino de otras zonas críticas del país, como mecanismo para proteger la vida, los bienes y la libertad de los ciudadanos.
Campañas desiguales y garantías cuestionadas
Uno de los puntos más sensibles de la entrevista es el llamado —y la crítica— al Gobierno Nacional frente a las garantías electorales. Para Acosta, el escenario político actual no es equilibrado: “Los únicos que pueden hacer campaña en el Cauca son los que pertenecen al Pacto Histórico, a la izquierda y quizá al Partido Liberal. Un discurso como el mío no tiene garantías”.
Ante esta realidad, su estrategia se ha trasladado casi por completo al terreno digital y a los medios alternativos. Redes sociales, plataformas web y espacios informativos regionales se han convertido en el principal canal para difundir sus propuestas, una tendencia que refleja cómo el conflicto armado también está redefiniendo la forma de hacer política en Colombia.
El Cauca: entre la riqueza y el abandono
Más allá de la seguridad, Acosta insiste en que el Cauca tiene un potencial económico desperdiciado. “Era una potencia agropecuaria y hoy está sumido en la pobreza por la violencia, el narcotráfico y la alteración del orden público”, afirma. Su discurso conecta seguridad con inversión, desarrollo y libertad económica, una narrativa que busca resonar tanto en el electorado regional como nacional.
El candidato, número 80 en la lista al Senado del Partido Conservador, invita a los ciudadanos a conocer sus propuestas a través de su plataforma digital colombiaderecha.com y a respaldar un proyecto político que, según él, apuesta por el orden, la autoridad y la recuperación del Estado en los territorios.
Democracia en riesgo
Lo que ocurre en el Cauca no es solo un problema regional. Es una señal de alerta nacional. Cuando candidatos no pueden hacer campaña, cuando el miedo reemplaza al debate y cuando la política se traslada forzosamente al entorno digital por ausencia de garantías físicas, la democracia entra en zona de riesgo.
Las elecciones del 8 de marzo no solo definirán nuevas curules en el Congreso. También pondrán a prueba la capacidad del Estado colombiano para garantizar que todos, oficialistas y opositores, puedan competir en igualdad de condiciones, incluso —y sobre todo— en los territorios donde el conflicto sigue marcando la agenda.