ODA AL VALOR DE LA VIDA


“Millones de kilómetros sin una flor en el universo…”
Creo esta frase la leí en el escritor, que amaba las flores,
sobre todo las rosas amarillas,
posibilitadoras de su inspiración de la que decía:
“Si existe, que cuando me llegue, me encuentre trabajando…”
Nada hay más cercano al símbolo de la vida que la flor:
Su color, sencillez, claridad, ternura y aroma.
Es sin duda la metáfora de la Vida,
la misma que un ex alcalde hoy promueve
para que algún día se sienta como nuestra…
la única flor verdadera.
A nadie se le ocurrió una multitudinaria marcha.
Pero a él sí. No por la paz
como algunos le cambian el significado.
Y no es por ella puesto que la paz
sin soluciones reales para la vida es muerte,
guerra pura, conflicto de nunca acabar.
Salir a la calle sería sólo por la vida:
el valor esencial de todo lo existente…
Así lo entiende el filósofo.
Plantea él, salir a manifestándose a la calle
gritando a grandes voces: “¡Viva la vida!
Más allá de este único grito
estaría asomada la muerte.
Habló el que la propone y dijo:
sólo se trata de juntar las sentencias:
“No matarás,” con la predica constitucional,
que sale en su defensa…
Y añadió: Sin intereses políticos, partidarios,
económicos, de otras naturalezas…Y protagonismos…
Será la marcha por la Vida con mayúscula.
La fecha para hacerla tampoco debe interesar,
y se debe llegar a hacer más frecuente,
para ir tomando conciencia de lo que es.
La marcha será por la vida!..
Así no más sin mayores argumentos,
Es sencillo pero complejo entenderlo.
Se cree que por fuera de ella existe algo más importante.
Y esto sólo se entiende cuando todo termine.
Salir a marchar, caminar, andar, circular, sudar,
sin ponerle arandelas, justificaciones, teorías,
lo que se quiera…
Será por el amor a la flor granate, llevada en el pecho,
como dijo el Nobel, y hoy lo reafirma
el ex burgomaestre filósofo de la apuesta por la vida.
Alegría de Pío. 1/15/2015/ 145:00 P.M



