Notas rápidas y «espontáneas» sobre lo ocurrido en Perú


Notas rápidas y «espontáneas» sobre lo ocurrido en Perú (intento de «disolución» del Congreso por parte del presidente Pedro Castillo, destitución del mismo y nombramiento de la Vicepresidenta Dina Boluarte)
Lo ocurrido en Perú no puede entenderse si no se conocen los hechos de, por lo menos, los últimos 50 años.
Aunque existen estructuras sociales y políticas similares a muchos países de América Latina, el conocimiento de las particularidades del Perú son las que permiten entender el momento actual.
Lo “estructural” y común a toda nuestra región consiste en que, en medio de los conflictos políticos y sociales, y de la “inestabilidad política”, el Gran Capital implementó desde los años 80s del siglo pasado (XX), todo su paquete neoliberal convirtiendo a Perú en un país totalmente dependiente de las “inversiones extractivistas extranjeras” (gran-minería e hidrocarburos, turismo, agroindustria, etc.).
Algunos puntos a diferenciar con Colombia:
- La derrota política y militar de Sendero Luminoso (“guerrilla” comunista) no fue liderada ni por los EE.UU. ni por la oligarquía burocrática y parasitaria peruana.
- Alberto Fujimori, quien representaba a una fracción de la burguesía emergente (empresarios agrarios) lideró un proceso social y político que movilizó a importantes sectores campesinos para aislar y derrotar a Sendero Luminoso (1990-2000).
- Sendero Luminoso (1969) fue más que una guerrilla. Era un proyecto político nacido al interior del Partido Comunista Peruano (1928), que logró ser mayoritario dentro de esa organización. Su línea era marxista-leninista, “maoísta”, reivindicaba a Mariátegui y utilizaba una fuerte simbología indígena (aymará-quechua) combinada con formas artísticas “chinas”.
- Fujimori, a diferencia de Uribe en Colombia, no solo se enfrenta y derrota a Sendero Luminoso sino que derrota políticamente a la oligarquía burocrática y parasitaria peruana e intenta impulsar políticas “neoliberales” (inversión extranjera, privatizaciones, desregulación laboral, etc.) apoyándose en Japón y no en EE.UU.
- Luego de lo ocurrido con Fujimori, derrotado a manos -principalmente- del imperio estadounidense y de la oligarquía peruana (2000), el movimiento popular peruano no ha logrado construir un proceso de reorganización (y clarificación política), y las diversas fracciones de la burguesía emergente han dado “palos de ciego” con Paniagua, Toledo, Humala, etc., y los proyectos políticos de la “nueva” oligarquía financiera (García, Kuczynski, Vizcarra, etc.) han sufrido una total descomposición moral ante la avalancha de dineros provenientes de la economía extractivista y de los grandes contratos de obras (ej. Odebrecht).
- En cambio, en Colombia, luego de 1991, se inició un proceso sostenido de clarificación política y de unidad de los sectores políticos democráticos (incluyendo izquierdas y progresistas) con los procesos de Alianza Democrática, Frente Social y Político, Polo Democrático, y ahora, el Pacto Histórico, y por efecto de ello, las herencias políticas de las guerrillas (debilitadas por Uribe pero no derrotadas totalmente) han tenido que ir avanzando en su “reencuentro” con las fuerzas y movimientos sociales. (Claro, no ha sido un proceso fácil ni lineal, pero se ha avanzado en desmontar los “sueños insurreccionales”).
- Pedro Castillo en Perú es una especie de “accidente de la historia”. Representa -en gran medida y en medio de su tragedia personal- los anhelos de emancipación social y política del pueblo peruano, pero al no contar con un proceso sostenido de construcción de expresión política popular y democrática, se fue aislando de la sociedad, de su propio “partido político” (Perú Libre) y de sus aliados, e intentó sobrevivir al “cerco político” que le montaron sus enemigos pero que él mismo ayudó a armar.
- No obstante, lo ocurrido (su destitución), no representa un triunfo para las derechas peruanas o internacionales, dado que en su lugar llega la vice-presidenta Dina Boluarte, quien fue elegida por el mismo partido político de Castillo y representa a sectores de “centro-izquierda”, aunque después de todo lo ocurrido accede a la cabeza del gobierno en medio de una extremada debilidad política y -seguramente- la “nueva” oligarquía financiera “peruana” (aliada de las empresas transnacionales) va a presionar fuertemente a la nueva Presidenta para impedir cualquier cambio importante en ese país.
- Por ello, mirando mucho más a fondo lo ocurrido en ese hermano país, es como podemos aprender y comprender la esencia y naturaleza de las fuerzas económicas, sociales y políticas que están en juego, y fortalecer la estrategia que impulsa Petro en Colombia, a fin de impedir ese tipo de “inestabilidades” que en nada contribuyen para fortalecer un camino sostenido y paciente, de cambios democráticos que sirvan de base para lograr -sistemáticamente- las transformaciones estructurales que se requieren en nuestro país, la región latinoamericana y el mundo para lograr –en verdad- una vida digna para las mayorías.



