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Domingo, 11 de octubre de 2026

ODISEA DE UN NIÑO DESAPARECIDO EN SANTANDER DE QUILICHAO

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Por Álvaro Hernández.

Eran las dos de la tarde del lunes 14 de marzo de 2016, cuando en la esquina de la tienda de los López, una señora negra gritó que su niño se le había perdido cuando venía de la EPS de la novena. La calle quinta se revolucionó. Todo mundo preguntaba por la descripción detallada del niño. Camisa azul, pantalón azul, y zapatos negros, como su piel decía y vociferaba la señora mirando para todos lados de una manera nerviosa. La noticia se rego y les llego a los policías auxiliares de la calle quinta con carrera diez, dirigidos por el monito, antiguo escolta de la doctora Nini, y se tomaron a pecho la búsqueda del niño. “Tenemos que encontrarlo antes de que se oscurezca, porque se nos pierde”, ordenó. Empecemos por el principio. “Pasemos la noticia en el periódico Proclama del Cauca, ese periódico lo lee todo el mundo”, decían. Se buscó en Comfacauca y nada. Los trabajadores de Trámites Quilichao se pararon para colaborar con la búsqueda. Doña Adela, la del frito de la calle quinta suspendió la búsqueda de un recibo para colaborar. Ya eran las cuatro de la tarde. El parque principal no se quedó atrás sin la exhaustiva búsqueda. Recorrieron más calles, se llegó al barrio del parque lineal y se iba uniendo más y más gente y nada. Alguien gritó: El niño conoce El Limbania Velasco, todo el mundo corrió a ejecutar la respectiva búsqueda. A las cinco y cuarto, en un radio de la Policía Nacional se oyó: “Hay un niño bañando en la piscina municipal del parque Bolívar” y corrimos todos. Efectivamente había un negrito con camisa azul y pantalón del mismo color. La multitud murmuraba. ¿Es él?, es muy parecido. Estaba morado de tanto bañar en el agua, “pero está muy tranquilo para ser él”, decía la gente. Luego llegó la mamá y la abuela corriendo y lo increparon: “Jacinto vení para acá”. Efectivamente era el negrito “secuestrado”, pero secuestrado por las aguas cristalinas y frías del río Quilichao. El niño salió de la piscina y la mamá le dio una tunda pero de besos y le dijo con ternura: “No sabía que te quería tanto”. La multitud los vio alejarse contentos, risueños y juntos. Alguien dijo: “No sabía que éramos tan solidarios”.

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