ODA POR UNA COLOMBIA RICA EN TESOROS Y EXPOLIADA


Texto de dolor por la insaciable hambre de los vivos y
tan nulos frutos para la economía del pueblo colombiano

Colombia está llena de mares y costas envidiables, de ríos, de esmeraldas, de petróleo, de ciudades hermosas, de bosques y selvas admiradas por científicos y visitantes extranjeros, posee una diversidad en fauna y flora como la hay en ninguna parte del planeta. Y viajar por cualquiera de sus departamentos ofrece placeres que el mundo pregona son espectáculo de la Naturaleza.
Eso, y más, es la propaganda que inunda la TV, revistas y periódicos sobre la belleza y riqueza de nuestro territorio nacional. Lo comprende quien disfruta de paisajes como los del Huila, en Garzón, La Jagua o Cartagena en Bolívar, o Santa Marta en Atlántico, o Cereté y Tolú en Sucre o Medellín o Rionegro o San Pedro de los Milagros o Santa Rosa de Osos o Guatapé o Santa Fe de Antioquia, o Caloto o Silvia en Cauca, o Iza o Villa de Leyva en Boyacá, o en Bogotá, Zipaquirá, Nemocón en Cundinamarca, o Ibagué, Cajamarca en el Tolima, o Pereira o Santa Rosa de Cabal en Risaralda, o Armenia, Salento, Quimbaya o Pijao en Quindío, Bucaramanga, San Gil, Socorro, Barichara en Santander. Sin contar a Florencia, Leticia y la hermosa Serranía de La Macarena o los páramos y nevados de Güicán, El Ruiz, Santurbán con sus frailejones, vegetación exótica y sus humedales.
Ah… cuántos lugares podríamos describir y recomendar como Manizales, Cali, Pasto o Valledupar, Calima-Darién o Coveñas. Por sus cerros, sus valles, sus albercas tibias, sus cañadas, sus hondonadas, sus ríos y quebradas, sus saltos de agua. Ver cómo se desgrana el agua por sobre las peñas y cómo nos salpican sus gotas sobre la cara hechizada. Ver cómo están firmes los árboles añosos, como manadas de toros quietos en una corraleja en las cercanías a Santamaría, Huila.
Ver cómo pasta el Río Bravo por entre la selva virgen que llega hasta Chocó por la costa pacífica y luego, manso hasta depositar sus aguas en el Lago Calima. Allí baila noche y día el agua para fruición de turistas y viajeros. Y, al regreso, sentir cómo queda el cuerpo leve mientras baja por la hermosa carretera que conduce hasta la glorieta de Yotoco. El paisaje en la mañana o en la tarde llena de paz los ojos y se reconcilia con los ecos de unas guerras que no quieren dar tregua.
Queda sobre el pecho una pesadumbre. ¿Será tanta el hambre y sed de dinero de los concesionarios y quienes traman esos negociados? ¿Será tanta como el despojo de los campesinos y el dolor de los desplazados a la fuerza y con engaños? ¿En dónde están las entrañas secas de los lobos y la miseria de los sacados de sus terruños inmemoriales? ¿En dónde están los encantos que antes de la llegada de estos sedientos lobos había sobre nuestra Patria? Colombia está herida, llena de llagas, con hoyas ensangrentadas, cañadas secas y lechos sin aguas que duerman en ellos.
Sí, lloremos sobre este territorio que había hace unos lustros. Lamentémonos sobre su expoliación en la feria de contratos de fe-mentidas inversiones.
08-05-16 6:04 p.m.
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* Leopoldo de Quevedo y Monroy
Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre y magíster en Docencia Universitaria por la Universidad del Valle. Profesor universitario, ha publicado Confesiones de un cura casado (1999), los poemarios Versos sacros y profanos (2005), Cotidianidad en re-verso (2006) y Sobre los cuernos del tiempo (ensayos cortos, 2008). Textos suyos han sido publicados en los periódicos El Tiempo (Bogotá), El Liberal (Popayán), Cali Cultural, Proclama Norte del Cauca (Santander de Quilichao), y Buque de Papel (Bogotá), en las revistas internacionales Destiempos (Universidad Nacional Autónoma de México, Unam), Portal del Humanismo (Instituto Cervantes, Madrid) y Remolinos (Lima, Perú). Ha participado en eventos como la XI Feria del Libro Pacífico de Cali, Museo de Artes Decorativas de Ciego de Ávila (Cuba, 2005), Feria del Libro Tinta y Papel (Palmira, 2007), Encuentro Internacional de Escritores en Chiquinquirá (2008 y 2009), Encuentro Universal de Escritores en Bucaramanga (2009 y 2010) y Poetas al Parque en Florida, Valle (2010). Exaltado como biógrafo de poetas y ensayista por la Fundación Cultural Casa de Poesía Aurelio Arturo (2009).



