No me esperes


El poeta mira la realidad,
signada por la muerte.
Jaime Echeverri
No me esperes,
dile a los compañeros
que la carta tal vez nunca les llegue,
pueda que en el camino caiga ajusticiada
por el servicio impostado, el sicario secreto,
el sosiego encubierto y la dádiva secreta.
Esta noche, si la paz está viva y por fortuna
no ha sido dada de baja, o haya fallecido,
ejecutada por falsos positivos o combates
que no hemos sostenido, te haré llegar
también con rapidez mi última esperanza.
Arden las llamas del acuerdo y «nos están matando»,
voy por veredas donde no crece el olvido,
con una flor en la mirilla del fusil, sin munición,
en riesgosa operación para abrazarte.



